Descubren en Teruel cuatro nuevos fósiles con nácar conservado de hace 100 millones de años
Un equipo internacional de investigadores ha identificado en Ariño (Teruel) cuatro nuevas especies de bivalvos fósiles con un nivel de conservación excepcional. Algunos ejemplares mantienen intacta su concha original de aragonito e incluso conservan el característico brillo iridiscente del nácar, una rareza extremadamente poco frecuente en el registro fósil.
Los hallazgos proceden de la mina Santa María de Ariño, un yacimiento de relevancia internacional excavado por la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis y conocido también por sus abundantes restos de dinosaurios, cocodrilos, tortugas y un excepcional registro de ámbar con bioinclusiones.
Cuatro nuevas especies fósiles halladas en Ariño
El estudio, publicado en la revista Cretaceous Research, describe cuatro nuevos tipos de moluscos del Cretácico Inferior, recuperados en la Formación Escucha. Entre las especies identificadas destacan Margaritifera araujensis, “Unio” escuchana y Protopotomida ariniensis, pertenecientes al grupo de los Unionida, bivalvos de agua dulce.
Los investigadores subrayan el extraordinario estado de conservación de estos fósiles, ya que mantienen materiales originales que rara vez sobreviven durante millones de años.
Fósiles que aún conservan brillo nacarado
Uno de los aspectos más llamativos del hallazgo es la conservación del nácar.
Algunos fósiles muestran todavía el brillo iridiscente característico de estas estructuras minerales, un rasgo muy inusual en paleontología debido a la fragilidad del aragonito, mineral que normalmente desaparece o se transforma durante la fosilización.
Esta preservación convierte a Ariño en un enclave especialmente valioso para estudiar ecosistemas del pasado.
Un antiguo humedal invadido ocasionalmente por el mar
Los científicos encontraron estos bivalvos junto a moluscos típicos de ambientes salobres, como corbúlidos y determinados gasterópodos ornamentados. Esta asociación indica que los humedales costeros donde vivían estos organismos sufrían incursiones ocasionales de agua marina.
Según el equipo investigador, este contexto pudo convertir la zona en un refugio para especies de agua dulce durante periodos de subida del nivel del mar. Ese aislamiento habría favorecido diferencias evolutivas entre las faunas europeas del momento.
Ariño, uno de los grandes yacimientos fósiles de España
La mina Santa María de Ariño se ha consolidado como uno de los yacimientos paleontológicos más relevantes de España. Además de estos nuevos fósiles, el enclave destaca por sus restos de dinosaurios, cocodrilos, tortugas y por su excepcional registro de ámbar con bioinclusiones, que permite estudiar organismos atrapados hace más de 100 millones de años.
Las excavaciones están siendo desarrolladas por la Fundación Dinópolis desde 2010.
Un hallazgo clave para entender la vida en el Cretácico
La investigación aporta nueva información sobre la evolución de las faunas de agua dulce durante el Cretácico y sobre la adaptación de estos organismos a cambios ambientales vinculados al nivel del mar.
El estudio ha sido liderado por Graciela Delvene, del Museo Geominero (Instituto Geológico y Minero de España, CSIC), con participación de investigadores del Dinosaur Isle Museum, en la Isla de Wight, y de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis.
Fuente: novaciencia.es
