Hidratación después de los 40: Pros y contras de beber agua mineral según la Ciencia
Un estudio científico revela los beneficios que puede tener el consumo de esta bebida principalmente para mujeres en etapa de posmenopausia, sin embargo, siempre es recomendable consultar primero con un doctor
Cumplir 40 años marca un punto de inflexión biológico, ya que a partir de esta década, el cuerpo humano altera la velocidad de su metabolismo, la eficiencia con la que los riñones filtran las toxinas disminuye de forma gradual y las necesidades nutricionales se vuelven mucho más específicas.
En este escenario de madurez metabólica, la hidratación diaria deja de ser un acto mecánico y se convierte en una herramienta de salud preventiva, según los especialistas. Es aquí donde surge una duda recurrente en consultas médicas y búsquedas de internet: ¿Es recomendable beber agua mineral después de las cuatro décadas y con qué frecuencia debe hacerse?
El agua mineral, valorada por su aporte de electrolitos esenciales como el calcio, el magnesio y el potasio, ofrece grandes beneficios para el organismo, pero su consumo a partir de la cuarta década de vida ya no puede tomarse a la ligera. La respuesta a cada cuánto consumirla depende por completo del balance entre la salud ósea, la presión arterial y la función renal de cada individuo, advierte el estudio “Un agua mineral carbonatada rica en sodio reduce el riesgo cardiovascular en mujeres posmenopáusicas”, publicado por el Journal of Nutrition.
El beneficio óseo y cardiovascular respaldado por la ciencia
Uno de los principales argumentos a favor del consumo de agua mineral después de los 40 años es la protección del sistema óseo y del corazón, especialmente en las mujeres que transitan hacia la etapa de la perimenopausia, donde la pérdida de masa ósea tiende a acelerarse debido a los cambios hormonales.
El estudio publicado por el Journal of Nutrition arrojó luz sobre las propiedades terapéuticas de esta bebida. Los resultados demostraron que su consumo diario y controlado no solo contribuye de forma activa a mantener la densidad de los huesos, sino que también “genera un impacto positivo en el perfil lipídico, reduciendo de manera significativa los niveles de colesterol LDL (conocido popularmente como colesterol ‘malo’) y mejorando los marcadores de salud cardiovascular en general”.
Para obtener estos beneficios de fijación de calcio y protección arterial, los especialistas sugieren una frecuencia de un vaso al día (aproximadamente 250 ml), idealmente acompañando la comida principal para favorecer también el proceso digestivo.
La contraparte: El riesgo renal y la presión arterial
A pesar de las bondades mencionadas, el consumo desmedido de agua mineral pasados los 40 años encuentra un freno importante en la salud de los riñones y las arterias. De manera natural, el filtrado glomerular (la capacidad de los riñones para depurar la sangre) disminuye a un ritmo estimado del 1% anual a partir de esta edad. Asimismo, estadísticamente, el riesgo de desarrollar hipertensión arterial se eleva de manera notable durante esta etapa de la vida.
Organizaciones internacionales de salud, incluyendo análisis clínicos recopilados por la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés), advierten que muchas de las aguas minerales comerciales disponibles en el mercado —en especial aquellas clasificadas como «mineralizadas artificialmente»— contienen concentraciones elevadas de sodio.
Fuente: sinembargo.mx
