Crean el primer mapa genético sobre la interacción del SIDA con células humanas reales
Investigadores estadounidenses han publicado el primer estudio que demuestra cómo los genes humanos afectan la infección por VIH en células extraídas directamente de muestras de sangre humana
A pesar de las múltiples investigaciones que se han realizado en las últimas décadas, todavía sigue sin resolverse un misterio clave en el abordaje del VIH: qué genes humanos influyen exactamente en la infección por el virus. Por eso, para avanzar hacia esta dirección, un grupo de científicos de los Institutos Gladstone y de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) han abierto una nueva vía al crear el primer mapa genético integral de cómo el VIH interactúa con células humanas reales. En su estudio, el equipo identificó multitud de proteínas humanas que ayudan al virus a proliferar o que, por el contrario, detienen su avance.
“Al estudiar las células T humanas, que son el principal objetivo del virus, finalmente hemos identificado los genes, muchos de los cuales eran desconocidos hasta ahora, que influyen en si estas células pueden o no ser infectadas por el VIH”, explica Alex Marson, director del Instituto de Inmunología Genómica Connie y Bob Laurie de la cátedra Gladstone-UCSF y director también del estudio. “Este ha sido el primer estudio que ha demostrado cómo los genes humanos afectan la infección por VIH en células extraídas directamente de muestras de sangre”, añade Nevan Krogan, colaborador en la investigación.
El estudio utiliza las citadas células T en lugar de líneas celulares modificadas -empleadas en laboratorio-, logrando observar con mayor fidelidad lo que ocurre en el organismo. Para lograrlo, los investigadores optimizaron la infección de estas células hasta alcanzar tasas cercanas al 70%, lo que permitió analizar simultáneamente los aproximadamente 20.000 genes humanos que existen. Mediante técnicas de edición genética CRISPR, el equipo aplicó una doble estrategia: por un lado, desactivar genes para identificar cuáles necesita el virus; por otro, sobreactivarlos para detectar aquellos con capacidad antiviral.
Entre los factores identificados, destacan dos proteínas que no habían sido previamente asociadas con la infección por VIH: PI16 y PPID. La proteína P16 actúa en una fase muy temprana del proceso infeccioso, impidiendo que el virus se fusione con la membrana de la célula, un bloqueo que evita que el VIH pueda entrar en la célula y comenzar su ciclo replicativo. PPID, por su parte, interviene en una etapa posterior: una vez que el virus ha logrado penetrar en la célula, esta proteína dificulta su transporte hacia el núcleo, paso esencial para la integración del material genético viral y su posterior replicación.
Los investigadores lograron modificar PPID en el laboratorio para aumentar significativamente su eficacia, alcanzando niveles de actividad hasta diez veces superiores, lo que sugiere que podría ser posible diseñar terapias basadas en la potenciación de mecanismos antivirales naturales del propio organismo. Además, al identificar los genes implicados en la latencia y reactivación viral, el nuevo mapa genético podría facilitar el diseño de estrategias más eficaces para eliminar estos reservorios y avanzar hacia una posible cura en el futuro.
Y es que, aunque los tratamientos antirretrovirales actuales han transformado el VIH en una enfermedad crónica controlable, no son capaces de eliminar completamente el virus, que persiste en reservorios celulares latentes, invisibles al sistema inmunitario y resistentes a la terapia. Así, el conocimiento detallado de los factores celulares implicados en la infección abre también la puerta a nuevas aproximaciones terapéuticas que no se dirijan directamente al virus, como hacen la mayoría de los fármacos actuales, sino a las propias células del huésped.
Futuro estimulante
Más allá del VIH, los autores destacan que el enfoque desarrollado en este estudio puede aplicarse a la investigación de otras enfermedades infecciosas. La capacidad de mapear de manera sistemática las interacciones entre patógenos y células humanas representa una herramienta poderosa para comprender la biología de múltiples virus.
“Este estudio ofrece una nueva perspectiva sobre cómo los genes humanos influyen en la infección por VIH. Esperamos que se convierta en un recurso fundamental para la comunidad de investigación del VIH y que también sirva como prototipo para comprender las enfermedades infecciosas en otros tipos de células humanas”, concluye Alex Marson.
Fuente: consalud.es
