Similitudes y diferencias de los tres casos de curación de VIH: tratamientos muy agresivos y no para todos los pacientes

La ciencia ha conseguido hasta el momento la curación de tres pacientes con VIH, tras el anuncio este lunes de la remisión del virus en el ‘paciente de Düsseldorf’, un hombre de 53 años en buen estado de salud que lleva más de cuatro años sin presencia del VIH en su organismo.

La confirmación de este nuevo caso de curación se suma a de los pacientes de Berlín y Londres. Aunque son los tres únicos casos en los que se puede hablar de curación, ya se ha presentado en conferencias científicas la remisión del VIH de otros dos pacientes, el de Nueva York y el del Hospital City of Hope, también de Estados Unidos.

Este hombre de Düsseldorf (Alemania) fue diagnosticado con VIH en 2008, por lo que inició el tratamiento antirretroviral. Cuatro años más tarde sufrió una leucemia mieloide, es decir, un cáncer en las células del sistema inmunitario que obligaron a realizarle un trasplante de células madre y el paciente se estabilizó cinco años después de la intervención en los que sufrió dos recaídas de la leucemia y varias complicaciones.

El ‘paciente de Düsseldorf’ es, pues, una tercera prueba de concepto que demuestra que existe la posibilidad de curar el VIH y enciende, de nuevo, la esperanza del mundo científico que se dedica a luchar contra este virus.

Sin embargo, ninguno de ellos tiene unas características inmunitarias especiales que les permitan controlar la infección por el VIH de forma espontánea, sino que el virus se ha eliminado del cuerpo como resultado de una intervención médica.

“Esto diferencia estos casos de erradicación de los de curación funcional en controladores de élite o post-tratamiento conseguidos hasta ahora, en los que el propio cuerpo de las personas tenía factores especiales que les permitía controlar el virus”, ha especificado Maria Salgado, coautora del estudio e investigadora en el Institut de Recerca de la Sida IrsiCaixa.

Sin embargo, esta estrategia es muy agresiva y no es escalable al resto de la población. El trasplante de células madre sólo se aplica a personas que sufren una enfermedad hematológica y no tienen alternativa terapéutica. En el caso de las personas con VIH, sí existe una alternativa, y es el tratamiento antirretroviral.

El ‘paciente de Berlín’, cuyo nombre real es Timothy Ray Brown, fue diagnosticado con VIH en 1995 y se sometió a un trasplante de células madre en 2007 para tratar su leucemia mieloide aguda, un tipo de cáncer que afecta al sistema inmunitario. Durante el trasplante, Brown recibió altas dosis de quimioterapia y radiación para ‘poner en pausa’ su sistema inmunológico y permitir la aceptación de las nuevas células madre.

En ese momento también abandonó el tratamiento con antirretrovirales que estaba recibiendo y, trece meses más tarde, después de una recaída de la leucemia, fue sometido a una segunda fase del tratamiento seguido de un nuevo trasplante de células madre procedentes del mismo paciente.

El donante de células madre tenía una mutación genética rara que lo hacía resistente al VIH. Después del trasplante, Brown ya no tenía rastro del virus en su cuerpo, incluso después de dejar de tomar medicamentos antirretrovirales, que son en la actualidad el tratamiento estándar para controlar al virus. Brown falleció en septiembre de 2020 por una recurrencia de leucemia, pero se confirmó que estaba libre de VIH.

Por su parte, el ‘paciente de Londres’, cuyo nombre real es Adam Castillejo, también recibió un trasplante de células madre en 2016 para tratar su leucemia. Al igual que el paciente de Berlín, el donante tenía una mutación genética que lo hacía resistente al VIH. Después del trasplante, Castillejo tampoco tenía rastro del VIH en su cuerpo.

El ‘paciente de Londres’ fue diagnosticado en 2012 de un linfoma de Hodgking, por el que se sometió a un trasplante de células madre de cordón en 2016, y se da la circunstancia de que las células del donante tenían una mutación, llamada CCR5 Delta 32, que impide la entrada del virus en las células diana del VIH, tratándose de “algo similar” a lo que vivió el paciente de Berlín, aunque con algunas diferencias.

“Una posible estrategia con la que ya se está trabajando es introducir la mutación CCR5 Delta 32 mediante terapia génica para conseguir la curación del VIH sin tener que pasar por un trasplante”, ha comentado Javier Martínez-Picado, investigador ICREA en IrsiCaixa, co-director de IciStem y co-autor del artículo.

Ambos pacientes comparten “grandes similitudes” como una enfermedad hematológica grave por la que requirieron un trasplante de células madre, si bien también se dan diferencias como el hecho de que el paciente alemán paró el tratamiento justo después del trasplante, mientras que el de Londres lo hizo 16 meses después del mismo.

En el caso del paciente de Berlín se realizaron dos trasplantes, mientras que en el británico solo se produjo uno, y, si en el primer caso, el paciente contaba con dos copias del citado gen mutado –algo que se creía clave–, en el segundo no existían y ha funcionado.

Ambos pacientes recibieron tratamientos muy específicos y extremadamente agresivos que no se pueden aplicar a la mayoría de las personas con VIH. A pesar de estos casos, la mayoría de las personas con VIH todavía necesitan tomar antirretrovirales para controlar la infección y prevenir la transmisión del virus.

Estos casos han llevado a más investigación en el campo de la cura del VIH y se están llevando a cabo investigaciones sobre otras formas de tratar la infección, como el uso de terapia génica. Aunque aún queda mucho por hacer para encontrar una cura universal para el VIH, estos casos han dado esperanza y motivación a los investigadores que trabajan para encontrar soluciones efectivas y sostenibles a largo plazo frente al virus.

Fuente: infosalus.com