Las redes sociales mejoran: casi nadie vio el vídeo del tiroteo de Halle

El pasado miércoles, un neonazi disparó y mató a dos personas en una sinagoga en Halle (Alemania). Mientras lo hacía, transmitió un vídeo de 35 minutos de sí mismo en la plataforma de vídeos en directo Twitch para sus seguidores. La grabación de su horrible acto se inspiró, sin duda, en los ataques terroristas del pasado marzo en Christchurch (Nueva Zelanda), en los que un hombre armado mató a 49 personas en dos mezquitas. Su ataque también fue transmitido en directo.

Pero hubo una gran diferencia. Centenares de personas vieron el vídeo en directo del atacante de Christchurch, y posiblemente por otros varios millones lo vieron después. Y pasados seis meses después desde el ataque, todavía había versiones del vídeo de Christchurch en Facebook . Al final, la red social fue duramente criticada por amplificar el alcance del vídeo y no responder a los llamamientos para quitarlo.

Pero solo cinco personas vieron el ataque de Halle mientras sucedía. Y lo más importante, solo unas 2.200 personas vieron el contenido que se generó automáticamente después del ataque en los 30 minutos que pasaron hasta que Twitch lo marcara y eliminara. La diferencia entre los dos ataques terroristas parece mostrar que las empresas tecnológicas están aprendiendo a reaccionar de manera más efectiva ante el extremismo violento y a retirar rápidamente esos vídeos de sus plataformas.

Twitch eliminó el vídeo de Halle media hora después de lo ocurrido y luego creó un hash (una huella digital criptográfica única) del vídeo, que compartió a través del Foro Mundial de Internet contra el Terrorismo, un consorcio de empresas tecnológicas y gobiernos que incluye YouTube, Facebook y Twitter. Este grupo trabajó conjuntamente durante las siguientes 24 horas para eliminar distintas versiones del vídeo mediante una combinación de llamamientos, grupos de WhatsApp y mensajes de Slack.

El vídeo todavía está disponible online (es imposible eliminarlo por completo de internet), pero a diferencia del de Christchurch, fue eliminado rápidamente de todas las plataformas principales, asegura el director de la iniciativa global respaldada por la ONU que trabaja en estrecha colaboración con la industria tecnológica Tech Against Terrorism, Adam Hadley.

Los dos ataques son muy similares, lo que sugiere que el atacante de Halle se inspiró en el de Christchurch. En ambos casos, se utilizó la perspectiva de disparos en primera persona, conocida en los vídeojuegos, para crear una “sensación de emoción en torno a los ataques”, explica la investigadora del Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización y la Violencia Política Florence Keen. “El uso de la táctica de ‘transmisión en directo de los tiroteos en primera persona’ se está convirtiendo en una característica cada vez más común en este tipo de ataques”, destaca ella. También es significativo que el atacante habló en inglés, lo que indica su deseo de llegar a una audiencia internacional.

Es casi imposible prevenir un ataque como este antes de que ocurra. Según Twitch, el autor había creado su cuenta hacía dos meses y solo intentó transmitir en directo una vez. Naturalmente, ninguna de esas acciones suscitó sospechas. Desafortunadamente, las compañías tecnológicas tendrán que seguir aprendiendo a responder a este tipo de ataques, y rápidamente.

El Foro Mundial de Internet contra el Terrorismo está creando una plataforma analítica para ayudar a las plataformas más pequeñas (y, por lo tanto, probablemente con mayor riesgo) a combatir el contenido terrorista, pero tardará seis meses en terminarla, según Hadley. Mientras tanto, ahora existen mejores procesos que a principios de año. Keen concluye: “Esto demuestra que el sector tecnológico ha aprendido de los errores en los tiroteos de Christchurch. Aunque todavía es algo informal, hay un mayor reconocimiento de cómo debe ser el proceso después de estos ataques. Nunca podemos responder suficientemente rápido”.

Fuente: technologyreview.es

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