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Connotado biólogo paraguayo se integra como investigador en la Universidad de Harvard

“La paciencia, definitivamente, es una de mis virtudes”, comentó Walter Sandoval Espínola (30), un biólogo paraguayo y PhD en microbiología por la Universidad Estatal de Carolina del Norte, Estados Unidos. Hace unas semanas dejó el laboratorio de Raleigh, donde pasó más de ocho horas diarias –y por cinco años– analizando una bacteria capaz de capturar los gases del efecto invernadero. El joven oriundo de Luque se mudó a Cambridge, Massachusetts, sede de la Universidad de Harvard, para formar parte de su equipo de científicos.

Sandoval, becario del programa Fulbright y egresado de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNA, ocupará oficialmente la posición de investigador posdoctoral en el Departamento de Química y Biología Química de Harvard desde enero. Su destacado currículo doctoral incluye 4 trabajos de investigación y 1 review (monografía) como primer autor.

El enfoque principal de la tesis doctoral del biólogo fue la fisiología (comportamiento) de una bacteria llamada Clostridium beijerinckii para producir biocombustibles. Ya en su nuevo laboratorio, Walter estudiará la interacción de bacterias gástricas con el individuo, y qué efecto tienen en la salud.

“Esta es un área que últimamente tiene gran relevancia, porque se sabe ahora que las bacterias gástricas tienen un gran efecto en cuestiones que van desde absorción de nutrientes, antiinflamación, e incluso cambios de estado de ánimo de las personas”, afirmó.

La bacteria Clostridium beijerinckii –dijo Sandoval– es capaz de capturar gases de efecto invernadero, por ejemplo, CO2 (dióxido de carbono) y CO (monóxido de carbono), y transformarlos en biocombustible, en ciertas condiciones de cultivo. Se utilizaron diversas técnicas para poder observar este comportamiento, por ejemplo, biorreactores y sensores de gases de última generación que permitían medir CO2 (y otros gases) en tiempo real, a medida que eran utilizados por estas bacterias. Igualmente, se aplicaron técnicas de secuenciación genética (RNA-seq) para ver a nivel molecular qué estaba pasando dentro de las células.

“Este trabajo es particularmente interesante porque en 100 años de trabajo con esta bacteria (la cual es una especie histórica utilizada para producir butanol) nadie había visto este comportamiento. Es tan relevante que aplicamos a una patente en la Oficina de Patentes de los Estados Unidos, donde explicamos la tecnología”, desglosó.

PUBLICACIONES. De los cinco trabajos realizados por el científico paraguayo, dos están publicados, dos en fase final para ser enviados para publicación y uno en proceso de revisión en una de las revistas de la prestigiosa Nature.

El comité evaluador de la tesis de Sandoval lo nominó a la Kenneth R. Keller Research Award, que premia a la mejor disertación doctoral dentro de la facultad (CALS, College of Agriculture and Life Sciences). El ganador se conocerá en febrero.

OBJETIVO. Walter siempre soñó con llegar lejos. Cuando era niño se preguntaba cómo lo haría, en qué condiciones. “Gracias al apoyo de mi familia, de mi mentor (el Dr. Bruno-Barcena) y de las fuentes de financiamiento, en mi caso, Fulbright, (y también un poco de suerte), hoy estoy acá. ¡Con apoyo y si uno se propone, se puede llegar muy lejos!”.

Desde el punto de vista personal, la decisión de postularse a un programa de becas fue un poco difícil. Sin embargo, el interés de aprender y de mejorar como profesional supera todo lo demás. “Al final, uno tiene que tomar decisiones desde el punto de vista positivo y no desde el punto de vista del miedo a lo desconocido”.

La Universidad de Harvard no fue la única universidad que quería tener a Walter Sandoval investigando en su laboratorio. Su perfil académico llamó el interés de otras universidades, incluida Stanford, Princeton y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), entre otros.

COMPROMISO. “Yo le debo a Paraguay mucho y tengo que volver”, aseguró enfático el joven científico que ahora en más debe entrenar a futuros PhD en la Universidad de Harvard. “Paraguay es un diamante en bruto que necesita ser pulido, y la educación es la herramienta para eso. Por tanto, la pregunta no es si es que volveré a Paraguay, sino más bien cuándo. Y eso sí puede variar de acuerdo a las circunstancias del momento”, dijo.

Más allá de la ciencia, el docente también tiene que despertar otro tipo de curiosidades en los alumnos; la comunicación, por tanto, se vuelve fundamental. Los docentes tienen (o tenemos) la obligación de inspirar a los más jóvenes a que quieran y luchen por mejores condiciones de vida para la comunidad. Las ciencias naturales son una forma en que se logra esto, así como también lo es la política.

UNA no te calles. Pese a estar a miles de kilómetros, en otra universidad y en contacto con grandes científicos, un egresado de la UNA nunca olvida su Alma Mater. Walter Sandoval vio el proceso de “UNA no te calles” con mucha admiración y sostuvo que, históricamente, son los alumnos universitarios quienes luchan para obtener justicia. En este caso, la corrupción persistente en la UNA tiene un efecto muy negativo en la calidad de estudio e investigación. Lamentó que el dinero que se debía usar para contratar profesionales más formados o equipos de laboratorio estaba yendo a parar al bolsillo de ciertas personas. “Espero que la lucha por parte de los alumnos continúe. Es la única forma de elevar los estándares de la UNA”, destacó.

LA UNA —sostiene el investigador— necesita contratar más PhD. Necesita poner el peso merecido a los trabajos de investigación y contratar profesionales con experiencia demostrada en las ciencias. Necesita dejar de lado amiguismos: “¡Necesita tener sentido común! Igualmente, el aspecto financiero también es fundamental”.

CONSEJO. Para este PhD en Microbiología, con publicaciones pendientes sobre la bacteria que analiza desde hace cinco años, salir del país a formarse es una forma muy natural para mejorar como profesional, e incluso como persona. “Creo que haberme postulado a la beca Fulbright para un Masters of Science (MS) fue una de las mejores decisiones de mi vida. El posterior salto al programa de PhD mediante fondos de la universidad es fácil, una vez que uno está en el programa. Estudiar en el exterior es un gran reto. El premio al final es grandioso. No hay nada más gratificante”, aseguró el científico.

Fuente: ultimahora.com