Descubren que en España hay dos especies diferentes de conejo y no una sola, como se creía
Investigadores españoles, portugueses y británicos identifican al ‘Oryctolagus algirus’ como nueva variante presente en la Península
Un estudio internacional liderado por los investigadores del grupo Tramas del IESA-CSIC del Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA-CSIC), que cuenta con la participación de expertos de diversas instituciones de España, Portugal y Reino Unido, ha revelado que la península Ibérica alberga dos especies de conejo, y no una, como se pensaba hasta ahora.
La nueva especie reconocida, el conejo ibérico (Oryctolagus algirus), le debe su denominación a su procedencia exclusiva de la península Ibérica, con la excepción de algunas islas atlánticas y el norte de África donde fue introducida por los humanos, y se distribuye de forma natural por todo el territorio portugués y el oeste español, según ha explicado el IESA-CISC en una nota.
Por su parte, el conejo europeo (Oryctolagus cuniculus), también originario de la península, se encuentra en el este español y fue introducido en casi toda Europa, Oceanía, Argentina, Chile y numerosas islas oceánicas.
Los autores coinciden en que reconocer esta diversidad no implica cambiar la realidad, sino comprenderla y describirla con mayor precisión.
«Siempre han estado ahí»
Según el investigador español Rafael Villafuerte, las dos especies «siempre han estado ahí», pero lo que ha cambiado es el conocimiento sobre ellas, lo que permitirá «reinterpretar mejor numerosos resultados obtenidos en el pasado y diseñar estrategias de gestión y conservación más eficaces para cada una de las dos especies».
En este artículo, los autores sintetizan los resultados derivados de investigaciones de diversas disciplinas que muestran las diferencias entre ambas especies, que incluyen características genéticas, morfológicas, ecológicas, reproductivas y comportamentales, junto a diferencias en el estado de las poblaciones.
Así, por ejemplo, el conejo Ibérico presenta menor tamaño y peso que el conejo europeo, y de media, produce un menor número de descendientes por camada, mientras que las diferencias también se extienden a la trayectoria de crecimiento, comunidades de parásitos, composición del microbioma intestinal o incluso, las propiedades de la carne.
Especies aisladas hace dos millones de años
Los dos conejos, que se consideraban hasta la fecha subespecies del conejo europeo, divergieron hace aproximadamente dos millones de años tras quedar aislados en dos refugios glaciares situados en extremos opuestos de la península ibérica: uno en el valle del Ebro y otro en el Golfo de Cádiz.
El estudio recuerda que, a pesar de que ambos son muy parecidos a simple vista y durante más de un siglo se han tratado como una única especie, la evidencia científica demuestra que su historia evolutiva, biología y situación de conservación son diferentes.
Ambos conejos constituyen una pieza clave de los ecosistemas mediterráneos y son la presa principal de hasta 40 especies de depredadores emblemáticos, como el lince ibérico.
Sin embargo, mientras el conejo europeo mantiene poblaciones estables e incluso crecientes en determinadas zonas, el conejo ibérico experimenta un acusado declive en gran parte de su población.
Según los autores, continuar evaluando ambas especies como si fueran una sola, como se ha hecho hasta ahora, puede ocultar la situación real de la más amenazada y dificultar la adopción de medidas de conservación específicas.
De esta manera, su reconocimiento como especies distintas permitirá mejorar los programas de seguimiento, las evaluaciones del estado de conservación, las translocaciones, la planificación cinegética y las estrategias de recuperación, evitando extrapolar resultados obtenidos para una especie a la otra.
Fuente: elperiodico.com
