Una app diagnostica el cáncer de cuello uterino a partir de imágenes

Uno de los métodos más habituales y económicos para detectar el cáncer de cuello uterino es la citología vaginal (o prueba de Papanicolaou), en que se raspan células del útero de la paciente que se remiten al laboratorio para su examen. El inconveniente estriba en que este método exige medios materiales y experiencia médica que no siempre están al alcance en países de renta baja. Ahora se está diseñando una aplicación que pueda usar la inteligencia artificial para detectar células precancerosas o cancerosas con una simple fotografía.

Su desarrollo corre a cargo de investigadores de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de EE.UU. y de Global Good; esta última es un empresa conjunta de Bill Gates y de la firma de innovación Intellectual Ventures. Los resultados preliminares, publicados en línea el pasado enero en Journal of the National Cancer Institute, indican que una estrategia así mejoraría notablemente el diagnóstico del cáncer en entornos con recursos limitados.

La incidencia del cáncer de cuello uterino es mayor en países y regiones que carecen de los recursos para practicar las citologías vaginales. En esos lugares, el personal sanitario suele emplear técnicas de diagnóstico menos fiables, en que el frotis tomado del útero se diluye en ácido acético y se examina a simple vista en busca de manchas blancas que puedan delatar células anómalas.

A lo largo de siete años, investigadores de los NIH han fotografiado periódicamente el cuello uterino de más de 9400 mujeres en Costa Rica. Usaron las imágenes para entrenar a un algoritmo de inteligencia artificial a reconocer las características del tejido alterado y predecir la aparición del cáncer. Cuando el algoritmo analiza las nuevas imágenes, lo hace mejor que un facultativo experto con su examen visual.

“Nos sorprendió comprobar que los ordenadores distinguían con mucha mayor sensibilidad y claridad los casos precancerosos de los que no lo eran”, confiesa Mark Schiffman, epidemiólogo molecular del Instituto Nacional del Cáncer de EE.UU. y autor principal del artículo. “Creía de veras [que lo de la IA] era una broma.” Los creadores planean instalar el algoritmo en teléfonos móviles y pretenden entrenar a futuras iteraciones del programa para que analicen fotografías tomadas con cámaras digitales.

Fuente: investigaciónyciencia.es

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