Una inyección de virus con ADN en el cerebro intenta luchar contra el Párkinson
Los pacientes de párkinson que toman el fármaco levodopa, o L-DOPA, siempre acaban decepcionados. Al principio, durante un período de «luna de miel», consigue controlar sus síntomas (que incluyen temblores y problemas de equilibrio), pero con el paso del tiempo el fármaco pierde eficacia. Esto les obliga a recurrir a dosis muy altas y algunos incluso acaban pasando varias horas al día en un estado de parálisis casi total.
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