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Oído interno de primates del Mioceno revela más datos de evolución humana

Los chimpancés y los bonobos habrían conservado en gran medida la forma ancestral

El estudio, que publica la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS), analizó el parentesco entre dos grandes primates antropomorfos del Mioceno, el Hispanopithecus y el Rudapithecus, a partir de la morfología de los canales semicirculares de su oído interno.

Los investigadores destacaron que esta parte del oído se ha revelado “muy informativa” para reconstruir el parentesco entre las especies de primates fósiles y ha confirmado que ambos géneros de homínidos son distintos, y muy similares a los chimpancés y a los bonobos actuales.

Según el estudio, los chimpancés y los bonobos habrían conservado en gran medida la forma ancestral, mientras que los orangutanes se habrían alejado de ella más que los otros antropomorfos.

Para comprender la evolución humana, los investigadores del ICP recordaron que los hominoideos actuales son un grupo de primates antropoideos (simios) que incluye los pequeños antropomorfos (gibones y siamangs), los grandes antropomorfos (orangutanes, gorilas, chimpancés y bonobos), y los humanos.

Los grandes antropomorfos y los humanos, junto con sus parientes extintos, conforman la familia de los homínidos, a su vez compuesta de dos subfamilias: los ponginos (el linaje del orangután) y los homininos (el linaje de los grandes antropomorfos africanos y los humanos).

Descubrir las relaciones de parentesco entre las especies actuales y las fósiles que conforman el árbol de la evolución humana es uno de los grandes retos de la paleoantropología, donde los grandes antropomorfos del Mioceno son considerados una pieza clave para reconstruir cómo era el ancestro a partir del cual evolucionaron los primeros homininos bípedos.

En este contexto, esta nueva investigación del ICP ha aportado nuevos datos sobre el parentesco entre dos grandes antropomorfos extintos, los driopitecinos Hispanopithecus laietanus y Rudapithecus hungaricus.

Ambos vivieron durante el Mioceno tardío, y, aunque coexistieron, probablemente no habitaron los mismos lugares ya que Hispanopithecus vivió en la actual Cataluña (se han encontrado restos en yacimientos de la cuenca del Vallès-Penedès y del Pre-Pirineo), y Rudapithecus lo hizo en la actual Hungría.

Aunque existe consenso científico de que ambas especies son homínidos y están relacionadas entre sí, hay debate sobre sus relaciones filogenéticas con respecto a los miembros actuales de dicho grupo.

Algunos científicos no consideran a los driopitecinos como miembros del linaje de los orangutanes sino como formas ancestrales de homininos, o como homínidos basales anteriores a la separación de ambos grupos.

Ahora, este estudio, dirigido por Alessandro Urciuoli y David Alba, ambos investigadores del ICP, ha abordado la relación entre estas dos especies comparando la morfología de los canales semicirculares de su oído interno.

Estudios anteriores del ICP ya demostraron que los cambios en la morfología del laberinto óseo del oído interno son útiles para reconstruir las relaciones filogenéticas.

Los investigadores usaron una novedosa técnica con análisis de morfometría geométrica aplicada a los modelos tridimensionales de los canales semicirculares del oído interno obtenidos a partir de microtomografía computarizada de los restos fósiles.

Los resultados confirman que tanto Hispanopithecus como Rudapithecus son, efectivamente, homínidos debido a la robustez de los canales de ambos géneros, un carácter único de los grandes antropomorfos y de los humanos.

Además, las diferencias encontradas en la morfología de las dos especies han confirmado que corresponden a dos géneros distintos, algo que estaba en cuestión.

El estudio también ha concluido que los canales circulares de los chimpancés y bonobos actuales se parecen a los del ancestro y, en cambio, los de los orangutanes habrían evolucionado de forma independiente, alejándose de la forma ancestral.

Tanto Hispanopithecus como Rudapithecus eran de tamaño grande, de unos 35-40 kilos los machos, se alimentaban de frutos y tenían muchas características de los grandes antropomorfos actuales, incluyendo un plan corporal ortógrado (adecuado para comportamientos locomotores con el tronco erecto) y adaptaciones en brazos y manos para suspenderse de las ramas.

Fuente: EFE