El exoplaneta habitable más cercano a la Tierra es real

Puede desvelar si hay o no vida en nuestro vecindario solar

Los astrónomos han confirmado que el exoplaneta Próxima Centauri b, Próxima b o Alfa Centauri Cb5​6, descubierto por deducción hace cuatro años, es real.

Existe de verdad, está a 4,23 años luz de la Tierra en la constelación de Centaurus, y es el exoplaneta potencialmente habitable más cercano que se conoce.

Fue localizado inicialmente a través de la velocidad radial de la estrella anfitriona, Próxima Centauri, que señaló la posible presencia de Próxima b orbitándola.

La probabilidad calculada entonces por el equipo descubridor era de uno en diez millones para un falso positivo, suficiente para deducir su existencia. ​

Plena confirmación

La plena confirmación se ha conseguido ahora también utilizando medidas de velocidad radial, pero con el espectrógrafo más preciso construido hasta la fecha, llamado ESPRESSO.

ESPRESSO es un acrónimo para Echelle SPectrograph for Rocky Exoplanet- and Stable Spectroscopic Observations y está instalado en el Very Large Telescope (VLT), de Chile.

ESPRESSO es un espectrógrafo de alta resolución alimentado por fibra óptica capaz de empujar los límites de detección hasta planetas similares a la Tierra, tal como ha ocurrido con Próxima b.

Para esta investigación, ESPRESSO ha obtenido medidas de velocidad radial en la estrella Próxima Centauri con una precisión de 30 cm/s, cuatro veces mejores que las obtenidas con HARPS, el instrumento usado para el inicial descubrimiento.

Más planetas terrestres

Combinando esta precisión con la cantidad de fotones que puede colectar el Very Large Telescope (VLT), se abre la puerta a descubrir la población de planetas terrestres (incluso de masa muy inferior a la Tierra) en las estrellas del vecindario solar.

“ESPRESSO ha demostrado que puede llegar más allá de lo que ningún espectrógrafo había llegado antes”, comenta Alejandro Suárez Mascareño, primer autor de la publicación e investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias.

Y añade: “Se abre un nuevo escenario. Hasta ahora habíamos estado limitados a descubrir planetas de varias masas terrestres o, como mucho, alrededor de una masa terrestre en estrellas frías. Con ESPRESSO esta limitación desaparece”.

“Próxima b -añade Jonay González Hernández, investigador del IAC y coautor del trabajo- es uno de los planetas más interesantes conocidos en el vecindario solar. Su masa -similar a la de la Tierra-, la posibilidad de que pueda albergar vida y su cercanía, lo convierten en uno de los candidatos ideales para la búsqueda de biomarcadores usando instrumentación y telescopios de próxima generación, como el espectrógrafo HIRES, para el futuro telescopio de 39 m ELT, en cuya construcción participa el IAC”.

Más indicios

Acompañando a Próxima b, el equipo encontró también indicios de una segunda señal en los datos cuya causa no ha podido establecerse de forma definitiva.

“En caso de tratarse de la señal de un planeta, podría tener una masa inferior a un tercio de la masa de la Tierra”, explica Rafael Rebolo, director del IAC y codirector del proyecto ESPRESSO.

Los resultados de este trabajo contribuyen a esclarecer las condiciones del sistema planetario más cercano a la Tierra y han sido aceptados para su publicación en la revista Astronomy & Astrophysics.

Las nuevas observaciones posibilitan una detección mucho más clara y rápida que la originalmente publicada, refinan nuestro conocimiento de los parámetros físicos del planeta y descartan que el origen de la señal pudiese estar causado por efectos estelares o efectos sistemáticos de los instrumentos de la pasada generación, según los investigadores.

Esfuerzo colectivo

La precisión de ESPRESSO ha requerido un importante esfuerzo de ingeniería por parte del consorcio internacional que lo ha hecho posible, involucrando instituciones como la Universidad de Ginebra (Suiza), el Instituto de Astrofísica y Ciencias del Espacio (Portugal), el Instituto Nacional de Astrofísica (INAF, Italia), el Instituto de Ciencias del Espacio (Portugal), el Centro de Astrobiología en España y el European Southern Observatory (ESO).

En el IAC, una de las instituciones codirectoras del proyecto, se han desarrollado varios de los componentes opto-mecánicos clave del espectrógrafo.

Un total de 12 expertos del Instituto han participado en la investigación, junto a especialistas de otras instituciones en España, Italia, Portugal, Suiza y del Observatorio Europeo Austral (ESO).

Fuente: tendencias21.net