¿Cómo es el único acelerador de partículas para analizar obras de arte como el que tiene el Louvre?

Mide 37 metros de largo y se encuentra en uno de los subsuelos del famoso museo del Louvre de París, Francia.

Pero no se trata de ninguna obra de arte, sino de un acelerador de partículas.

El acelerador es un instrumento que impulsa partículas desde dos puntos a la velocidad de la luz y que cuando chocan permite a los científicos analizar y buscar nuevos fenómenos físicos.

El Gran Colisionador de Hadrones (LHC), ubicado cera de Ginebra, Suiza, es el mayor centro de investigación dedicado a la física de partículas del mundo.

Pero a diferencia de los que se utilizan para investigaciones científicas, este acelerador del museo se usa para piezas de arte y es el único en el mundo.

Es que el Aglae, (Accelerateur Grand Louvre d»Analyses Elementaires, por sus siglas en francés), es el único acelerador de partículas cuyo trabajo es, por ejemplo, identificar el tono exacto de marrón en un Rembrandt o investigar pequeñas grietas en una escultura antigua.

Y esta semana volvió a estar en funciones, en su nueva versión, en las entrañas del Louvre.

Reconstrucción

No es la primera vez que el museo utiliza un acelerador de partículas, pero a diferencia del antiguo «Gran Acelerador del Louvre», este puede analizar las obras de arte con mucha precisión y, lo más importante, sin dañarlas.

En concreto su costo de modernización fue de US$2,5 millones y estuvo a cargo del Centro de Investigación y Restauración del Museo de Francia (C2RMF), que es independiente del Louvre.

En el pasado, las pinturas rara vez se analizaban con la versión antigua del acelerador por los temores a que se pudieran cambiar los colores.

Los primeros objetos que se probaron con esta nueva versión del acelerador fueron estatuas votivas romanas de dioses Lares, según publicó la agencia AFP.
Se trata de estatuas que en la antigua Roma se dejaban como ofrendas en lugares sagrados.

Estas piezas fueron expuestas a bombardeos de átomos de helio e hidrógeno, a una velocidad de hasta 30.000 km/h.

Y la radiación emitida en el proceso es la que se analizó para determinar la composición química de las obras.

A diferencia de su predecesor, este acelerador puede funcionar las 24 horas.

«Y es posible que con esta esa herramienta más secretos del mundo del arte estén a punto de ser desvelados», opinó el corresponsal de arte de la BBC, Vincent Dowd.

Fuente: bbc.com