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Europa lanza su cazador de exoplanetas

Europa tenía previsto lanzar hoy martes el telescopio espacial Cheops para contribuir a la observación de nuevos mundos fuera del Sistema Solar; finalmente, por un problema de software, el lanzamiento se pospone al miércoles.

La secuencia automática de lanzamiento del cohete Soyuz fue interrumpida una hora y 25 minutos antes del despegue al aparecer un error cuyas causas aún se desconocen, ha explicado hoy Stephane Israël, director general de Arianespace, desde el puerto espacial europeo en Guayana Francesa. Los responsables del lanzamiento investigan ahora las causas del fallo. El lanzamiento se pospone hasta mañana a la misma hora, las 9:54 hora peninsular.

Además de Cheops, que es la carga principal, el cohete Soyuz debe poner en órbita otros cuatro satélites de menor tamaño durante un proceso de desacoplamientos paulatinos que dura varias horas. Por eso la ventana de lanzamiento es exactamente a las 9:54 y si se pierde la oportunidad se pospone un día, pues si no no se lograría llevar cada satélite a su órbita al rededor de la Tierra.

Hace más de 400 años un hombre llamado Giordano Bruno dijo que la Tierra no es el centro del universo y que cada luz del firmamento es un sol con planetas a su alrededor. A la Iglesia católica no le gustó esta propuesta, aunque supuestamente decidió quemarle por sus visiones religiosas heréticas en una hoguera levantada en la plaza romana de Campo dei Fiori. Hoy sus ideas, que contradicen la visión cristiana del universo, son una realidad imposible de negar: se han descubierto más de 4.000 planetas más allá de nuestro Sistema Solar y las estimaciones dicen que hay millones de tierras habitables. Lo único que queda por hacer es descubrirlas.

El satélite Cheops, acrónimo inglés de caracterizador de exoplanetas, se instalará en una órbita a 700 kilómetros de la Tierra y observará estrellas cercanas en busca de planetas que causen pequeños eclipses en sus astros. La misión, con un coste total de 100 millones de euros, es la primera que se ha dirigido desde España.

Es una reveladora casualidad que el primer exoplaneta que se descubrió en torno a una estrella similar al Sol fuese una especie de encarnación planetaria de Giordano Bruno ardiendo en la hoguera. En 1995, Michel Mayor y su estudiante Didier Queloz anunciaron el hallazgo de un planeta del tamaño de Júpiter que orbitaba en torno a la estrella 51 Pegasi. El planeta parecía casi rozar la abrasadora atmósfera de su estrella ya que orbitaba más cerca que Mercurio del Sol y completaba una vuelta al astro en días.

“Durante años mucha gente no nos dio crédito, no se creían que lo que habíamos descubierto fuera posible”, explica Queloz. La observación posterior con telescopios terrestres y espaciales, especialmente el Kepler de la NASA, permitió confirmar la existencia de cientos de mundos así. Casi 25 años después Queloz es uno de los principales responsables científicos de la misión europea y junto a su antiguo profesor, Mayor, y James Peebles ganó este año el Nobel de Física 2019 por su descubrimiento seminal.

Cheops tiene previsto estudiar unos 400 exoplanetas en sus tres años y medio de operación. Entre todos ellos, será capaz de medir el radio de unos 50 exoplanetas a entre 60 y 160 años luz de la Tierra con una precisión nunca antes alcanzada. Estas son regiones totalmente inaccesibles para las naves espaciales humanas, que tendrían que viajar durante más de 200.000 años para alcanzar las más cercanas de esas estrellas.

Este es el primer observatorio espacial de la ESA capaz de calcular con alta precisión el radio de cada exoplaneta. Si un telescopio desde Tierra puede además hallar su masa, se podrá entonces conocer su densidad y saber si se trata de un planeta rocoso como la Tierra o gaseoso, como son la mayoría de mundos descubiertos hasta la fecha.Esos astros son especialmente interesantes pues son similares al Sol, resalta Queloz. “Gracias a esta misión vamos a desarrollar un conocimiento global del tipo de planetas que hay fuera del Sistema Solar”, detalla.

El interés científico de estos mundos no solo está en los más parecidos a la Tierra, sino en otros cuyas propiedades son casi totalmente desconocidas. “Hasta ahora hemos hablado de super-Tierras y de mini-Neptunos, pues su tamaño es varias veces mayor que el de la Tierra pero menor que el del planeta gaseoso. Gracias a esta misión vamos a poder saber por primera vez qué son realmente estos planetas, de qué están hechos realmente”, resalta el profesor de la Universidad de Ginebra (Suiza).

Cheops es solo un primer paso en una secuencia de misiones espaciales de exploración de los exoplanetas, explica Ana Heras, científica en la ESA para misiones de exoplanetas. En 2026 se lanzará Plato, una segunda misión de la ESA cuyo principal objetivo sí es descubrir exoplanetas nuevos, especialmente aquellos que están a una distancia de su estrella suficiente como para albergar agua líquida y, por tanto, vida. “Plato observará también las oscilaciones de la estrella, lo que servirá para calcular la edad de cada planeta y entender su evolución”, resalta Heras.

Dos años después se espera lanzar Ariel, otro satélite que será el primero que podrá ver atmósferas de planetas extrasolares y detectar compuestos íntimamente relacionados con la vida como el agua. “Gracias a estas misiones vamos a entender cada vez mejor la evolución de los planetas y saber qué lugar ocupa la Tierra entre todos ellos”, concluye Heras.

Fuente: elpais.com