El proyecto que busca eliminar el racismo en el Museo de América de Madrid se expone en El Colegio Nacional
La memoria en relación con América, dijo Gutiérrez, resulta incómoda tanto en México como en España, “pero hay que abordarlo y hay que hacerlo con la mayor honestidad posible”
Con el objetivo de virar hacía “una perspectiva decolonial y explícitamente antirracista”, el Museo de América de Madrid lleva a cabo un proyecto de reestructuración museográfica que comprende cuatro secciones, expuso el director del espacio español, Andrés Gutiérrez Usillos, al clausurar las Jornadas de Jóvenes Americanistas.
En una transmisión virtual entre México y España, el doctor en Geografía e Historia especializado en Antropología Americana por la Universidad Complutense de Madrid, detalló que los trabajos que se llevan a cabo en el museo comprenden las secciones: Imaginarios, Personas y seres, Conflictos y resistencias y Cosmovisiones y saberes, que buscan dejar atrás la visión colonial y racista con la que se vio América desde Europa.
“Tenemos en mente ir cambiando discursos, ir revisando piezas, ir volviendo a mirarlas, y mirarlas con más detenimiento, con más detalle. Recientemente surgió la posibilidad de hacer una renovación, que era necesaria porque el proyecto actual tiene más de 30 años, [y] se ha mantenido relativamente, pero hay grandísimas lagunas que no se han abordado y el guion tendría que cambiar”, dijo.
Con el subtítulo “El patrimonio como terreno común, plural y en disputa: un llamado a las y los jóvenes investigadores”, las jornadas reunieron a especialistas europeos y de México durante tres días. Fueron coordinadas conjuntamente por el arqueólogo Leonardo López Luján, miembro de El Colegio Nacional; el Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos (CEMCA); el Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS); el Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA) y el L’Institut des Amériques.
Durante su charla, Gutiérrez detalló que la primera sección de la renovación, titulada Imaginarios, se refiere a la decolonialidad del saber “porque la construcción del conocimiento se ha hecho desde Europa, pero con un esquema mental muy concreto, y hemos categorizado, a nosotros mismos y al resto del mundo, de una manera determinada. Esos imaginarios, esas categorizaciones que se han ido haciendo sobre América en concreto, perduran hasta el día de hoy”.
En esta parte, el museo busca retroalimentar la imagen de la iconografía de América y del indígena americano, pues desde Europa se vio de la misma manera la diversidad de grupos que existen y se les representó igual a todos en el siglo XVIII o en el XIX. Regularmente, dijo, “fue con faldellín, pecho desnudo, plumas en la cabeza, armas, porque América se proyecta desde Europa como bárbara, violenta, salvaje, emplumada, primitiva, etc., mientras que Europa va completamente vestida, con un tocado, con un libro en las manos”.
“Queremos que cuando entremos en el museo, lo primero que hagamos (reflexionemos) es que todo lo que se piensa a lo mejor no es así, porque en América había otras civilizaciones, había indumentarias complejas, había escritura, etc.”. El discurso busca combatir la categorización de los indígenas, como sucedió en algunas representaciones, elaboradas por europeos, en las que aparecen nativos realizando rituales con serpientes, canibalismo, y sus cuerpos son pintados muy oscuros.
“Hay una olla en donde están cociendo una pierna humana, y cuando uno ve esta escena, está pensando inmediatamente en los misioneros en África en el siglo XIX, o en los exploradores. Este juego, estos lenguajes, se están explorando en el siglo XVII, cuanto más primitivas, más oscuras. Luego, cuando ya vienen a la iglesia, ya han perdido parte de esa pigmentación de la piel, ya van vestidos, ya son un poquito menos oscuros, eso tiene una intención detrás y es una intención racista”, consideró.
Personas y seres, como se titula la segunda sección, está interesada en las personas, en los cuerpos, en ver el continente americano como un sitio que ya estaba poblado. “El propio cuerpo está significando géneros y edades”. Por ejemplo, expuso, “la manera de sentarse, por qué los hombres se sientan despatarrados en todas las culturas del mundo y las mujeres siempre se sientan con las piernas cruzadas. Hay un patriarcado que está presente constantemente en la América prehispánica hasta el día de hoy. El lenguaje del cuerpo, los sentidos de la percepción”.
La idea, compartió, es mostrar que existen cuerpos diferentes: “En América prehispánica se recogen representaciones (como la de un personaje moche) en la que vemos a una persona que no sabemos exactamente que tiene pie cabo, los pies tienen unas cintas para que se pueda sostener de pie, los brazos son cortos y esta persona padecía algún tipo de enfermedad congénita, pero llegó a ser una persona de rango, por el tipo de indumentaria, de tocado”.
“Es decir, también queremos resignificar, no en un espacio apartado de personas diferentes, sino a lo largo del discurso, cuando hablemos de personas de rango, hablaremos de esa persona y digamos que es una persona diferente, pero que ha llegado a tener un reconocimiento de rango”, explicó.
Memoria que resulta incómoda
En su ponencia, transmitida de manera virtual con el Aula Mayor de El Colegio Nacional, Andrés Gutiérrez Usillos dijo que la colección que gestiona el Museo de América es “un patrimonio incómodo. Así lo digo desde ya. América, la historia en relación con América, la memoria en relación con América resulta incómoda, allí y aquí. Pero hay que abordarlo y hay que hacerlo con la mayor honestidad posible”.
De esta forma, explicó, la tercera sección de la renovación que lleva a cabo el museo madrileño, titulada Conflictos y resistencias, “es la más constrictiva” y hablará “de lo que no se habló en el discurso actual, que son la conquista y las independencias, porque vamos a hablar de los conflictos: las personas, en el momento que empiezan a interactuar entre ellas hay conflicto patriarcal, entre jóvenes y ancianos, cuando interactúas, hay conflicto”.
“¿Y qué pasa con las sociedades? Exactamente lo mismo: cuando una sociedad interactúa con otra, genera un conflicto, probablemente, no siempre. Y a su vez, también hay que cambiar el filtro de la mirada en que pensamos que hay agentes activos y pasivos, es decir, que hay protagonistas de la historia y las dos partes lo son. Y aquellas personas conquistadas o esclavizadas también son protagonistas de la historia y también tienen una historia activa. Y esto es lo que tenemos que recuperarlo”, dijo.
Los conquistados o dominados, dijo, “no son personas objetualizadas en la historia, sino que son protagonistas también de una historia con sus resistencias”.
Por tanto, “¿de qué vamos a hablar aquí? De la decolonialidad del poder. Hemos visto la decolonialidad del saber, la del ser y ahora la del poder. Esta es bastante compleja con conflictos sociales internos como el patriarcado, etc.; conflictos externos, vamos a empezar a hablar de la esclavitud, de la diáspora africana, de las otras esclavitudes que también ha habido en América. Por ejemplo, la de los asiáticos, que siempre nos olvidamos, pero que hay una esclavitud asiática en época colonial y en época repúblicana”.
También será incluida la esclavitud indígena. “Se dice no, están las leyes de Indias que son como la ley actual. Claro que se prohíbe matar y no hay asesinatos hoy. Se prohíbe robar y no hay robos hoy. Claro que había una legislación, pero luego está la realidad. Y la realidad es que el marqués de Mancera liberó esclavos en 1670, indios, chichimecas y chinos, que había en la Nueva España. Con lo cual, había una esclavitud indígena en 1670, a pesar de que las leyes prohibían la esclavitud desde 1504, más o menos”.
La última sección, que se refiere a Cosmovisiones y saberes, tratará los saberes ancestrales, pero también la biodecolonialidad: “los conocimientos tradicionales los vamos a poner en valor en la medida de lo posible, explicar la estructuración del universo, sobre todo entender que hay otras formas de entender el universo, de categorizar las cosas y de construir esas, lo que hemos llamado mitología o lo que dicen otras mitologías más próximas”.
“Los códices, que a ver si los podemos exponer los originales, solo un día a la semana y será algo muy especial, y la transformación del entorno: los sonidos del bosque, la relación, sobre todo, hemos hablado de personas, pero en este caso estamos hablando ya de comunidades, y esas comunidades tienen sentido en un contexto determinado, en un entorno determinado, medioambiental”, señaló.
El director del museo agregó: “Tenemos mucho trabajo por delante. Hay mucho que hablar, mucho que dialogar, mucho que plantear, mucho que revisar, pero por lo menos ya tenemos una base sobre la que ir construyendo lo que queremos: ir construyendo un museo vivo. Un museo en donde no se exponga la opinión de Andrés Gutiérrez o la visión del director de turno, sino que sea algo que esté vivo que se puede ir transformando, cambiando”.
Fuente: El Colegio Nacional
