Científicos españoles crean un biosensor para diagnosticar la tuberculosis: ‘Los resultados confirman su potencial’

Un equipo de investigación del IDM está liderando el desarrollo de un sensor que allana el camino para la detección rápida, selectiva y rentable de esta infección bacteriana

Un biosensor podría cambiar el modo en que se diagnostica la tuberculosis activa. Es el resultado de un estudio realizado por el equipo del Instituto Interuniversitario de Reconocimiento Molecular y Desarrollo Tecnológico (IDM). El dispositivo permite una detección rápida, selectiva y de bajo coste de la enfermedad al identificar una proteína específica secretada por Mycobacterium tuberculosis, la bacteria responsable de esta infección. El sistema ofrece resultados en apenas 60 minutos, un plazo muy inferior al de los métodos convencionales, como el cultivo microbiológico, que puede prolongarse durante semanas.

La tuberculosis continúa siendo uno de los mayores retos de salud pública en el mundo. El último informe global de la Organización Mundial de la Salud (OMS) correspondiente a 2024 sitúa de nuevo esta enfermedad como la principal causa de muerte provocada por un único agente infeccioso. En este contexto, la rapidez y fiabilidad en el diagnóstico resultan claves para frenar la transmisión.

«Contar con herramientas que permitan un diagnóstico precoz y fiable es fundamental para frenar su transmisión», subraya la doctora Isabel Caballos, investigadora del IDM-UPV e integrante del equipo que ha impulsado este trabajo. La especialista incide en que, en muchos entornos, el retraso diagnóstico sigue siendo uno de los principales obstáculos para controlar la enfermedad.

El funcionamiento del biosensor se basa en un material nanoporoso que incorpora una molécula fluorescente y que está recubierto por un anticuerpo específico frente a la proteína MPT64, un marcador característico de la tuberculosis activa. Cuando esta proteína está presente en la muestra, el anticuerpo se desplaza, los poros se liberan y el compuesto fluorescente emite una señal luminosa que facilita la detección.

«Una de las principales innovaciones del biosensor es que detecta la enfermedad activa»

Según explica el profesor Ramón Martínez Máñez, responsable del grupo NANOSENS del IDM-UPV y de la Unidad Conjunta de Nanomedicina y Sensores del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe (IIS La Fe), «una de las principales innovaciones del biosensor es que detecta la enfermedad activa». «Otras técnicas moleculares, como la PCR, pueden identificar fragmentos de ADN bacteriano sin distinguir si la infección está activa, pasada o latente. Este sistema, en cambio, reconoce una proteína que la bacteria secreta durante la infección activa, lo que aporta una información clínica mucho más precisa», detalla.

Potencial como herramienta diagnóstica

Los ensayos realizados hasta el momento han mostrado un límite de detección muy bajo y una elevada selectividad frente a proteínas de otros patógenos respiratorios frecuentes. El biosensor no reaccionó ante virus como los de la gripe, el SARS-CoV-2, el virus respiratorio sincitial ni tampoco frente a micobacterias no tuberculosas, lo que refuerza su potencial como herramienta diagnóstica específica.

La validación incluyó el análisis de muestras clínicas cultivadas de pacientes. «En la validación final con 20 cultivos de muestras respiratorias de pacientes con tuberculosis, el sistema alcanzó una sensibilidad del 80% y una especificidad del 90%, con buenos valores predictivos», explica la doctora Ana Gil, del Departamento de Microbiología del Hospital Universitari i Politècnic La Fe. «Estos resultados confirman su potencial como herramienta de diagnóstico», añade.

«Su sencillez, portabilidad y capacidad de detección selectiva lo convierten en una herramienta con gran potencial para contribuir al control de una enfermedad que sigue siendo una de las más mortales del mundo»

Para los investigadores del IDM-UPV, este avance abre una vía prometedora para mejorar el diagnóstico de la tuberculosis, especialmente en países con menos recursos, donde el acceso a técnicas avanzadas sigue siendo limitado. La sencillez de uso y la portabilidad del sistema son dos de sus principales fortalezas. «Su sencillez, portabilidad y capacidad de detección selectiva lo convierten en una herramienta con gran potencial para contribuir al control de una enfermedad que sigue siendo una de las más mortales del mundo», concluye la profesora Elena Aznar, catedrática de la UPV e investigadora del CIBER-BBN y del IIS La Fe.

El estudio ha sido publicado en la revista científica ‘Talanta’ y ha estado liderado por el IDM de la Universitat Politècnica de València (UPV) y la Universitat de València (UV). En el trabajo también han participado la Unidad Conjunta de Investigación en Nanomedicina y Sensores UPV-IIS La Fe, el CIBER de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN), la Unidad Conjunta UPV-CIPF y el Departamento de Microbiología y el Grupo de Infecciones Graves del Hospital La Fe.

Fuente: consalud.es

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