Una vacuna personalizada logra evitar la recaída en pacientes con leucemia

Poco después de que Ernest Levy de Cooperstown, Nueva York (EU), volviera de un viaje con su hijo a Sudáfrica para asistir a la Copa Mundial de Fútbol de 2010, fue diagnosticado con leucemia mieloide aguda. El pronóstico no pintaba muy bien para Levy, ahora de 76 años de edad. Poco más de un 25 por ciento de los pacientes sobrevive más de cinco años tras desarrollar la enfermedad, un tipo de cáncer que afecta a la médula ósea.

Levy se unió a un ensayo clínico de fase temprana liderado por el Centro Médico Diaconisa Beth Israel, un hospital escuela de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard en Boston (EU), que probaba una vacuna de cáncer para la leucemia mieloide aguda. Tras una ronda inicial de quimioterapia, recibió la vacuna experimental, un tipo de terapia inmune para «reeducar» a las células inmunes para que identifiquen las células cancerosas como cuerpos extraños y las ataquen explica el director de malignidades hematológicas y el director del Programa de Vacunas de Cáncer del centro, David Avigan.

Ahora los resultados del ensayo sugieren que la vacuna ha sido capaz de estimular potentes respuestas inmunes contra las células cancerosas y proteger a la mayoría de los pacientes frente a recaídas, incluido Levy. De los 17 pacientes de 63 años de edad media que recibieron la vacuna, 12 aún se encuentran en remisión cuatro años o más después de recibir la vacuna, informan Avigan y sus coautores del Instituto de Cáncer Dana-Farber. Los investigadores encontraron niveles aumentados de células inmunes que reconocen las células de leucemia mieloide aguda tras la vacunación. Los resultados se publicaron la semana pasada en la revista Science Translational Medicine.

La leucemia mieloide aguda se suele tratar con una combinación de quimioterapias, pero el cáncer a menudo reincide tras el tratamiento inicial, y los pacientes de más edad tienen una probabilidad más alta de recaer.

Las vacunas terapéuticas para el cáncer están diseñadas para activar células inmunes llamadas células T y dirigirlas para que reconozcan y actúen contra las células cancerosas, o al provocar la producción de anticuerpos que se adhieren a determinadas moléculas en la superficie de las células cancerosas. Pero producir vacunas terapéuticas eficaces se ha mostrado difícil, muchas de ellas han fracasado o solo han logrado pequeñas mejoras en las tasas de supervivencia en los ensayos clínicos.

Avigan y sus compañeros personalizaron la vacuna al extraer células leucémicas de cada paciente para congelarlas y preservarlas mientras recibían una quimioterapia tradicional. Entonces, las descongelaron y las combinaron con células dendríticas, células inmunes que liberan células T que combaten los tumores. Se tardó aproximadamente 10 días fabricar la vacuna y otras tres a cuatro semanas antes de que estuviera lista para ser administrada.

Muchas estrategias de vacunas anticáncer se han centrado en un único objetivo, o antígeno. Cuando el antígeno se introduce en el cuerpo mediante inyección, provoca una respuesta inmune. El cuerpo empieza a producir células T que reconocen y atacan al mismo antígeno en la superficie de las células cancerosas. La vacuna que crearon Avigan y su equipo emplea una mezcla de células que contienen muchos antígenos para intentar generar un enfoque más potente.

Aunque el número de pacientes que participaron en el ensayo fue pequeño, Avigan dice que «su hallazgo es lo suficientemente llamativo» como para que los investigadores amplíen el ensayo para incluir más pacientes. Al mismo tiempo, el enfoque de vacunas personalizadas ya está siendo probado en otros tipos de cáncer.

Fuente: tecnologyreview.es