Un estudio revela cómo reactivar en la piel adulta un mecanismo embrionario de reparación sin cicatrices
Una investigación publicada en Cell muestra que bloquear una señal entre fibroblastos y nervios permite restaurar en ratones una reparación cutánea más completa, acercando futuras estrategias para reducir cicatrices en humanos
La posibilidad de regenerar piel lesionada sin que queden cicatrices podría acercarse en el futuro gracias a nuevos hallazgos de biólogos especializados en células madre de Harvard. El estudio, publicado el 20 de marzo en la revista Cell, describe una vía para regenerar completamente la piel activando un mecanismo embrionario de cicatrización que se desactiva después del nacimiento. Esta estrategia, demostrada en ratones, podría orientar el desarrollo de terapias similares en humanos.
«Básicamente, hemos encontrado una forma de mejorar considerablemente el resultado de la cicatrización de las heridas al aprender cómo los embriones lo hacen tan bien», afirmó Ya-Chieh Hsu, profesor de biología de células madre y regenerativa, miembro principal del cuerpo docente del Instituto de Células Madre de Harvard y autor principal del estudio.
«Estoy emocionado porque hemos dado un paso adelante en una dirección realmente importante. Cuando tenemos una herida, la mayoría de los tipos de células cutáneas no pueden regenerarse y nos queda una cicatriz. Pero ahora creo que hemos encontrado una forma de cambiar eso, de modo que muchos tipos de células puedan regenerarse y no nos quede cicatriz», añadió.
Aunque la piel suele considerarse un órgano con alta capacidad de regeneración, los autores recuerdan que la reparación habitual tras una lesión es incompleta. Las células madre epidérmicas sellan la superficie, mientras los fibroblastos generan tejido cicatricial rico en colágeno. Sin embargo, muchos otros componentes de la piel no se recuperan, entre ellos folículos pilosos, vasos sanguíneos y linfáticos, glándulas sudoríparas, células pigmentarias, adiposas, inmunitarias o nervios.
“Hemos encontrado una forma para que determinados tipos de células puedan regenerarse y no nos quede cicatriz»
Estudios anteriores habían demostrado que las heridas embrionarias podían sanar sin dejar cicatrices, pero el nuevo estudio revela mucho más. Tras una lesión, la piel embrionaria regenera todos los tipos de células, pero esta capacidad desaparece rápidamente después del nacimiento. El estudio revela los mecanismos moleculares que subyacen a este proceso y cómo reactivarlos.
«Nuestros hallazgos sugieren que algunos órganos conservan un potencial regenerativo inherente que simplemente se mantiene a raya, y que eliminar este bloqueo puede ser suficiente para permitir que se produzca la regeneración», dijo Hsu. «En otras palabras, puede que la regeneración no tenga que construirse de nuevo, sino simplemente liberarse».
Los nuevos resultados culminan cinco años de trabajo de Hannah Tam, autora principal de la investigación, doctoranda de 2026 y graduada de la Escuela de Posgrado de Artes y Ciencias Kenneth C. Griffin de Harvard en el programa de ciencias biológicas y biomédicas de la Facultad de Medicina de Harvard. Durante ese tiempo aprendió a realizar microcirugía en embriones diminutos de ratón y recién nacidos bajo un microscopio de disección.
Para investigar la cicatrización, Tam utilizó un punzón de biopsia para extraer una muestra de piel que contenía todas sus capas y comparó cómo se regeneraba el órgano en ratones embrionarios y posnatales en distintos momentos. Una de las dificultades fue localizar las heridas embrionarias, ya que se curaban de forma tan completa que resultaban indistinguibles de la piel normal. Para poder identificarlas, los científicos marcaron los puntos de la lesión con microesferas fluorescentes y tinta de henna.
Los investigadores comprobaron que la capacidad de regenerar la piel disminuía de manera constante en los días posteriores al nacimiento. El cambio más acusado se produjo entre los tres días antes del nacimiento y los cinco días posteriores, en un intervalo de solo ocho días.
En los ratones lesionados tres días antes del nacimiento, la piel regeneró distintos tipos celulares y se parecía mucho a la piel no lesionada. Sin embargo, cuando la lesión se produjo cinco días después del nacimiento, la zona quedó cubierta por células epiteliales y tejido cicatricial de colágeno, con fibras nerviosas y células inmunitarias anormalmente densas, mientras muchos otros tipos celulares no consiguieron regenerarse.
«Lo sorprendente es que identificamos un bloqueo que se produce a través de la interacción entre fibroblastos y nervios»
A continuación, el equipo trató de identificar los factores responsables de estas diferencias. Descubrieron que las heridas posnatales se llenaban densamente de nervios. Esta «hiperinnervación» se produce porque los fibroblastos de las heridas posnatales regulan al alza el gen Cxcl12, que recluta un exceso de nervios hacia la zona lesionada y dificulta la regeneración de otros tipos de células cutáneas. Cuando los investigadores eliminaron la Cxcl12 en heridas de ratones posnatales, la hiperinnervación disminuyó y la piel regeneró diversos tipos celulares. El bloqueo de la señalización nerviosa local con toxina botulínica tipo A (Botox) produjo efectos similares.
Tam explicó que el equipo asumió inicialmente que el proceso de regeneración implicaba a las células inmunitarias, hasta comprobar que el verdadero obstáculo estaba en la señalización asociada a la hiperinervación. «Lo sorprendente es que identificamos un bloqueo», dijo Tam, ahora investigadora posdoctoral en Scripps Research, en California. «Y este bloqueo se produce a través de la interacción entre fibroblastos y nervios. La relación entre esos dos tipos de células diferentes no ha sido el centro de atención en los estudios sobre la cicatrización de heridas. Creo que esto es muy útil para el campo, porque ahora podemos considerar realmente a estos dos como auténticos comunicadores».
Antes del estudio, Hsu esperaba que la clave para la cicatrización consistiera en recrear una serie de «factores promotores de la regeneración» para imitar la cicatrización embrionaria. Sin embargo, el resultado final fue más sencillo. «No pensé que tendríamos que soltar un freno, lo cual en realidad es una buena noticia: es mucho más fácil», afirmó. «Me da esperanzas de que esto pueda aplicarse para mejorar la cicatrización de las heridas en humanos».
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Fuente: consalud.es
