Señales de humo ante cigarro electrónico y el vapeo, una alerta epidemiológica

¿Vapeador, cigarro electrónico, mods, e-hookah, plumas de vapor?, en general, todos estos nombres engloban a los sistemas electrónicos de suministro de nicotina que, en términos coloquiales, son dispositivos con pilas que sirven para fumar.

Los cigarros electrónicos se introdujeron en el mercado comercial en 2004 y actualmente se fabrican principalmente en China1, están diseñados para simular los cigarros convencionales y pueden tener un aspecto innovador y atractivo como el de artículos de uso diario: bolígrafo o memorias USB portátiles.

Fuente: Centers for Disease Control and Prevention

La mayoría de estos dispositivos están compuestos de:

  1. una batería eléctrica
  2. una cápsula de plástico o vidrio que contiene el líquido (nicotina, saborizantes y otras sustancias químicas)
  3. boquilla
  4. atomizador

Al inhalar por la boquilla se produce vapor, por esta razón, esta acción se conoce como “vapear” o “vaping” en inglés.

En las siguientes secciones podrás conocer más sobre el uso de estos dispositivos, por ejemplo, qué líquidos emplean, cuántas personas los usan en el mundo, qué creencias se tienen sobre su uso y qué efectos tienen en la salud.

Componentes químicos del cigarro electrónico

El líquido que se añade a los contenedores de los cigarros electrónicos está compuesto por sustancias como agua destilada, nicotina, (sus concentraciones oscilan desde 0 a 36 mg/ ml), aditivos que le dan aroma y sabor como el diacetilo, polietinelglicol y/o la glicerina vegetal y el propilenglicol, que ayudan a mantener la humedad de los cigarrillos.

El propilenglicol es la sustancia principal que contiene el líquido con el que se cargan los cigarrillos electrónicos y, al igual que ocurre con la glicerina, se considera sustancia segura cuando se ingiere oralmente, pero no se tienen datos suficientes sobre sus efectos cuando se inhala durante un tiempo prolongado.

En el vapor que generan los cigarrillos electrónicos se han detectado sustancias como el formaldehído, acetaldehído y acroleínas, que están también presentes en los cigarrillos convencionales, aunque en menor proporción. También se han identificado otros metales pesados (plomo, níquel y cromo), que pueden implicar un riesgo para la salud.

Por tanto, con el aerosol del cigarrillo electrónico no solo se inhala vapor de agua, sino también otros productos, cuyos riesgos para la salud pueden ser muy dañinos. Además, durante el vapeo se emiten sustancias al ambiente cuyo nivel de toxicidad no está claramente determinado, lo que supone un riesgo potencial para las personas que de forma involuntaria se exponen al vapor de los cigarrillos4.

Uso mundial de cigarros electrónicos y vapeadores

El uso de cigarrillos electrónicos ha incrementado en la población, sobre todo en los adolescentes y jóvenes. Estudios en distintos países mencionan que cada vez son más los adolescentes que comienzan a experimentar con estos dispositivos, lo cual abre la posibilidad de que se conviertan en consumidores regulares o bien, pasen al consumo de cigarrillos tradicionales. Un estudio realizado en Inglaterra, Canadá y Estados Unidos mostró que cerca del 30% de los jóvenes ha experimentado con vapeadores y que su uso es más frecuente cuando los amigos están de acuerdo con este consumo, lo que incrementa 95 veces más la probabilidad de hacerlo de manera regular5.

En Estados Unidos se realizó un monitoreo anual de consumo de sustancias en estudiantes, nivel secundaria y bachillerato, donde se reportó que de 2017 a 2018 el consumo alguna vez en la vida de nicotina a través del vaping aumentó de 18.9% a 25.2%, y que actualmente el 14.2% ha vapeado en los últimos 30 días. Además, es importante señalar que este tipo de dispositivos también se ha utilizado para consumir marihuana, práctica que ha incrementado de 8.5% en 2017 a 11.7% en 20186

En México, un estudio en estudiantes de secundaria mostró que en 2015 el 52% de ellos tenía conocimiento de los cigarros electrónicos y 10% los había probado; para 2016, el 92% ya tenía conocimiento de éstos, el 19% los había probado y el 12% ya eran usuarios regulares. Por su parte, la Encuesta Nacional en Hogares de 2016-2017 (ENCODAT) reportó que el 1.1% de la población de 12 a 17 años y el 2.7% de 18 a 24 años eran usuarios de cigarros electrónicos y presentaban el mayor consumo con relación a las personas de mayor edad7.

Aunque muchas personas tienen la idea de utilizar los cigarros electrónicos y vapeadores como una estrategia de cesación del consumo de tabaco, se ha comprobado que tan sólo el 10.1% de los fumadores ha logrado dejar de fumar, mientras que el resto ha continuado usando dispositivos electrónicos o se ha convertido en usuario dual, es decir, fuma cigarrillos tradicionales y electrónicos.

Percepciones asociadas al uso del cigarro electrónico

Como se señaló en la sección anterior, se ha encontrado una relación directa entre el uso del cigarro electrónico y el hecho de que las personas perciban muy poco riesgo o ningún riesgo en consumir este tipo de productos.

Al respecto, para las ciencias sociales y médicas ha sido de gran interés explorar las razones por las cuales las personas hacen uso de este tipo de dispositivos.

Por ejemplo, una investigación llevada a cabo con jóvenes identificó que estos empiezan a usar el cigarro electrónico porque les gusta probar diferentes sabores y porque pueden realizar trucos con el humo.

En comparación, los adultos lo utilizan como alternativa para dejar de fumar tabaco ya que pueden lidiar con los efectos de la abstinencia de nicotina.

Las personas que usan el cigarro electrónico, las que consumen tabaco y las que no usan estos productos, suelen atribuir características positivas a este tipo de aditamentos; incluso, perciben que los cigarrillos electrónicos son más saludables, más seguros y menos adictivos; menos dañinos para el entorno social y para las mujeres embarazadas que los cigarrillos tradicionales8-9.

Sumado a estas percepciones, las personas han expresado que dejarían de usar el cigarro electrónico si descubrieran que es perjudicial para su salud.

Consecuencias del uso de cigarros electrónicos y vapeadores

Algunos efectos relacionados con el cigarro electrónico se encuentran en la siguiente imagen10:

Independientemente de su diseño y aspecto, los cigarros electrónicos son dañinos para la salud y potencialmente adictivos. Esto se debe a que el vapor del cigarrillo electrónico no es vapor de agua, sino que contiene diferentes elementos tóxicos (nicotina, formaldehído, metales, propilenglicol, etc.) además, el uso de estos dispositivos electrónicos permite hasta 500 inhalaciones, lo que es equivalente a fumar de 40 a 50 cigarrillos tradicionales.11

Recientemente, en Estados Unidos se informó sobre un brote de lesiones pulmonares y muertes asociadas al uso de productos de cigarrillos electrónicos (dispositivos, líquidos, cápsulas de recarga y/o cartuchos)12. Las investigaciones en torno a esta situación no han identificado una causa específica; sin embargo, se ha señalado que el acetato de vitamina E estuvo presente en la mayoría de los casos. Asimismo, se encontró tetrahidrocannabinol (THC) en las muestras analizadas y que la mayoría de los usuarios reportó que conseguía de manera informal los productos de cigarrillos electrónicos. Por otra parte, en México, en el mes de noviembre, se reportó la primera muerte asociada a una neumonía atípica por vapeo.

A manera de conclusión, la popularización del cigarro electrónico y la forma atractiva en la que es presentado a la población, principalmente hacia los más jóvenes, puede significar un retroceso en los avances que se han logrado sobre el control de tabaco y la disminución en las tasas de consumo, conllevando nuevamente a que el uso de cigarrillos tradicionales se incremente, normalizando el consumo y atrayendo a los adolescentes para que experimenten.

Independiente de la situación en torno a las muertes y lesiones pulmonares asociadas al vapeo, los cigarrillos electrónicos no deben ser utilizados por jóvenes, adultos jóvenes o mujeres embarazadas. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) recomiendan a los usuarios de estos productos no comprarlos de manera informal y tampoco modificarlos ni agregarles sustancias que no están señaladas por el fabricante, aunque sin duda, lo mejor es no consumirlos.

Por último, es conveniente resaltar que en México los cigarros electrónicos se venden hasta a menores de edad, sin medidas de seguridad y de manera ilegal, por lo cual, no es recomendable su uso.

Aunque hace falta mucho por investigar, consideremos la siguiente recomendación: No hay ningún producto de tabaco que sea seguro.

Referencias

  1. Carnevale, R., Sciarretta, S., Violi, F., Nocella, C., Loffredo, L., Perri, L., . . . Frati, F. (2016). Acute Impact of Tobacco vs ElectronicCigarette Smoking on Oxidative Stress andVascular Function. CHEST Journal, 3(150), 606–612.
  2. https://www.cdc.gov/tobacco/basic_information/e-cigarettes/pdfs/Electronic-Cigarettes-Infographic-508.pdf
  3. https://www.mdsaude.com/es/adiccion/cigarrillo-electronico/
  4. NIDA (2019, 23 de septiembre). Cigarrillos electrónicos (cigarrillos electrónicos). Recuperado de https://www.drugabuse.gov/publications/drugfacts/electronic-cigarettes-e-cigarettes el 2019, 12 de noviembre.
  5. East, K., Hitchmana, SC, McNeil, A., Thrasher, J. & Hammond, D. (2019). Social norms towards smoking and vaping and associations with product use among youth in England, Canada, and the US. Drug Alcohol Depend, 205.
  6. Johnston, L. D., Miech, R. A., O’Malley, P. M., Bachman, J. G., Schulenberg, J. E., & Patrick, M. E. (2019) Monitoring the Future National Survey results on drug use 1975-2018: Overview, key findings on adolescent drug use. Ann Arbor: Institute for Social Research, University of Michigan.
  7. Reynales-Shigematsu, L.M., Barrientos-Gutiérrez, I., Zavala-Arciniega, L. & Arillo-Santillán, E. (2018). Nuevos productos de tabaco, una amenaza para el control de Tabaco y la salud pública de México. Salud Pública de México, 60(5), 598-604.
  8. Romijnders, K., van Osch, L., Vries, H. & Talhout, R. (2018). Perceptions and Reasons Regarding E-Cigarette Use among Users and Non-Users: A Narrative Literature Review. International Journal of Envormental Research and Public Health. 15, 1990; doi:10.3390/ijerph15061190
  9. Alexander, J., Williams, P. & Lee, Y. (2019). Youth who use e-cigarettes regularly: A qualitative study of behavior, attitudes, and familial norms. Preventive Medicine Reports. 13 93-97
  10. Wieslander, G., Norback, D., Lindgren, T. (2001). Experimental exposure to propylene glycol mist in aviation emergency training: acute ocular and respiratory effects. Occupational and Environmental Medicine, 58, (10), 649–655.
  11. Callahan, L. (2014). Electronic cigarrettes: human health efffects. Tobacco Control. Recuperado de https://tobaccocontrol.bmj.com/content/23/suppl_2/ii36
  12. Centros para el Control y la Prevención de enfermedades. (2019). Outbreak of Lung Injury Associated with the Use of E-Cigarette, or Vaping, Products. Recuperado de https://www.cdc.gov/tobacco/basic_information/e-cigarettes/severe-lung-disease.html

Proyecto de la Unidad de Encuestas y Análisis de Datos del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (Marycarmen Bustos, Raquel Mondragón, Itzia Soto, Vianey Cañas, Esbehidy Resendiz, Guadalupe Gutiérrez y Jorge Villatoro).

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