Crean drones capaces de distinguir entre personas vivas y muertas

Un equipo de ingenieros de Australia e Iraq consiguió que un dron ordinario con una cámara sea capaz de distinguir entre personas vivas y muertas, de acuerdo a un avance cuyos detalles se publicaron en la revista Remote Sensing. El avance se logró gracias a un sistema que analiza detalladamente el movimiento cardiopulmonar del pecho de las personas con leves cambios en la luz de los cuadros.

Por qué es importante

Actualmente, los drones ofrecen grandes ventajas a la hora de inspeccionar terrenos o edificios desde grandes alturas: se usan para tomar fotos y grabar videos de áreas de difícil acceso. Por tales capacidades y campo de visión, también son muy útiles para buscar personas desaparecidas.

Al programar drones de rescate, sin embargo, los expertos en software enfrentan algunas dificultades técnicas. La primera de ellas tiene que ver con detectar a una persona cuando se hace tomas desde gran altitud. El segundo problema está relacionado con el primero: una vez detectada la persona, el reto es leer correctamente si esta está viva o fallecida, de modo que se empleen las capacidades de rescate en aquellos que todavía tienen opciones de sobrevivir. La solución a estos problemas se hace todavía más necesaria cuando el rescate tiene que realizarse en zonas de desastres naturales, donde puede haber muchos individuos involucrados a la vez.

Por lo general, el dron lleva instalado una cámara infrarroja como solución a ambos problemas; sin embargo, en países con temperaturas muy altas, el contraste entre la temperatura corporal y el medio ambiente puede ser minúsculo.

Qué hay de nuevo

Para resolver estos problemas, un grupo de ingenieros de Iraq y Australia, liderado por Javaan Chahl de la Universidad de Australia Meridional, usó un principio diferente: el reconocimiento mediante un sistema inteligente detector de signos vitales con un alcance de lectura de 4 a 8 metros, y en diferentes perspectivas.

El algoritmo funciona así: primero, recibe fotogramas de la cámara y calcula el nivel de luminosidad en ellos; luego, el cuadro es procesado por el algoritmo OpenPose, un programa que reconoce a una persona en cualquier toma y traza en ella los puntos clave de ciertas partes del cuerpo para hacerse una idea de su posición. En base a estos datos, el algoritmo determina el área de la imagen en la que se encuentra el tronco humano. Luego de ello, el programa analiza el brillo de esta área en un conjunto de cuadros del video y reconoce si se producen cambios durante la respiración de la persona en el video.

Sin embargo…

por el momento, el sistema todavía no funciona en tiempo real, y la información colectada por el dron se analiza en la computadora una vez que este aterriza.

Los desarrolladores condujeron un experimento durante el cual colocaron en el suelo a un maniquí y ocho personas echadas en el suelo en diferentes posiciones alejadas del dron. Una vez grabadas y almacenadas las imágenes, el algoritmo fue capaz de decidir correctamente si la persona estaba viva en el 100% de los casos.

Un poco de contexto

La fabricante de drones DJI lleva la cuenta de cuántas vidas han sido salvadas con drones: a mediados del 2018, la firma publicó su segundo reporte y afirmó que en un año los drones habían salvado a 65 personas, y a octubre del 2019, la compañia estimó que el número total de todos los años ha sido de 279 personas.

Fuente: nmas1.org

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