Descubren uno de los primeros crímenes de la historia: un asesinato hace 75.000 años
Este es Shanidar A, un neandertal que falleció de manera violenta en el actual Irak
En el año 1957, un grupo de investigadores estaba excavando en el Kurdistán iraquí. Ralph Solecki y su equipo se habían adentrado en la cueva de Shanidar y, allí, habían encontrado restos de neandertales. Por aquel entonces los neandertales eran vistos como bestias brutas y crueles, pero algo no encajaba en este yacimiento. Ante los investigadores se encontraban los restos de 40.000 o 50.000 años de antigüedad de Shanidar 1, apodado Nandy. Por sus heridas, deformaciones y signos de recuperación, había tenido una vida difícil: cojo de la pierna derecha, con el brazo izquierdo atrofiado, una mano amputada y una deformación en el cráneo que podría haberle causado la pérdida de audición.
Nandy jamás podría haber sobrevivido solo y, sin embargo, sus huesos indican que vivió, al menos, hasta los 40 años. Le habían cuidado y tal, vez, aquellas criaturas brutales y primitivas no lo eran tanto. Ahora sabemos que los neandertales eran inteligentes, cuidaban a los suyos e incluso parecían haber tenido lenguaje, arte y ritos funerarios. Ahora, casi 7 años después de este descubrimiento, la misma cueva de Shanidar nos trae una historia mucho menos bondadosa, pero igual de humana: uno de los asesinatos más antiguos de los que tenemos constancia, hace 75.000 años. Cierto es que aquí en España tenemos un caso de 430.000 años de antigüedad en Atapuerca, pero siguen siendo escaso el total de restos prehistóricos que indican homicidio.
Shanidar A
Los restos en cuestión fueron descubiertos en el año 2020 y es otro neandertal que ha sido llamado “Shanidar A”. La investigación se acaba de publicar en la revista Scientific Reports y, con suerte, a medida que se popularice surgirá un nombre más atractivo, como es el de Nandy. Aunque también podría quedarse con “Shanidar A” del mismo modo que la víctima de hace 430.000 años en Atapuerca se sigue llamando “Cráneo 17”. Pero lo sorprendente de estos restos no son solo las conclusiones que sugieren, sino los propios huesos. La clave ha sido una escápula (u omóplato), ese hueso plano que hay en nuestra espalda y donde se insertan los brazos.
Si ponemos una escápula a trasluz veremos que en algunos puntos es tan fina que deja pasar algo de claridad. Hablamos de un hueso frágil, incluso en vida, un mal golpe puede quebrarla y, sin embargo, esta ha sobrevivido 75.000 años. “Estos huesos son tan delgados que a menudo no se obtienen escápulas completas de enterramientos modernos», dijo la Dra. Emma Pomeroy, autora principal del estudio del Departamento de Arqueología de Cambridge. «Pudimos extraerla de una pieza a través de casi ocho metros de roca y sedimento».
La lanza
¿Pero cómo podemos deducir el asesinato a partir de la escápula? Por una perforación bastante redondeada en medio del hueso. Para ser precisos, lo que deducen los investigadores es una muerte violenta debido a una lanza que pudo atravesar su cuerpo de delante a atrás, dañando el corazón y saliendo por la espalda. «Los agujeros dejados por recreaciones de lanzas de esta época encajan excelentemente con el que encontramos en la escápula del neandertal», dijo Pomeroy.
«La evidencia que tenemos sugiere que los neandertales y sus ancestros desarrollaron habilidades de carpintería y fabricación de armas muchos miles de años antes de la muerte de Shanidar A”, añade Pomeroy. Estas habilidades podrían haber abarcado toda la gama de tierras natales neandertales, desde Gales hasta Siberia».
Según los investigadores, la muerte de Shanidar pudo haberse debido a un accidente de caza, pero hay indicios de violencia deliberada: “La posición de la herida y la fuerza requerida para empujarla a través del cuerpo del neandertal tienen las marcas de un disparo mortal intencionado dirigido al corazón”. En palabras del profesor Graeme Barker, fellow del St. John’s College, Cambridge, y líder de las excavaciones de la cueva de Shanidar: “Todo lo que podemos saber sobre el final de la vida de este neandertal es que fue violento, y llegó en una lanza de madera».
Varios años antes
Pero la historia no es tan amarga como parece. El contraste entre Nandy y Shanidar A es menos radical porque, junto a la escápula perforada, los investigadores encontraron huesos de la mano y algunos dientes, uno de los cuales estaba partido a lo largo. La forma en que se había fracturado hace pensar que ocurrió en un grave accidente y el sarro acumulado en la parte rota indica que sobrevivió al menos un año antes de ser atavesado por la lanza. «Sobrevivir a un golpe que parte un diente de esta manera, y luego continuar viviendo y comiendo durante un período de al menos un año y quizás más, habría requerido cuidado y apoyo de otros neandertales», dijo Pomeroy. «No hay duda de que Shanidar A habría tenido dificultades para comunicarse y habría estado en agonía absoluta durante un largo período de tiempo».
Tal vez sea demasiado hablar de “agonía absoluta”, pero está claro que Shanidar A no solo nos habla de violencia, sino de cuidados e, incluso, de comportamientos funerarios. «La mejor explicación es un comportamiento funerario intencional y simbólico», dijo Pomeroy. Los neandertales estuvieron volviendo a la misma cueva durante decenas de miles de años para dejar allí a sus difuntos. Como concluye el profesor Barker: «Es fascinante tener evidencia tanto de compasión como de violencia entre los neandertales, nuestros primos evolutivos más cercanos, encarnada en este único individuo».
Fuente: larazon.es
