Un notable descubrimiento arqueológico ha tenido lugar en el sureste de Noruega, donde se han encontrado más de 3.150 monedas de plata vikingas, un hallazgo catalogado como el más significativo en más de 70 años. Estas piezas, que datan del periodo comprendido entre los años 980 y 1040 d.C., han sido halladas en un campo cercano a la localidad de Rena, ubicada en la región de Østerdalen, durante las excavaciones que comenzaron tras el aviso de dos apasionados de la arqueología que utilizaban detectores de metales.
La historia comenzó cuando los individuos, capacitados en el ámbito arqueológico, tropezaron con las primeras 19 monedas a mediados de abril. Ante la sospecha de que formaban parte de un tesoro más amplio, decidieron cesar su búsqueda y notificar a las autoridades competentes. Esta decisión permitió que el yacimiento fuera preservado y posteriormente excavado de manera profesional. En palabras de la arqueóloga May-Tove Smiseth, del Consejo del Condado de Innlandet, “es un descubrimiento único, una experiencia increíble estar presente en un evento de tal magnitud”.
El último descubrimiento de este calibre en Noruega se realizó en 1950, cuando se encontraron alrededor de 900 monedas, lo que subraya la importancia de los recientes hallazgos. La diversidad de origen de las monedas es notable, ya que muchas provienen de países como Inglaterra y Alemania, además de algunas piezas locales de Noruega y de Dinamarca, lo que indica las amplias redes comerciales vikingas a lo largo de Europa en la época.
Ciertas monedas fueron fabricadas durante el reinado de personalidades históricas emblemáticas como Knut el Poderoso, Æthelred II, Otón III y Harald Hardråde. Estos detalles permiten a los investigadores no solo datar el tesoro con mayor precisión, sino también vislumbrar las conexiones comerciales de la era vikinga. En esa época, Noruega no contaba con un sistema diferente de acuñación y, por ende, las monedas en circulación eran mayoritariamente extranjeras hasta que Harald Hardråde introdujo cambios en este sistema entre 1046 y 1066.
Los investigadores también han comenzado a formular teorías en torno al origen del botín. En el periodo comprendido entre el siglo X y el XIII, Østerdalen funcionaba como un eje crucial para la producción de hierro, donde el mineral se extraía localmente y se comerciaba con varios destinos. Esto sugiere que el tesoro puede derivar de la riqueza generada por ese flujo económico. Las monedas quizás se habían almacenado originalmente en un recipiente de cuero, que con el tiempo se degradó, lo que permitió la dispersión de las piezas, acentuada por el arado agrícola del área con el paso de los siglos.
La noticia del hallazgo ha generado un gran revuelo en Noruega. Andreas Bjelland Eriksen, el ministro de Clima y Medio Ambiente del país, lo catalogó como un hallazgo histórico, resaltando la relevancia de su origen vikingo. Por el momento, la zona permanecerá cerrada al público mientras se continúan las investigaciones, las cuales buscarán determinar si es posible encontrar más monedas y los motivos por los que fueron enterradas en ese lugar específico. Los arqueólogos tienen la esperanza de que el número total de monedas supere las 3.150 ya documentadas.
Este descubrimiento revitaliza el interés por el pasado vikingo en Escandinavia. Entre los siglos VIII y XI, los vikingos no solo fueron navegantes y guerreros, sino también comerciantes, colonos y exploradores que establecieron redes de intercambio que se extendieron desde el Atlántico Norte hasta el Imperio Bizantino, dejando un legado que los hallazgos arqueológicos continúan desvelando incluso siglos más tarde.
Fuente: contextotucuman.com


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