Un estudio revela que la formación de nuevas células cerebrales se detiene en adultos con depresión
Los resultados de un nuevo estudio realizado por investigadores del Colegio de Médicos y Cirujanos Vagelos de la Universidad de Columbia sugieren que la pequeña cantidad de neuronas que se generan en el hipocampo adulto podría ser fundamental para prevenir la depresión. La mayoría de los 100 mil millones de neuronas del cerebro se crean antes del nacimiento.
Publicado en la revista Nature Medicine, el estudio muestra por primera vez que la neurogénesis se detiene en el cerebro de adultos con trastorno depresivo mayor e identifica los programas moleculares que controlan la neurogénesis, lo que podría ayudar a los investigadores a desarrollar nuevas terapias.
El nuevo estudio se centró en el hipocampo, una región cerebral conocida por su papel fundamental en la memoria episódica y las respuestas emocionales al entorno, y uno de los pocos lugares del cerebro adulto que genera nuevas neuronas. Si bien esta región no es la única implicada en la depresión, debido a su función en las emociones y la memoria, se cree que influye en que los pacientes interpreten los acontecimientos de forma negativa.
Estudios realizados en ratones han demostrado que la separación de patrones depende de la neurogénesis adulta, y un estudio reciente en pacientes con tumores cerebrales, en quienes la neurogénesis fue eliminada mediante radioterapia dirigida al hipocampo, sugiere que lo mismo ocurre en los seres humanos. La neurogénesis no actúa de forma aislada en el cerebro, sino como parte de un circuito hipocampal donde se almacenan los recuerdos episódicos y su valencia emocional. El estudio demuestra que todo el circuito sufre cambios moleculares.
Estos cambios incluyen alteraciones en genes implicados en la creación de nuevas conexiones y la comunicación entre neuronas, el suministro de energía a las células y el transporte de sustancias dentro de ellas. El principal mecanismo del hipocampo para establecer nuevas memorias emocionales (el circuito trisináptico) también mostró signos de inflamación y estrés celular en pacientes deprimidos.
Los investigadores pudieron detectar estos cambios tras examinar una cantidad extraordinaria de células cerebrales (casi medio millón) recogidas de pacientes con depresión y sujetos de control poco después del fallecimiento de cada donante.
Mediante diversas técnicas de reciente desarrollo, los investigadores registraron la actividad de cada gen en cada célula y determinaron si las proteínas celulares habían sufrido alteraciones. La enorme cantidad de datos proporcionó una visión sin precedentes de la actividad de cada célula y de la ubicación anatómica exacta en el circuito hipocampal donde se encontraban las células afectadas.
Fuente: adamedtv.com
