La innovación cobra sentido cuando llega a las personas
Erika Quevedo
Directora Ejecutiva de Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF)
Ese avance, sin embargo, sólo cobra sentido cuando se traduce en diagnósticos oportunos, tratamientos disponibles y mejores posibilidades de atención para quienes los necesitan
Pocas industrias están viviendo una transformación tan acelerada como la de la salud. Nuevas terapias, tecnologías y formas de investigar están cambiando lo que podemos hacer frente a enfermedades que hasta hace pocos años tenían opciones limitadas.
Ese avance, sin embargo, sólo cobra sentido cuando se traduce en diagnósticos oportunos, tratamientos disponibles y mejores posibilidades de atención para quienes los necesitan. Y estamos apenas al principio. Hemos visto lo que la ciencia ha sido capaz de hacer con nuevas vacunas y medicamentos de última generación. Ahora, la inteligencia artificial, la medicina de precisión y otras tecnologías abren posibilidades que todavía estamos comenzando a dimensionar. Estamos frente a un nuevo salto en la manera de investigar, prevenir, diagnosticar y tratar enfermedades, con el potencial de responder mejor a las necesidades reales de pacientes y familias. México tiene que estar preparado para aprovecharlo. Tenemos con qué hacerlo. Nuestro país cuenta con talento científico y médico, instituciones, investigadores, capacidades regulatorias y una industria farmacéutica conectada con las redes globales de innovación. No partimos de cero. El reto es lograr que funcionen mejor como sistema para que el conocimiento, la inversión y la capacidad institucional se traduzcan en desarrollo, bienestar y una mejor calidad de vida. En ese proceso, necesitamos reconocer con mayor claridad el papel que puede desempeñar la industria farmacéutica de innovación. Este sector ha sido y seguirá siendo uno de los catalizadores del progreso científico, sanitario y económico de México. No sólo por los medicamentos que desarrolla, sino por su capacidad para atraer investigación, inversión y conocimiento, formar talento y vincular a México con la ciencia que se está desarrollando en el mundo. La investigación clínica es un buen ejemplo. Tan sólo en 2025 se reportaron más de 380 estudios clínicos y cerca de 10 mil pacientes enrolados en protocolos en México. Plan México ha planteado la ambición de alcanzar 2 mil millones de dólares anuales en inversión en investigación clínica. Tenemos una oportunidad importante para competir por una mayor participación en este sector y, de esta forma, acercar a más personas terapias transformadoras. Pero atraer innovación es sólo una parte del desafío. También necesitamos convertirla en acceso. Para ello se requieren reglas claras, certidumbre regulatoria y una mejor coordinación entre los distintos procesos de evaluación, incorporación, financiamiento, compra y disponibilidad. Avanzar hacia este objetivo exige un liderazgo compartido. En este sentido, reconocemos la visión y el trabajo conjunto con el Secretario de Salud, Dr. David Kershenobich Stalnikowitz, y el titular de la Cofepris, Dr. Víctor Hugo Borja, para impulsar procesos regulatorios más ágiles, previsibles y modernos. Esta apertura es el camino correcto para garantizar que la innovación médica se integre de manera segura y eficiente a nuestro sistema de salud.
Hoy transcurren en promedio 5.7 años entre la primera aprobación internacional de una innovación y su disponibilidad plena en México. En la práctica, esto puede significar el tiempo que vive una persona sin la posibilidad de tener alternativas que cambien el curso de su enfermedad. Ese dato no señala a un único responsable; muestra que necesitamos hacer funcionar mejor toda la cadena. Los próximos años pueden cambiar profundamente la medicina. México tiene la oportunidad de no ser solamente receptor de esa transformación, sino protagonista de ella. La inversión llega donde existen capacidades, pero permanece y crece donde existe certidumbre. Desde la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF) queremos contribuir con evidencia, propuestas y diálogo para construir esa certidumbre. Porque el verdadero valor de la innovación no está solamente en lo que la ciencia es capaz de descubrir, sino en nuestra capacidad para convertir esos avances en salud, desarrollo y mejores oportunidades para las personas.
Fuente: heraldodemexico.com.mx
