El sudor de los robots
Francisco Rodríguez Criado
Estamos en los inicios del robot sudoroso, o lo que es lo mismo, humanizado, todo un triunfador en este complejo mundo hasta ahora diseñado por los humanos
Al tiempo que el hombre avanza en la implementación de la robótica, los robots progresan adecuadamente en humanización.Ahí está, por poner un ejemplo, el logro de un grupo de investigadores de la Universidad de Tokio que desarrollaron años atrás un dedo artificial recubierto de hidrogel que exuda agua a través de microporos. Por decirlo en corto: estos investigadores han inventado un dedo que suda. Y no es un capricho: el sudor aumenta la fricción, lo cual permite que las manos de los robots agarren los objetos con mayor fijación.
Esto puede parecer una mera anécdota, un nuevo hito para frikis de la ciencia, pero de algún modo la humanización de los robots que nos vendió Hollywood durante el pasado siglo -y que a muchos nos arrancaba una sonrisa incrédula-está cada vez más cerca. Tanto que esta idea de robots sudorosos me hace pensar que la distancia entre el hombre y la máquina se va reduciendo a pasos agigantados.
Optimus, uno de los grandes proyectos de Elon Musk, va en esa línea. Sus científicos están creando un robot humanoide (el Tesla Bot) capaz de caminar con estabilidad, trabajar en entornos domésticos y aprender tareas con solo observar. La idea original es que nuestros amigos de chapa realicen tareas repetitivas que, bien mirado, son las que predominan en nuestras inanes vidas.
Y no es un caso aislado. A base de sudar la gota gorda, los abnegados robots modernos ya mantienen conversaciones fluidas y contextuales, manipulan objetos con sensibilidad humana, crean arte, música y literatura, toman decisiones, cuidan personas mayores, leen y ejecutan órdenes…
Estamos en los inicios del robot sudoroso, o lo que es lo mismo, humanizado, todo un triunfador en este complejo mundo hasta ahora diseñado por los humanos.
Lo de Hollywood no era ciencia ficción, era el tráiler de la (quizá) definitiva película sobre el devenir de la humanidad.
Fuente: elperiodicoextremadura.com
