Científicos crean el videojuego más realista (biológicamente hablando)
Dos equipos de investigadores han creado un videojuego de persecución entre animales que pronto estará disponible para quien quiera probarlo gratis
Si en algo somos expertos los millennials es en hacer pasar nuestras aficiones más banales como absolutamente trascendentales. ¿Y cómo no? Si nos hemos criado bajo las lógicas del neoliberalismo, donde perder el tiempo es moralmente reprobable y estéticamente repugnante. Debemos crecer, producir, ser mejores y, por lo tanto, cuantificar cada minuto de nuestro tiempo. Otra cosa es que lo hagamos, pero hemos interiorizado que así debería ser. ¿Y qué tendrá esto que ver con el grupo de investigadores que presenta un videojuego de persecución entre animales como una herramienta para hacer ciencia que antes era imposible? La pregunta se responde sola.
Dos grupos de investigadores acaban de desarrollar el videojuego biológicamente más realista de la historia. O, al menos, compite en esa categoría. Será gratuito y, quien quiera jugar, podrá elegir entre presas y depredadores para, básicamente, sobrevivir. El videojuego se llama Run FoVE Your Life, un juego de palabras entre “corre por tu vida” y FoVE, el equipo de Force-Velocity-Endurance (fuerza, velocidad y resistencia) de la Universidad de Savoie Mont Blanc, France. Equipo experto en ciencias del deporte que se ha sumado a los expertos del laboratorio de ecología de la misma universidad para presentar esta iniciativa de ciencia ciudadana donde, los propios jugadores, les ayudarán a estudiar la toma de decisiones en situaciones de vida o muerte. Muy interesante, sin duda, pero, más divertido que relevante, y eso no tiene nada de malo.
El problema
Sin datos, los científicos no pueden hacer demasiado y, por motivos evidentes, tenemos mucha más información sobre cómo nos movemos los humanos que el resto de los otros animales. Podemos registrar con enorme precisión la velocidad, la fuerza y la resistencia de nuestros deportistas. Datos que, además, son obtenidos en situaciones muy controladas y que, por lo tanto, permiten aislar los elementos que influyen en estas variables.
En cambio, los registros de alta calidad que tenemos sobre persecuciones entre predadores y presas en la naturaleza son bastante escasos. «Son datos interesantes porque provienen de la vida real, pero no es posible controlar estos experimentos y entender cómo su capacidad física conducirá a la fatiga o cómo la presa podría escapar o no», dice el Dr. Morel, líder del FoVE.
La solución
En este caso, los investigadores de la Universidad de Savoise Mont Blanc han tratado de rellenar esta falta de información con lo que hemos aprendido sobre los estudios en humanos. «Los juegos de persecución no son tan intensos como los encuentros depredador-presa reales, ya que las vidas no suelen estar en peligro. Sin embargo, los roles de depredador y presa están tan profundamente arraigados en la naturaleza animal que incluso sin peligro real, el juego sigue desencadenando un alto nivel de esfuerzo físico y ansiedad intensa», dice el Dr. Morel.
Así pues, diseñaron experimentos que pusieron a 16 humanos en situaciones análogas a las que podríamos ver entre predadores y presas. «Por ejemplo, realizamos experimentos con emboscadas de depredación en distancias realmente cortas, y otros con seguimiento a larga distancia», añade el Dr. Morel. Durante las pruebas, siguieron a los participantes por GPS de alta frecuencia y acelerómetros para registrar su velocidad, aceleración y cambios en la dirección. En segundo lugar, midieron su fatiga comparando su rendimiento en un sprint antes y después de cada prueba. Y, finalmente, añadieron datos sobre su desgaste muscular midiendo el ácido láctico en sangre. Con todos estos datos, los investigadores pudieron construir un mejor modelo para entender cómo afectan diferentes factores limitantes a una persecución. Por ejemplo: cómo afecta a nuestras estrategias no poder correr tan rápido como quisiéramos, o que nuestro perseguidor pueda cambiar de dirección mejor que nosotros.
El videojuego
Hasta aquí, la ciencia está clara, pero todavía no hemos hablado del videojuego. La clave está en ese modelo del que hablábamos, que, ahora, afinado por todos esos estudios, permite crear simulaciones más rigurosas sobre las persecuciones entre presas y predadores. Y, aunque no siempre vayan de la mano, esa simulación abre las puertas al videojuego. «Empezamos a aplicar los métodos que desarrollamos para la ciencia del deporte a los animales en estado salvaje, para poder tener una estimación de su capacidad física y de cuánto de esa capacidad van a utilizar», dice el Dr. Morel.
Así pues, han estimado la fuerza, velocidad y resistencia de diferentes especies animales. «Por ejemplo”, explica Morel, “tenemos datos de lobos y perros salvajes africanos donde pueden cazar persistentemente durante varias decenas de minutos a lo largo de kilómetros en una persecución», dice el Dr. Morel. «Pero la duración media de una persecución para un guepardo es de solo 200 metros porque después de una emboscada, comienzan a fatigarse y normalmente no atraparán a un antílope después de eso».
Según los investigadores, el videojuego permitirá estudiar la toma de decisiones en este tipo de situaciones de persecución, pero ¿cómo de representativa es realmente la información que recoja el juego? Es mejor que nada, pero probablemente no permita sacar demasiadas conclusiones sobre cómo se comportan estos animales. O, al menos, no permite obtener mucha más información de la que tendríamos con simulaciones que no se hubieran convertido en videojuego. Sin embargo, como advertíamos al principio del artículo, hay cosas que tienen valor por sí mismas, y el ocio es una de ellas. ¿Cómo de divertido es que exista un juego así?
No obstante, el Dr. Morel apunta en otra dirección: «Pensamos que esto podría ser no solo una forma realmente interesante de compartir nuestra ciencia, sino que también podría ser una forma participativa de hacer ciencia». Y claro que puede tener otros beneficios secundarios, pero yo me pregunto: ¿era necesario incluir un tiranosaurio Tyrannosaurus rex entre los predadores jugables para alcanzar esos objetivos? Porque sí, lo tienen, tienen un rex y eso es muy divertido en el sentido menos neoliberal de la palabra.
Fuente: larazon.es
