El proyecto GLOSTAR ha permitido revelar cunas estelares ocultas: Gisela Ortiz León

El proyecto GLOSTAR ha permitido revelar cunas estelares ocultas: Gisela Ortiz León

“La peculiaridad de las estrellas masivas es que son difíciles de estudiar por varias razones, pero la principal es que se encuentran muy lejos, particularmente en los brazos espirales de la Vía Láctea”, dijo la especialista

Con el proyecto GLOSTAR, hasta ahora se han encontrado 567 regiones de formación de estrellas en la Vía Láctea, aplicando la metodología de máseres de metanol, que se producen exclusivamente en la alineación de estrellas masivas, “son una huella única que permiten trazar el nacimiento de estos objetos cósmicos”, expuso la doctora Gisela Ortiz León, al impartir la conferencia “Buscando estrellas recién nacidas en el espacio”, que formó parte del ciclo Noticias del cosmos, coordinado por los astrónomos Susana Lizano y Luis Felipe Rodríguez Jorge, miembros de El Colegio Nacional.

La investigadora del Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Eléctrica, en Puebla, recordó que, en la Vía Láctea, existen las nubes moleculares, compuestas principalmente de hidrógeno molecular en un 74%; de helio en un 24%; y otras moléculas, entre las que se encuentra el monóxido de carbono. Pero también se componen de polvo interestelar. “Se caracterizan por ser regiones muy frías que alcanzan temperaturas de entre 260 y 250 grados bajo cero. Además, son muy grandes y pueden tener tamaños de hasta 300 años luz o más”.

Agregó que una de las nubes moleculares más estudiadas en la actualidad es la llamada Serpens Sur, que se encuentra a mil 428 años luz de la Tierra. Subrayó que, para comprender el proceso de nacimiento de estos objetos cósmicos, es importante diferenciar cómo evolucionan las estrellas según su masa. “Digamos que podemos clasificar las estrellas en dos categorías: las normales como el Sol; y las muy masivas, que tienen más de ocho veces la masa del Sol”.

De acuerdo con la experta en astrometría de estrellas jóvenes, la peculiaridad de las estrellas masivas es que son difíciles de estudiar por varias razones, “pero la principal es que se encuentran muy lejos del planeta, particularmente en los brazos espirales de la Vía Láctea, esto significa a más de mil años luz de distancia”. El Sol está más cerca.

“Desde un punto de vista teórico, sí tenemos un paradigma de cómo ocurre la formación de estrellas muy masivas, de hecho, la conclusión es que tanto las de baja como alta masa se forman prácticamente por el mismo mecanismo llamado contracción gravitacional”. Lo que ocurre es que se tiene una nube molecular, que en un inicio contiene un balance de fuerzas, una fuerza es la gravedad que comprime la materia hacia el centro; y la otra es la fuerza por presión térmica, que empuja el material hacia fuera. “Pero lo anterior no es estable y su equilibrio se puede romper fácilmente, cuando eso sucede se acumula el gas y el polvo en el centro y se empiezan a formar las estrellas”, explicó la especialista.

Según Ortiz León, la formación de estrellas contempla cuatro pasos: la creación de una nube molecular, la contracción gravitacional, la formación del disco de acreción y la emisión de flujos y jets bipolares. Estos últimos se refieren al gas expulsado durante su nacimiento. “Aunque tenemos bien claro este esquema, ha sido difícil observar la formación de estrellas muy masivas, desde el paso dos hasta el cuatro, debido a su distancia”.

Esa complicación fue la que motivó la creación del proyecto Hacia un Panorama Global de la Formación Estelar en la Vía Láctica (GLOSTAR), iniciativa en la que participa la Doctora Ortiz León y en la que están involucrados un gran número de astrónomas y astrónomos de varios países del mundo. El proyecto consiste en observar un área muy grande de la Vía Láctea, prácticamente todo su primer cuadrante, donde ocurre la mayor formación de nuevas estrellas.

En palabras de la especialista, las observaciones se han hecho con ayuda del interferómetro Arreglo muy Grande (VLA), que consiste en 27 antenas de 25 metros cada una, que permiten estudiar a detalle las regiones donde están naciendo nuevas estrellas. Sin embargo, existen desafíos con este instrumento, “el primero, es que el campo de visión es pequeño comparado con toda el área que se debe observar; y el segundo, debido a que son pocas antenas, se capta muy poca luz, es decir, se registra una emisión débil”.

La investigadora recordó que actualmente se observan las regiones de Hidrógeno Ionizado o regiones HII, que aparecen en la nube molecular, cuando se produce la radiación ultravioleta y los protones ionizan el material presente. La región ionizada se expande y crea una especie de cascarón donde se encuentra el hidrógeno que no está ionizado. “En nuestra galaxia son pocos los ejemplos de este tipo, porque nos los podemos ver a detalle, pero es aquí donde entra el proyecto GLOSTAR, que nos permite observar estas regiones gracias a la luz que emiten en radio”.

Con GLOSTAR se han identificado hasta ahora 344 regiones HII, de las cuales 135 son regiones nuevas, que no se habían identificado anteriormente. “Otra herramienta que tenemos para estudiar la formación de estrellas masivas e identificar su ubicación es lo que se conoce como líneas de recombinación, que ocurren cuando se tienen átomos de hidrógeno ionizados, pero también con un proceso inverso. Cuando un electrón se recombina con el núcleo del hidrógeno, el electrón queda con un nivel energético alto y emite fotones con una frecuencia característica que se puede observar con la banda de radio”.

La experta sostuvo que con el proyecto GLOSTAR se han realizado mapas de la emisión de radio continuo, “básicamente es sumar la radiación que llega desde el espacio en un intervalo de frecuencia que permite identificar objetos según su brillo. En total, encontramos 244 regiones de HII y también podemos estudiar qué morfología tienen estas regiones, la mayoría tiene una morfología de burbuja, pero hay otras que la tienen circular o bipolar”. En conclusión, “el proyecto GLOSTAR ha permitido revelar cunas estelares ocultas”, finalizó la astrofísica.

Fuente: El Colegio Nacional

Alberto Vazquez

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