Científicos descubren para qué usan los narvales su largo y solitario colmillo

Los primeros exploradores árticos se maravillaron con el «unicornio marino», mote que el cetáceo se ganó gracias a su colmillo. Se trata de un diente espiralado que en algunos machos puede alcanzar los tres metros de longitud.

Las primeras hipótesis apuntaban a la posibilidad de que el colmillo sirviera para abrir respiraderos en el hielo ártico, o para hurgar el lecho marino en busca de alimento. Sin embargo, se trata de un apéndice más bien frágil, característica que también lo descarta como arma defensiva.

En tiempos más recientes se manejaron nuevas teorías, sugiriendo el uso del colmillo como órgano sensorial de ecolocalización. Los científicos creen que principalmente está relacionado con la selección sexual: las hembras podrían sentirse atraídas por los machos con los colmillos más largos.

Ahora, grabaciones realizadas con un dron en Tremblay Sound, en Nunavut, en el norte de Canadá, aportan una nueva explicación.

Según publica National Geographic, las filmaciones registraron a los narvales utilizando sus colmillos para golpear a los peces y dejarlos aturdidos antes de comérselos.

Gracias a las camaras montadas en el dron, los científicos lograron observar a los narvales acercándose a una población de bacalaos árticos. Así comprobaron que cuando los peces estaban cerca de las puntas de los colmillos, los golpeaban rápidamente y finalmente se los comían.

«Estas grabaciones asombrosas desempeñarán una función importante en la futura conservación del narval. A medida que se calienta el Ártico y aumenta la presión del desarrollo será importante comprender cómo usan los narvales su hábitat durante la migración anual. Con esta información podemos trabajar para minimizar los efectos de las actividades humanas en el narval», afirma David Miller, presidente de World Wildlife Fund (WWF)-Canadá.

Fuente: Montevideo.com