Innovadores colombianos patentan un dispositivo para medir las olas

El equipo diseñado es un cilindro del tamaño de una botella de gaseosa de un litro, con un circuito electrónico y un sensor que mide la velocidad del cambio de presión en las columnas de agua, y es útil para el sector académico, las empresas consultoras y los puertos.

Los cálculos para medir la variabilidad de las olas son difíciles por la velocidad del agua, a diferencia, por ejemplo, de un embalse, donde el cambio de nivel de agua es más lento. “Los dispositivos existentes en el mercado tienen dificultades de conexión, seguridad y son costosos” explica el profesor Andrés Fernando Osorio Arias, del Departamento de Geociencias y Medio Ambiente de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín y director del Grupo de Investigación en Oceanografía e Ingeniería Costeras (Oceánicos).

Él, junto con César Augusto Jaramillo Gutiérrez y Alexis David Quintero Montoya, investigadores de Oceánicos, en alianza con el profesor Óscar Andrés Álvarez Silva, de la Universidad del Norte, “nos dimos a la tarea de desarrollar un equipo capaz de medir las olas, al que después le incluimos otras variables para calcular la temperatura del agua, pero sobre todo tratamos de hacerlo versátil y portable”, asegura.

Después de siete años de trabajo, el grupo de investigadores logró el prototipo final que permitió generar ideas novedosas y susceptibles de patentamiento, las cuales tienen que ver con el material del que está hecho (polipropileno), con el uso de baterías de litio, con la capacidad de guardar los datos en una memoria SD e incluir configuración de Bluetooth por medio de un celular con sistema operativo Android.

Para utilizar el dispositivo en cuerpos de agua el equipo se ubica en profundidades máximas de 15 m y mínimas de 1 m; para asegurarlo se ancla a un peso muerto. “Lo importante no es que se fondee muy profundo, sino la capacidad que tiene de medir mientras las olas varían. En principio, el equipo está pensado para instalarlo en el fondo marino”, explica el profesor Osorio.

Además puede hacer mediciones en embalses y ríos, para lo cual se probó en laboratorio en una cámara de compresión, luego en el canal de oleaje de la Facultad de Minas, y después en campo. También se hicieron ensayos en Gorgona (en el Pacífico colombiano) –donde se probó con cambio de nivel de marea– y en la bahía de Cispatá, en Córdoba, en San Andrés y en Cartagena.

Los usos del dispositivo abarcan sectores como el académico, para los investigadores que estudian el mar, las corrientes, las mareas, y en general problemas costeros como la erosión. También para empresas consultoras que requieran diseñar canales de navegación, o para puertos, entre otros.

El proceso de solicitud de patente comenzó hace unos dos años y recientemente les fue otorgada a los cuatro creadores. Para el profesor Osorio, “la Universidad debe seguir haciendo investigación y transferencia tecnológica, y ser capaz de ponerla en desarrollo de productos, de licenciarse y comercializarse. Es un camino que ya lo han recorrido en otros países y que en Colombia apenas comienza”. La protección otorgada por la SIC tiene vigencia hasta 2037.

Fuente: dicyt.com