Descubren tras 2.300 años que algunas momias egipcias estaban mal identificadas, revelando nuevas pistas sobre su salud gracias a tecnología inédita

Un escáner de última generación ha permitido observar detalles invisibles hasta ahora en restos egipcios milenarios, cambiando lo que sabemos sobre su vida y muerte

La tecnología médica más avanzada ha abierto una ventana inesperada al pasado: un equipo de investigadores ha logrado analizar con una precisión inédita restos momificados de más de dos mil años de antigüedad, revelando detalles que habían permanecido ocultos durante siglos.

El trabajo, desarrollado en Semmelweis University, ha utilizado un escáner de última generación capaz de capturar imágenes internas con una resolución nunca antes alcanzada en este tipo de estudios. Tal y como ha adelantado el propio equipo investigador, los resultados no solo mejoran lo conocido hasta ahora, sino que podrían cambiar la forma en la que entendemos la vida —y la enfermedad— en el antiguo Egipto.

Durante décadas, las momias han sido objeto de análisis mediante técnicas de imagen como la tomografía computarizada convencional. Sin embargo, estas herramientas tenían limitaciones importantes: la superposición de materiales, los vendajes y la degradación del tiempo dificultaban distinguir con claridad estructuras internas complejas. Ahora, la llegada de una nueva generación de escáneres está transformando este campo.

En este caso, las piezas analizadas proceden de una colección histórica conservada en Hungría, estudiada durante años sin resultados concluyentes en algunos aspectos. Tal y como ha revelado el equipo a Phys, incluso algunos restos habían sido interpretados erróneamente durante décadas, lo que demuestra hasta qué punto la tecnología condiciona nuestra lectura del pasado.

Una mirada sin precedentes al interior de las momias

El dispositivo utilizado incorpora un detector de conteo de fotones, una innovación que permite diferenciar materiales con mayor precisión y reducir significativamente la radiación necesaria. Este avance, habitual en medicina contemporánea, se está convirtiendo en una herramienta clave para la arqueología no invasiva.

Gracias a esta tecnología, los investigadores han podido observar con detalle zonas especialmente complejas, como las suturas del cráneo o la estructura dental de varios restos humanos. Estas áreas son fundamentales para determinar la edad y, en algunos casos, incluso aspectos de la salud o el estilo de vida de los individuos.

Tal y como indica el equipo responsable, la calidad de las imágenes abre la puerta a reconstrucciones tridimensionales mucho más precisas, e incluso a futuras recreaciones faciales. Esto permitiría, por primera vez con este nivel de fidelidad, poner rostro a personas que vivieron hace más de dos milenios.

Además, el análisis detallado de los vendajes ha comenzado a ofrecer pistas sobre las técnicas de momificación. Las capas textiles, que antes aparecían como un bloque indistinguible, ahora pueden estudiarse individualmente, lo que ayuda a comprender mejor los rituales funerarios y las prácticas de conservación.

El misterio que durante años desconcertó a los investigadores

Sin embargo, no todo en este estudio se limita a mejorar lo conocido. Algunos de los hallazgos más relevantes tienen que ver con enigmas que llevaban años sin resolverse.

Uno de los restos analizados, por ejemplo, había sido objeto de múltiples interpretaciones a lo largo del tiempo. Inicialmente catalogado como una cabeza humana, más tarde se llegó a pensar que podía tratarse de una momia animal. Ninguna de estas hipótesis terminó de confirmarse con las técnicas disponibles hasta ahora.

Otro caso especialmente llamativo es el de un fragmento corporal que durante años no pudo ser diagnosticado con precisión. Las imágenes antiguas no permitían determinar si presentaba patologías o si su estado se debía simplemente al paso del tiempo.

Este tipo de incertidumbres no son raras en el estudio de momias, donde la fragmentación y las condiciones de conservación dificultan enormemente el análisis. Por eso, cada avance tecnológico no solo añade información, sino que también corrige interpretaciones previas.

El hallazgo que cambia lo que sabíamos

Y es aquí donde la investigación da un giro inesperado. Gracias a la nueva tecnología, los científicos han logrado identificar con claridad algunos de estos restos ambiguos.

En este sentido, uno de los fragmentos que había sido malinterpretado durante décadas ha resultado ser, en realidad, un pie humano adulto. Este descubrimiento no solo corrige un error histórico, sino que también abre nuevas preguntas sobre cómo y cuándo se separaron estos restos del cuerpo original.

En otro de los casos, el análisis ha permitido detectar indicios de osteoporosis en un individuo, algo que hasta ahora no había podido confirmarse. Este tipo de diagnóstico aporta información valiosa sobre las condiciones de vida, la alimentación y las enfermedades en el antiguo Egipto.

También se ha podido determinar que algunos restos pertenecían a individuos jóvenes, algo que no había sido posible establecer con anterioridad. Estos datos ayudan a reconstruir no solo la biografía de cada persona, sino también las dinámicas sociales y demográficas de la época.

Tal y como indican los responsables del estudio, el análisis aún está en curso, pero los primeros resultados ya apuntan a un cambio significativo en la investigación de momias.

Tecnología del siglo XXI para descifrar vidas del pasado

Más allá de los hallazgos concretos, este proyecto refleja una tendencia creciente en la arqueología: el uso de tecnología médica avanzada para estudiar restos antiguos sin dañarlos.

En los últimos años, técnicas como la tomografía computarizada han permitido descubrir enfermedades, hábitos alimenticios e incluso causas de muerte en momias egipcias. Sin embargo, la nueva generación de escáneres lleva esta capacidad a un nivel completamente distinto.

Tal y como ha destacado el equipo de Semmelweis University, este tipo de análisis permite obtener información extremadamente detallada sin necesidad de abrir los restos, preservando así su integridad.

Este enfoque no invasivo es especialmente importante en el caso de piezas únicas o frágiles, donde cualquier intervención física podría causar daños irreversibles.

Además, la posibilidad de generar modelos digitales en 3D abre nuevas vías de investigación y divulgación, desde estudios científicos hasta exposiciones interactivas para el público.

Como señalan los investigadores, lo que comenzó como un intento de mejorar la calidad de las imágenes ha terminado por revelar aspectos desconocidos de personas que vivieron hace más de dos mil años. Y, como suele ocurrir en la historia, cada respuesta obtenida abre nuevas preguntas que aún están por resolver.

Fuente: muyinteresante.okdiario.com

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