Científicos descubren cómo el azúcar ayuda a fijar recuerdos en el cerebro

Aunque estos hallazgos abren nuevas vías para entender la relación entre metabolismo y memoria, los autores advierten que se trata de resultados obtenidos en un modelo simple

La relación entre la alimentación y la memoria ha despertado un interés creciente en la comunidad científica. Más allá de las técnicas clásicas de estudio, nuevas investigaciones sugieren que ciertos componentes de la dieta podrían influir directamente en la capacidad de retener información. En este contexto, un estudio reciente pone el foco en el azúcar como un elemento clave en la formación de recuerdos duraderos.

El trabajo fue llevado a cabo por investigadores del Laboratorio de Plasticidad Cerebral de París, perteneciente al Centro Nacional de la Investigación Científica (CNRS), y se publicó en la revista Nature. Para analizar este fenómeno, los científicos utilizaron como modelo a la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster), un organismo ampliamente empleado en estudios neurobiológicos. Su objetivo era comprender cómo se consolidan los recuerdos a largo plazo, especialmente aquellos asociados a experiencias negativas.

Durante el experimento, las moscas fueron sometidas a un proceso de aprendizaje aversivo: se les exponía al olor de la fructosa mientras recibían pequeñas descargas eléctricas. Este procedimiento permitió observar la actividad de un grupo específico de neuronas sensoriales, conocidas como Gr43a, relacionadas con la detección del azúcar. Los resultados mostraron que estas neuronas no solo intervienen en situaciones de recompensa, sino también en contextos negativos vinculados al aprendizaje.

Uno de los hallazgos más relevantes fue que, tras varias sesiones de aprendizaje espaciadas en el tiempo –lo que se conoce como «efecto de espaciamiento»–, las neuronas Gr43a recuperaban temporalmente su sensibilidad al azúcar incluso en moscas que ya habían sido alimentadas. En condiciones normales, estas neuronas solo responden cuando el organismo tiene hambre. Sin embargo, después del entrenamiento, actuaban como si las moscas estuvieran en ayunas, lo que permitía que el consumo posterior de azúcar facilitara la consolidación del recuerdo.

Para profundizar en este mecanismo, los investigadores emplearon técnicas genéticas que les permitieron desactivar selectivamente estas neuronas tras el aprendizaje, así como métodos de imagen para registrar su actividad en tiempo real. Observaron que, cuando las neuronas Gr43a quedaban inactivas después del condicionamiento, las moscas no lograban formar memorias a largo plazo. Este efecto no se producía si la inhibición se realizaba en otros momentos o bajo diferentes tipos de aprendizaje.

Además, el estudio analizó el papel de la alimentación posterior al entrenamiento. Los resultados indicaron que la memoria solo se consolidaba si las neuronas estaban activas en el momento en que el animal comenzaba a comer. Curiosamente, este efecto no se observó cuando la dieta consistía exclusivamente en grasas: la presencia de azúcar o glucosa resultó imprescindible.

Aunque estos hallazgos abren nuevas vías para entender la relación entre metabolismo y memoria, los autores advierten que se trata de resultados obtenidos en un modelo simple. Por ello, será necesario investigar si mecanismos similares existen en organismos más complejos, incluidos los humanos.

Fuente: eldebate.com

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