Identifican el origen molecular de la hiposalivación en personas con síndrome de Down

Identifican el origen molecular de la hiposalivación en personas con síndrome de Down

Un destacado equipo de investigadores internacionales de la prestigiosa Universidad de Nueva York (NYU) ha alcanzado un importante logro científico al identificar el mecanismo celular exacto que explica la baja producción de saliva crónica en las personas con síndrome de Down. El exhaustivo trabajo, liderado clínicamente por los reconocidos odontólogos Ga-Yeon Son y Rodrigo S. Lacruz, demostró formalmente que las glándulas salivales de estos pacientes presentan una marcada alteración en la señalización del calcio intracelular, un «proceso que resulta absolutamente esencial para activar la correcta secreción salival» en el organismo humano.

El estudio, recién publicado de forma oficial en la influyente revista científica ‘Cell Reports’, revela que esta anomalía molecular reduce de forma muy significativa la capacidad natural de las glándulas para producir saliva. Este problema es sumamente frecuente en las personas afectadas y afecta directamente a funciones cotidianas tan básicas como la alimentación diaria, el habla fluida y la protección inmunológica frente a infecciones orales. Este defecto de carácter fisiológico ayuda a entender «por primera vez el verdadero origen molecular de la hiposalivación en la trisomía 21», según indica expresamente el informe del estudio.

El complejo trabajo de laboratorio estuvo encabezado directamente por la investigadora principal Ga-Yeon Son y el profesor Rodrigo S. Lacruz, ambos pertenecientes a la Facultad de Odontología de la Universidad de Nueva York, y logró reunir a un nutrido grupo de destacados especialistas en patobiología molecular, microbiología, inmunología y medicina general procedentes de instituciones como la propia NYU, la NYU Grossman School of Medicine y la Universidad de Texas Southwestern.

El impacto de la disbiosis oral en el síndrome de Down

Los investigadores comprobaron mediante diversos ensayos realizados en modelos animales que la falta continuada de saliva favorece notablemente la aparición de la disbiosis, definida clínicamente como «un desequilibrio perjudicial en la microbiota oral que incrementa de forma alarmante el riesgo de sufrir caries graves, procesos de inflamación y enfermedades periodontales». El trabajo demostró de manera contundente que esta disbiosis crónica no es solo consecuencia directa de factores de tipo externo, sino que «está directamente vinculada a un defecto fisiológico interno asociado a la trisomía 21», como también se conoce habitualmente a esta variación o anomalía cromosómica.

El equipo científico de la universidad utilizó complejos modelos celulares y avanzados análisis de carácter funcional para demostrar que la alteración del calcio intracelular afecta de forma negativa a la activación de los canales y receptores biológicos responsables de iniciar la secreción salival regular. Esta concreta vía de comunicación, descrita como «hasta ahora muy poco estudiada en el síndrome de Down», se convierte desde este momento en «una posible diana de gran valor para futuras intervenciones terapéuticas» eficaces.

Según explicaron detalladamente los autores de este nuevo ‘paper’, comprender a fondo este intrincado mecanismo celular «abre la puerta al desarrollo inmediato de nuevas estrategias farmacológicas dirigidas a mejorar la función salival», así como a diseñar novedosos tratamientos médicos dirigidos que reduzcan la aparición de la disbiosis y las infecciones de carácter recurrente dentro de la cavidad oral.

Beneficios significativos en la salud diaria

El hallazgo tiene implicaciones directas en la calidad de vida general, ya que la hiposalivación afecta de modo directo a la hidratación oral, a la digestión inicial de los alimentos y a la capacidad del cuerpo para mantener una microbiota bucal sana y equilibrada. Los investigadores principales destacaron expresamente que intervenir clínicamente sobre esta vía celular «podría tener amplios beneficios directos y medibles en la salud diaria» de todas las personas con síndrome de Down.

Este estudio pionero forma parte de «una línea creciente de investigación médica que busca identificar dianas fisiológicas muy específicas en el síndrome de Down, yendo mucho más allá de los aspectos de carácter neurológico tradicionalmente estudiados por la ciencia». Los autores concluieron con firmeza que la biología de los tejidos periféricos, como es el caso de las glándulas salivales, «puede ofrecer excelentes oportunidades terapéuticas sumamente relevantes» de cara a los próximos años.

Los resultados finales indican claramente «una estrecha relación patológica entre las alteraciones detectadas en el manejo celular del calcio, la consecuente disminución de la producción de saliva, la aparición de la disbiosis microbiana y la severa enfermedad periodontal asociada al síndrome de Down». Finalmente, los experimentados investigadores comprobaron con éxito que «la administración controlada de pilocarpina incrementó significativamente la producción de saliva in los sujetos estudiados, lo que sugiere firmemente que los agonistas colinérgicos podrían llegar a convertirse en una excelente herramienta terapéutica de gran utilidad para mejorar sustancialmente la salud bucodental de las personas con síndrome de Down» en todo el mundo.

Esta es una aportación científica del todo excepcional que sin duda marcará un antes y un después en el ámbito del tratamiento odontológico integral de todos estos pacientes y abre un nuevo horizonte de absoluto bienestar y salud para el futuro.

Fuente: gndiario.com

Alberto Vazquez

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