Exploran la superficie de Groenlandia y descubren que el hielo se está volviendo negro
El hielo del casquete de Qaanaaq, en el noroeste de Groenlandia, está perdiendo espesor con rapidez y parte de su superficie presenta un oscurecimiento notable. Las mediciones, recogidas durante 13 años por un equipo dirigido desde la Universidad de Hokkaido, forman parte de un estudio publicado en la revista científica Journal of Glaciology, que analiza la evolución de una de las zonas más remotas de la isla.
Para seguir los cambios directamente sobre el terreno, el equipo encabezado por el profesor Shin Sugiyama instaló postes en seis puntos del casquete de hielo y utilizó dispositivos GPS para controlar las variaciones de altura. Las observaciones se repitieron de forma periódica entre 2012 y 2025, mientras los investigadores recopilaban también datos de temperatura del aire en cientos de lugares repartidos por Qaanaaq.
Los registros muestran una pérdida media de 8,7 metros de hielo durante el periodo estudiado, con un retroceso más acusado en las cotas bajas. El ritmo de pérdida, además, fue aumentando a lo largo de los años conforme los veranos se hicieron más cálidos y las nevadas dejaron de compensar el deshielo. Las zonas situadas a menor altitud fueron las que experimentaron los cambios más intensos.
El oscurecimiento del hielo
La temperatura no explica por sí sola lo ocurrido. Los científicos observaron que el movimiento del glaciar se había ralentizado en las áreas inferiores, de manera que llegaba menos hielo desde cotas elevadas para sustituir el que desaparecía. A altitudes intermedias aparece otro proceso: el oscurecimiento fue producido por microbios glaciares, considerado por los investigadores uno de los factores que habrían contribuido a la pérdida registrada en esas zonas.
El volumen desaparecido equivale a unos 2.000 millones de metros cúbicos de agua. Según los cálculos del estudio, esa cantidad permitiría cubrir toda la superficie del casquete con una capa de agua de ocho metros de profundidad. Mantener la serie de datos durante 13 años fue especialmente complejo y, durante la pandemia, habitantes de Groenlandia colaboraron recogiendo mediciones cuando los investigadores internacionales no podían desplazarse hasta la región.
Sugiyama explicó que la continuidad de esas observaciones permite cubrir una importante laguna de información sobre el noroeste de Groenlandia y ofrece una base para futuras investigaciones glaciológicas. Qaanaaq lleva más de un siglo perdiendo hielo, aunque los datos actuales indican que durante buena parte de ese periodo el retroceso tuvo que ser considerablemente más lento que el registrado en los últimos años.
Los glaciares y casquetes independientes representan alrededor del 4% del hielo de Groenlandia, pero entre 2018 y 2021 concentraron aproximadamente el 14% de la pérdida registrada en la isla. Los autores consideran que su contribución puede aumentar porque estas masas son más sensibles a los cambios de temperatura que la gran capa de hielo groenlandesa, lo que convierte mediciones prolongadas como las de Qaanaaq en una referencia para seguir su evolución durante este siglo.
Fuente: elaragueno.com.ve
