El ITM y una universidad de Brasil desarrollaron un sistema más seguro, resistente y amigable con el ambiente
Un avance científico liderado por la Institución Universitaria ITM en alianza con la Universidad Estadual Paulista (Unesp) de Brasil promete mejorar la seguridad en la construcción. Se trata de un sistema de ladrillos antisísmicos fabricados con caucho natural y cenizas de bagazo de caña de azúcar, diseñado para resistir movimientos telúricos y proteger las estructuras.
Este material no solo reutiliza residuos industriales, sino que también ofrece un alto desempeño técnico. Según los investigadores, los ladrillos tienen la capacidad de absorber y disipar la energía de los sismos, lo que reduce el riesgo de colapso. Aunque cada pieza puede ser flexible, al trabajar en conjunto forman una estructura más estable y segura frente a este tipo de eventos.
El docente e investigador del ITM, Giovanni Barrera, explicó que “este es un ladrillo diseñado para la absorción de cargas dinámicas y estáticas”, y destacó que su composición permite ajustar la rigidez o flexibilidad según las necesidades de cada construcción. Además, el sistema cuenta con un diseño modular que facilita su instalación, similar al de bloques encajables.
Por su parte, el ingeniero Carlos Roberto Arango Gutiérrez señaló que esta tecnología incluso podría aplicarse en edificaciones ya existentes, mejorando su resistencia ante sismos. Con esta innovación, Medellín y Antioquia se posicionan como referentes en el desarrollo de soluciones sostenibles que combinan ciencia, reciclaje y seguridad para el futuro de la infraestructura.
Fuente: h13n.com


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