Científicos encontraron este gran tesoro lleno de minerales a 4 kilómetros bajo el mar: las compañías mineras compiten por extraerlos

Científicos encontraron este gran tesoro lleno de minerales a 4 kilómetros bajo el mar: las compañías mineras compiten por extraerlos

Las rocas están compuestas por manganeso, níquel, cobalto y cobre, metales esenciales para el sector de la automoción, siderurgia y energías renovables

La región de la zona Clarion-Clipperton es una llanura abisal de seis millones de kilómetros cuadrados que se extiende entre México y Hawái, lo que supone aproximadamente el ancho de los Estados Unidos continentales. Esta colosal llanura se ha convertido en el epicentro de un intenso debate global que enfrenta la transición energética hacia tecnologías limpias con la conservación de la biodiversidad marina profunda.

Unas rocas de gran interés industrial

¿El motivo? Los nódulos polimetálicos. Y es que estas rocas del tamaño de una manzana son depósitos minerales formados a lo largo de millones de años mediante la precipitación extremadamente lenta de metales disueltos en el agua marina o en los sedimentos que son muy ricos en manganeso, níquel, cobalto y cobre.

Y precisamente ahí reside su núcleo de interés, puesto que, estos metales que yacen en el fondo del Océano Pacífico, son componentes críticos para la fabricación de baterías de vehículos eléctricos y tecnologías de almacenamiento de energía renovable.

Las empresas mineras argumentan que la extracción terrestre tiene un alto coste humano y ambiental -como en el sector de la minería de cobalto en la República Democrática del Congo, esencial para la fabricación de teléfonos móviles- y que el océano, con estas rocas ricas en metales, ofrece una alternativa más abundante y que reduciría en gran medida el coste de derechos humanos en la cadena de suministro. El gran desafío reside en su extracción, puesto que las rocas se encuentran a una profundidad media de unos 5.000 metros.

Miles de especies marinas en juego

Uno de los grandes riesgos ambientales que podría implicar la extracción de los nódulos tiene que ver con la pérdida irreversible del hábitat que los rodea, y que tardaría millones de años en volver a formarse.

Según un análisis de 2023 publicado por el Museo de Historia Natural de Londres, se recogieron muestras de aproximadamente 5.578 especies animales en la Zona Clarion-Clipperton. De esas 5.578 especies, solo 436 habían sido nombradas y descritas formalmente por la ciencia.

Así, más del 90% de las especies recolectadas en las misiones científicas en la ZCC son completamente nuevas para la ciencia. Entre ellas figuran desde esponjas de vidrio hasta pepinos de mar adaptados a presiones extremas y oscuridad total. Muchos de estos organismos -como ciertos corales y esponjas- necesitan la superficie dura de los nódulos para fijarse y vivir, por lo que si se retiran las rocas, se destruiría su único hábitat posible.

¿Quién regula este territorio?

La gestión de esta zona recae sobre la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), un organismo autónomo de las Naciones Unidas con sede en Jamaica.

Este organismo se encuentra actualmente bajo una enorme presión. Y es que debe redactar el Código de Explotación que regule legalmente cómo y cuándo comenzará la minería comercial, mientras decenas de países- entre los que figuran Francia, Alemania, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, Fiyi, los Estados Federados de Micronesia, Palaos, Samoa, Vanuatu y Tuvalu- y cientos de científicos exigen una moratoria o pausa precautoria hasta que se comprendan mejor los impactos ecológicos de esta actividad en el océano profundo.

Fuente: as.com

Alberto Vazquez

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