Detalló que es la ecuación de Schrödinger la que permite enfriar a los átomos para manipularlos y configurarlos. “Todas las cosas que queremos medir se vuelven más visibles mientras más fríos estén estos átomos y mientras más grandes se hagan”
“El 2025 fue el Año Internacional de la Ciencia y la Tecnología Cuánticas, debido a que cumplió un siglo la ecuación de Schrödinger, ecuación que revolucionó la tecnología, ayudó a entender el nivel más bajo de la energía e impactó en la vida cotidiana con desarrollos como el celular, las computadoras y el microondas”, recordó el físico Eduardo Gómez García, al dictar la conferencia ¿Puedo partir un átomo y luego pegarlo de vuelta?, transmitida en vivo por El Colegio Nacional.
El investigador del Instituto de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí sostuvo que actualmente “está apareciendo la siguiente revolución tecnológica, que podemos llamar Cuántica 2.0, encabezada por aplicaciones de localización; de hecho, el sistema GPS no existiría si no fuera por la cuántica, si no fuera por la existencia de los relojes cuánticos”.
Explicó que los átomos son altamente selectivos, lo que hace complicado e interesante trabajar con ellos. Se puede distinguir un átomo de otro, porque están en distintas posiciones, y mientras más delgados sean más emocionante es analizarlos. Pero, para trabajar con ellos, se necesita un ambiente bien controlado. “Requiero alimentarlo con una corriente de muy poco ruido, controlar su temperatura a una milésima de grado, y eliminar vibraciones, porque las vibraciones me van a causar un problema serio. Una vez logrado lo anterior, se usa espectroscopía de alta resolución, un láser que permite ponerlo en la posición deseada”.
Detalló que es la ecuación de Schrödinger la que permite enfriar a los átomos para manipularlos y configurarlos. “Todas las cosas que queremos medir se vuelven más visibles mientras más fríos estén los átomos y mientras más grandes se hagan. Todo con ayuda de la luz”. El científico agregó que, en un ambiente controlado, los átomos pueden brincar de arriba hacia debajo de manera gradual, lo que se conoce como oscilaciones de Rabi. “Lo interesante en este recorrido es que nos podemos detener a mitad de camino, es decir, que mi átomo ya no está en el nivel dos o en el nivel tres, está en los dos niveles al mismo tiempo”.
“Lo que ocurre después es que mi átomo se va a partir. Esto significa que la mitad del átomo se quedó abajo y la otra mitad arriba, y la energía para lograr ese resultado se la dio la luz”, apuntó el físico. Subrayó que, con lo anterior, se puede obtener una superposición en los dos niveles, pero con el átomo en dos lugares al mismo tiempo, éste se puede partir, y con ayuda de la interferencia se puede pegar de vuelta.
“Esta es la primera medición y, hasta donde yo sé, la única medición en Latinoamérica de su tipo de ondas de interferencia de gravedad, de ondas de materia, porque son muy complicadas de hacer”, señaló el científico. Explicó que echar a andar toda la infraestructura toma mucho trabajo y mucho tiempo, pero actualmente está trabajando en una nueva versión más compacta, que daría un sistema capaz de hacer absolutamente todo lo que se quiera de gravimetría en el tamaño de una pelota de fútbol americano, lo que significaría el sistema láser más compacto que hay en el mundo para este tipo de experimentos y de mediciones.
A la pregunta “¿qué se puede hacer con un gravímetro portátil de este tipo?”, Gómez García respondió que se podría ver, a través del subsuelo, para conocer lo que hay abajo. “Es decir, si estas cosas se terminan de confirmar, nos darían herramientas para poder saber que un sismo es inminente, en escalas de tiempo de meses. Se podría ver la gravedad. Pero la manera de poder determinar eso requiere que tengamos sensores precisos, y esa es la parte en la que estamos atorados, porque los censores aún no están del todo disponibles”.
“Casi todo lo que hacemos en ciencia y tecnología está basado en electromagnetismo, que domina prácticamente todo. Pero existen otras tres fuerzas, una de ellas la gravedad, con la que se podría trabajar desde este ámbito. La gravedad abriría una nueva ventana en donde podemos ver cosas, sacar imágenes. Es por eso que estos dispositivos son de mucho interés. El reto es hacerlos suficientemente sensibles y portátiles”, subrayó el ponente.
Concluyó que el punto es que exista toda una familia de sensores más sencillos, más amigables y más portátiles, gracias a la cuántica, que impactaría de manera positiva en la vida cotidiana de los seres humanos.
Fuente: El Colegio Nacional


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