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2020, más batallas en la ciencia de México

Antonio Lazcano, María Elena Álvarez-Buylla y Julia Tagueña serán los investigadores a seguir durante este año, ya que, probablemente, sus acciones marcarán el rumbo de este sector en el país

Antonio Lazcano Araujo es uno de los biólogos que más aportes ha hecho a la docencia, la ciencia, la divulgación y la investigación en México, siendo uno de los principales impulsores de los estudios de origen y de la evolución temprana de la vida.

El egresado de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y docente de las universidades Autónoma de Madrid, de Houston, Valencia, de Orsay Paris-Sud, de California y de Roma, entre otras, ha sido uno de los principales críticos del llamado “nuevo Conacyt”, dirigido por la doctora María Elena Álvarez-Buylla Roces, por lo que seguramente en 2020 seguirá alzando su voz ante, lo que para él, son las malas decisiones de dicho organismo.

Lazcano es el científico mexicano con mayor número de publicaciones en Science, una de las revistas científicas más influyentes del mundo y el espacio donde ocurrió el primer enfrentamiento entre el biólogo y la directora del Conacyt.

El 26 de julio, Antonio Lazcano publicó una carta editorial con el título “Quo vadis, Mexican science?” (¿A dónde vas, ciencia mexicana?), en la que criticó la situación del sector científico y tecnológico de México.

El texto señala los efectos adversos de las medidas de austeridad del gobierno federal en la ciencia. También desaprueba la postura de Álvarez-Buylla sobre los cultivos transgénicos y su idea de modificar la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación; además, de los recortes al presupuesto del Conacyt y de los Centros Públicos de Investigación (CPIs).

Ante los señalamientos, el 20 de septiembre, Álvarez-Buylla publicó en la misma revista una carta, A new scientific agenda for Mexico, como respuesta a la editorial de Lazcano en la que comparte datos que contradicen la postura del biólogo y explica programas que se implementarán.

Además, el mismo día en que apareció la carta, Antonio Lazcano, quien también es miembro de El Colegio Nacional, fue destituido de una de las Comisiones Dictaminadoras (CD) del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), por lo que varios miembros de la comunidad científica calificaron la decisión como una venganza por las críticas hacia el Conacyt.

Ante las protestas en redes sociales, el Consejo Nacional comunicó, a través de un comunicado, que era falso que hayan “destituido” o “cesado” del SNI a Antonio Lazcano, debido a sus críticas.

Esta batalla, que ahora se encuentra en el campo de lo legal, seguirá dando de qué hablar en 2020, ya que Lazcano se ha convertido en el rostro de toda una comunidad que se encuentra inconforme por las decisiones que se están tomando en el llamado “nuevo Conacyt”.

El doctor Antonio Lazcano ha sido uno de los príncipales críticos del llamado ‘nuevo Conacyt’

La otra trinchera de la ciencia mexicana

Durante 2019, el Foro Consultivo Científico y Tecnológico A.C. (FCCyT) representó un contrapeso en México, un puente confiable entre los científicos y el gobierno, que se espera siga fuerte, autónomo y libre para tomar decisiones y hablar con la comunidad sin pedir permiso a nadie.

Sin embargo, el FCCyT se enfrenta a una de sus crisis más grandes desde su fundación hace más de 17 años por la Ley de Ciencia y Tecnología: su posible desaparición como se conoce hasta ahora.

El Conacyt lo ha acusado de duplicar funciones, de excederse en su presupuesto y de realizar consultas y promociones sin autorización, por lo que le ha negado el financiamiento que por ley le corresponde.

En 2020, la batalla se centrará en la autonomía del FCCyT, ya que se busca reducir la conformación, independencia y estructuración del organismo creado a partir de la Ley de Ciencia y Tecnología de 2002.

Julia Tagüeña, coordinadora general del FCCyT, ha asegurado que aunque el Foro es una voz autónoma e independiente, siempre ha trabajado en conjunción con la comunidad y con el Conacyt, por lo que es una “lástima” que se haya llegado a esta separación.

Para la comunidad científica, la desaparición del Foro como se conoce ahora implicaría centralizar más el poder y la toma de decisiones, lo que afectaría directamente a la ciencia y la tecnología.

Aunque el Conacyt asegura ser un espacio abierto a las ideas y a la conjunción de fuerzas por México, la comunidad científica opina que está actuando como una muralla que no permite la libre expresión de los investigadores.

Por lo que el reto para la doctora Álvarez-Buylla en 2020 será derribar ese pensamiento y quitarse la mala imagen que se generó en 2019, porque lejos de mostrarse como una líder, lo ha hecho como enemiga.

Fuente: reporteindigo.com