Descubren cientos de glifos ocultos en el suroeste del Amazonas y revelan una historia más compleja
Nature publica el estudio con lidar que mapea cerca de 400 estructuras y glifos de tierra de hasta 48 hectáreas; apuntan a centros ceremoniales Aquiry
Un equipo internacional identificó con lidar cerca de 400 estructuras geométricas ocultas bajo la selva amazónica, asociadas a una extensa red de glifos precolombinos.
El hallazgo fue publicado esta semana en la revista Nature y sostiene que, bajo la vegetación, se conserva una gran red de glifos construidos entre el 600 a. C. y el 850 d. C. Según los investigadores, los resultados modifican la comprensión histórica del suroeste del Amazonas y refuerzan la existencia de sociedades complejas en la región mucho antes de la llegada europea.
Las estructuras fueron detectadas mediante tecnología lidar (Light Detection and Ranging), un sistema de escaneo láser que permite “ver” a través de la vegetación. Con esta herramienta, el equipo localizó patrones geométricos como círculos, cuadrados y rectángulos, conectados por caminos, en una amplia zona cercana a las fronteras de Brasil, Bolivia y Perú.
De acuerdo con la investigación, los glifos corresponden a grandes movimientos de tierra con superficies variables. En conjunto, las estructuras identificadas se agrupan en grandes áreas de alrededor de tres hectáreas, aunque la mayor supera las 48 hectáreas, una extensión comparable a unas 67 canchas de fútbol. Además, algunas zanjas asociadas alcanzan aproximadamente nueve metros de ancho y más de cuatro metros de profundidad, un rasgo que, según el estudio, apunta a un esfuerzo colectivo considerable para su construcción.
La publicación también cuestiona una visión histórica que describía el Amazonas como una selva casi intacta y escasamente habitada antes de la colonización. En cambio, los nuevos datos apuntan a un territorio intervenido durante siglos por comunidades organizadas que modificaron el paisaje.
José Iriarte, arqueólogo de la Universidad de Exeter y no participante en el trabajo, afirmó que se trata de “un estudio importante y ambicioso, basado en una cobertura lidar excepcionalmente extensa para esta región, que revela la notable magnitud de la modificación del paisaje precolombino en el suroeste de la Amazonia”, según recoge The New York Times.
Sobre la función de los glifos, el equipo indicó que aún no es posible determinar con precisión su propósito. No obstante, el estudio plantea hipótesis sustentadas en evidencia arqueológica y en relatos orales del pueblo indígena Apurinã. Con ese respaldo, los investigadores sostienen que los espacios probablemente habrían funcionado como centros ceremoniales y de encuentro comunitario.
Martti Pärssinen, autor principal del estudio y profesor emérito de la Universidad de Helsinki, señaló: “Estamos bastante seguros de que se utilizan para festividades, ocasiones políticas, ceremonias, bailes, música y también competiciones como juegos de pelota”. En el trabajo, el equipo bautiza como Aquiry a la sociedad responsable de estas obras, una cultura que habría reunido distintos grupos multiculturales y multilingües con una visión compartida del mundo, reflejada en la construcción de estos espacios ceremoniales de gran escala.
Los investigadores también descartaron, por el momento, que los montículos identificados correspondieran a asentamientos permanentes o fortificaciones defensivas. De acuerdo con Pärssinen, las excavaciones no hallaron evidencias de viviendas estables asociadas a estos lugares, y la ocupación habría concluido alrededor del año 900 d. C.
Aun así, permanecen preguntas abiertas. Anna Roosevelt, profesora de Antropología de la Universidad de Illinois en Chicago y no participante en el estudio, indicó que “Nadie ha descifrado por completo” el propósito o significado exacto de los geoglifos y añadió que podrían estar relacionados con fenómenos astronómicos.
El trabajo se suma a relatos de exploradores del siglo XVI que describían un Amazonas densamente habitado, versiones que durante mucho tiempo fueron tratadas como exageradas. Los investigadores estiman que la sociedad Aquiry habría alcanzado su mayor desarrollo entre los años 100 y 300 d. C., e incluso plantean que la población de la región podría haber llegado a tres millones de habitantes. La cifra, de acuerdo con el material difundido, genera debate entre especialistas, pero se afirma que crece el consenso sobre una Amazonía precolombina mucho más poblada y organizada de lo que se consideraba durante décadas.
El estudio también contextualiza que los glifos identificados serían solo una parte de lo que permanece oculto bajo la selva. Según los científicos, la vegetación impide que el láser penetre completamente en algunas áreas, por lo que podrían existir miles de estructuras aún sin descubrir. Al mismo tiempo, advierten sobre el riesgo que enfrentan estos vestigios: la expansión agrícola y la deforestación habrían dañado ya parte de los sitios arqueológicos.
Eduardo Neves, arqueólogo de la Universidad de São Paulo, alertó: “Este patrimonio está gravemente amenazado por la tala y el cultivo de soja”. En ese marco, los autores señalan que cada nuevo hallazgo contribuye a reconstruir una historia que permaneció oculta durante siglos y obliga a replantear la imagen tradicional del Amazonas como una selva virgen, mostrando una región donde las huellas de civilizaciones antiguas serían más profundas de lo que se suponía.
Fuente: duplos.cl
