Hace aproximadamente 167 millones de años, durante el período Jurásico, habitó una criatura que desafía las clasificaciones tradicionales dentro del mundo de los reptiles. Se trata de un lagarto con dientes ganchudos que presenta una mezcla sorprendente de características propias tanto de serpientes como de gecos, dos grupos de escamosos que hoy en día están muy distanciados evolutivamente. Este hallazgo, que aporta luz sobre la evolución temprana de estos animales, fue dado a conocer tras un exhaustivo estudio publicado en la prestigiosa revista científica Nature.
El ejemplar, uno de los lagartos fósiles más completos y antiguos descubiertos hasta la fecha, fue bautizado con el nombre gaélico Breugnathair elgolensis, que significa “serpiente falsa de Elgol”. Este nombre hace referencia a la zona de la isla de Skye, en Escocia, donde fue encontrado en 2016 durante una expedición liderada por un equipo internacional de paleontólogos. Entre ellos se destacan investigadores del Museo Americano de Historia Natural, el University College de Londres, los Museos Nacionales de Escocia, así como expertos de Francia y Sudáfrica.
Un fósil que desafía las fronteras evolutivas
El Breugnathair presenta una combinación única de rasgos que lo hacen difícil de encasillar. Por un lado, sus mandíbulas serpenteantes y sus dientes curvos en forma de gancho recuerdan a los de las pitones modernas, reptiles que se caracterizan por su capacidad para capturar presas con una mordida potente y especializada. Por otro lado, su cuerpo es corto y posee extremidades completamente formadas, rasgos típicos de los lagartos y ausentes en las serpientes actuales, que han perdido sus patas a lo largo de la evolución.
Roger Benson, curador de la División de Paleontología del Museo Americano de Historia Natural y autor principal del estudio, explica que “las serpientes son animales extraordinarios que desarrollaron cuerpos largos y sin extremidades a partir de ancestros similares a lagartos”. En este sentido, el Breugnathair podría representar un eslabón perdido o un experimento evolutivo paralelo que nos muestra que los ancestros de las serpientes no eran necesariamente como los imaginábamos.
Este hallazgo abre la puerta a dos posibles interpretaciones. La primera es que los ancestros de las serpientes eran muy diferentes a lo que se pensaba hasta ahora, con una morfología más variada y compleja. La segunda es que los hábitos depredadores característicos de las serpientes, como la forma de sus mandíbulas y dientes, pudieron haber evolucionado de manera independiente en un grupo primitivo y extinto de escamosos, al que pertenece el Breugnathair.
Los lagartos y las serpientes forman un grupo conocido como escamosos, que incluye una gran diversidad de reptiles con características muy variadas. El Breugnathair ha sido clasificado dentro de un grupo extinto llamado Parviraptoridae, que hasta ahora solo se conocía por fósiles fragmentarios. Este descubrimiento aporta un nuevo eslabón para entender la diversidad y evolución de estos reptiles en el Jurásico.
Estudios previos habían reportado huesos con dientes similares a los de las serpientes encontrados cerca de otros con características propias de gecos, pero la diferencia entre ellos llevó a algunos investigadores a pensar que pertenecían a animales distintos. Sin embargo, el análisis detallado del Breugnathair demuestra que estas características pueden coexistir en un mismo animal, lo que refuta las hipótesis anteriores y aporta una nueva perspectiva sobre la evolución de los escamosos.
Un gigante de su ecosistema y un misterio evolutivo
Con casi 40 centímetros de largo desde la cabeza hasta la cola, el Breugnathair fue uno de los lagartos más grandes de su ecosistema en la isla de Skye durante el Jurásico. Su tamaño y morfología sugieren que era un depredador activo, probablemente alimentándose de lagartos más pequeños, mamíferos primitivos y otros vertebrados, incluyendo dinosaurios jóvenes. Esta posición en la cadena alimentaria lo convierte en un actor clave para entender las dinámicas ecológicas de su tiempo.
Sin embargo, la pregunta que más intriga a los científicos es si este animal puede considerarse un ancestro directo de las serpientes o si, por el contrario, representa una rama lateral de la evolución de los escamosos. La combinación inusual de características y la escasez de fósiles que iluminen la evolución temprana de este grupo dificultan llegar a una conclusión definitiva.
Otra hipótesis plantea que el Breugnathair podría ser un escamoso primitivo, un antecesor común de todos los lagartos y serpientes, que desarrolló de manera independiente dientes y mandíbulas similares a las de las serpientes. Esta idea sugiere que ciertos rasgos adaptativos pudieron surgir varias veces en diferentes linajes, un fenómeno conocido como evolución convergente.
El proceso de estudio del fósil fue largo y minucioso. Desde su descubrimiento en 2016, el equipo de investigadores dedicó casi una década a preparar el espécimen y a realizar análisis avanzados. Utilizaron técnicas de tomografía computarizada y rayos X de alta potencia en el Centro Europeo de Radiación Sincrotrón de Grenoble, en Francia, lo que permitió obtener imágenes detalladas del interior del fósil sin dañarlo. Estos métodos de alta tecnología son fundamentales para estudiar restos tan antiguos y frágiles, y han revolucionado la paleontología en los últimos años.
Roger Benson reconoce que, aunque el hallazgo del Breugnathair representa un avance significativo, aún quedan muchas preguntas abiertas. “Este fósil nos lleva bastante lejos, pero no nos lleva del todo”, señala. Sin embargo, el entusiasmo por descubrir el origen de las serpientes y comprender mejor la evolución de los escamosos sigue intacto, y este tipo de descubrimientos son la clave para desentrañar esos misterios.
En el contexto uruguayo, donde la paleontología ha tenido un desarrollo creciente en las últimas décadas, este tipo de investigaciones internacionales nos recuerda la importancia de la colaboración científica y el uso de tecnologías avanzadas para reconstruir la historia de la vida en nuestro planeta. Además, el estudio del Breugnathair aporta datos valiosos para comparar con los fósiles encontrados en América del Sur, donde también se han hallado restos de reptiles escamosos que podrían tener conexiones evolutivas con estos antiguos linajes.
En definitiva, el Breugnathair elgolensis es mucho más que un fósil curioso: es una ventana hacia un pasado remoto que desafía nuestras ideas sobre la evolución de los reptiles y nos invita a seguir explorando con rigor y pasión los secretos que la Tierra guarda bajo sus capas más profundas
Fuente: uruguayaldia.com.uy


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