El sarcófago que recubre la planta nuclear de Chernóbil está al borde del colapso

A pesar de que el accidente nuclear de Chernóbil ocurrió hace más de 30 años, las noticias en torno a él siguen haciendo presencia. Partamos del hecho de que la ciudad de Prípiat quedó inhabitable para los seres humanos prácticamente para siempre, y esto a causa de que aún en la actualidad los reactores sellados siguen emitiendo radiación en la zona de exclusión.

Ahora bien, sí, están sellados, pero esto conformó una solución momentánea para un gran problema. La energía nuclear es una de las más rentables y limpias para el planeta siempre que se use de la manera correcta, respetando las medidas de seguridad pertinentes.

En 1986 se construyó una estructura gigante en forma de cúpula alrededor de la central nuclear Vladímir Ilich Lenin con el fin de contener el material radiactivo que seguían emanando el reactor número 4. Antes de ello, se habían aplicado diferentes medidas para mitigar el desastre, como lanzar arena sobre este, sin embargo, todas eran demasiado riesgosas para ser realizadas por humanos e incluso la tecnología se quedaba corta.

El sarcófago de 1986, una medida de emergencia

Este sarcófago no fue diseñado para durar demasiado tiempo. Como hemos dicho, su construcción vino como una medida de emergencia ante la falta de recursos efectivos para mitigar la situación. Para entonces, ya Prípiat había sido desalojada, personas habían muerto y muchas otras voluntariamente se habían expuesto a la radiación para brindar su apoyo en las diferentes labores y, consecuentemente, salvar a otros.

Este confinamiento se construyó a una distancia del sitio radiactivo y se deslizó en su lugar con 224 gatos hidráulicos. Está conformado por más de 7,700 toneladas (7,000 toneladas métricas) de metal y 14.1 millones de pies cúbicos (400,000 metros cúbicos) de concreto.

Estas características nos llevan a pensar en una estructura impenetrable e indestructible, pero realmente nada lo es en esta vida. En realidad es sumamente frágil en comparación con su enorme responsabilidad: no tiene juntas soldadas o atornilladas, y podría derrumbarse fácilmente en caso de un terremoto, un evento que no es posible predecir.

Este confinamiento se dispuso verticalmente, manteniéndose en pie únicamente por la fuerza de gravedad, sin mayores criterios de ingeniería aplicados. Y tal como indican en un comunicado reciente, desmantelarla será “extremadamente complicado. De hecho, el proceso implica un “alto riesgo nuclear y de radiación”, pues ante la ausencia de una ingeniería robusta en su construcción, se pueden esperar dificultades en su retiro.

Hasta ahora, el plan consiste en desarmar el sarcófago pieza por pieza, y al mismo tiempo se irán reforzando diferentes secciones del mismo con el fin de mantener su estabilidad general y evitar un desastre.

Entonces se reducirá el tamaño de las piezas desmanteladas, que también pasarán por un proceso de descontaminación, para luego ser destruidos o reciclados, según los resultados.

El “Nuevo Confinamiento Seguro”

Pero antes de entrar en pánico es bueno informar que desde hace un par de años se ha estado desarrollando un proyecto de construcción de un nuevo y mejor recubrimiento que garantice una completa hermeticidad en la planta.

SSE Chernobyl NPP es la compañía ucraniana que se encarga de administrar la planta de energía nuclear. Esta se unió recientemente a una compañía de construcción para desmantelar esta estructura para 2023, fecha para la cual se espera que el sarcófago llegue al final de su vida útil y no podrá seguir ejerciendo su función. Todo este proceso se ha configurado en un costoso contrato de US$ 78 millones.

Para suplantarlo, colocarán una nueva estructura de acero gigante que se ha llamado “Nuevo Confinamiento Seguro” y de esta forma evitar la propagación del material radiactivo al mundo exterior. Consta de 354 pies (108 metros) de altura y se espera que dure al menos 100 años y sea lo suficientemente fuerte para resistir condiciones climáticas atípicas, como tornados de categoría 3, por ejemplo, un escenario muy poco probable en Ucrania.

Se trata de un proceso complejo en el que los errores pueden resultar fatales, tanto para los involucrados, como para la población mundial en general. Lo hemos visto en la serie de HBO, en los testimonios de las víctimas, y en toda la información publicada respecto al tema. El desastre nuclear de Chernóbil nos ha dejado como lección considerar la importancia de la inversión en correctas medidas de seguridad, más allá de ser vanguardia en grandes proyectos para sobresalir en la industria.

Fuente: teccrispy.com

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