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Una criptomoneda inspirada en Harry Potter intenta embrujar a Bitcoin

En los libros de Harry Potter, el encantamiento de la lengua atada (Mimble Wimble) es una brillante forma de dejar mudos a otros magos en un duelo para que no puedan lanzar otro hechizo. Este hechizo y el silencio que promete ha sido la fuente de inspiración para un nuevo tipo de tecnología de cadena de bloques (blockchain) de la que los fanáticos de las criptomonedas no paran de hablar. Además de su curioso origen, la técnica podría solucionar la que se considera como una de las mayores limitaciones de Bitcoin y otras cadenas de bloques similares: la dificultad de mantener el anonimato de las transacciones.

En julio de 2016, alguien que usaba el nombre Tom Elvis Jedusor (el nombre real del villano del universo de Harry Potter, Lord Voldemort, en la edición francesa) publicó un enlace a un archivo de texto en una plataforma de chat frecuentada por investigadores de Bitcoin. El documento de Voldemort describía MimbleWimble, un sistema de cadena de bloques que ocultaría la información de identificación asociada a las transacciones. Su autor acompañó el enlace con la siguiente declaración: “Llamo a mi creación Mimble Wimble porque se usa para evitar que la cadena de bloques hable sobre la información del usuario [sic]”.

Existen paralelismos entre el origen de Bitcoin y la repentina y breve aparición de Jedusor en la escena. El creador de Bitcoin, cuyo seudónimo es Satoshi Nakamoto, hizo algo similar. Después de publicar documento en el que describía cómo hacer “dinero electrónico de igual a igual” en una plataforma para criptógrafos, permaneció allí un tiempo para comunicarse con el primer equipo de desarrolladores de Bitcoin, y luego desapareció. A diferencia de casi todas las demás criptomonedas, Bitcoin no tiene testaferros, una característica que, según sus mayores partidarios, es esencial para lograr una verdadera descentralización.

Lo mismo se puede decir de una de las primeras criptomonedas que implementa la técnica Mimble Wimble. Se trata de Grin, y la persona que la lanzó también utilizó un pseudónimo, en este caso, el de Ignotus Peverell (el dueño original de la capa de invisibilidad de Harry), y nunca ha sido vista. El hombre bajo el pseudónimo de Peverell utilizó recientemente un programa de conversión de texto a voz para dirigirse a los asistentes en una conferencia de Grin.

Grin se lanzó oficialmente el pasado 15 de enero, y desde entonces se ha hecho bastante popular. El inversor de Primitive Ventures Eric Meltzer estima que ya se han invertido 87,4 millones de euros en las operaciones mineras de Grin, procedentes de “compañías de capital de riesgo en su mayoría”. Pero Grin no es la primera moneda que funciona con Mimble Wimble, la primera fue Beam, lanzada el pasado 3 de enero. A diferencia de Grin, Beam se creó para funcionar más como una “start-up clásica”, ya que ha recaudado dinero de inversores y paga sueldos.

Entonces, además de la divertida historia de fondo, ¿cuál es el gran atractivo de la nueva criptomoneda? A diferencia del efectivo real, Bitcoin y otras criptomonedas atraen a los defensores de la privacidad, aunque no ofrezcan un anonimato completo. Los usuarios están representados en la cadena de bloques mediante cadenas alfanuméricas, llamadas direcciones. Los investigadores han desarrollado sofisticadas técnicas para vincular esas direcciones con las identidades reales de los usuarios para poder realizar un seguimiento de cada transacción. La policía y los funcionarios gubernamentales han comenzado a utilizar estas técnicas para rastrear y monitorizar los registros de transacciones de blockchain.

El documento Mimble Wimble de Jedusor combinaba varias ideas de la comunidad de investigación de Bitcoin para lograr transacciones privadas, afirma el matemático de la start-up de Bitcoin Blockstream Andrew Poelstra. El científico había trabajado en algunos de los conceptos centrales del documento de Jedusor. Así que cuando el texto comenzó a generar atención hace dos años, Poelstra era una de las pocas personas capaces de conectar los puntos y ver a qué se refería Jedusor. El matemático recuerda: “Me di cuenta de que tenía un gran potencial”. Pero el documento contenía muy pocas ecuaciones y “un montón de llamadas de atención”. Así que decidió escribir una descripción más “precisa” de las nuevas capacidades de Mimble Wimble. Poco después, apareció Ignotus Peverell y lanzó el proyecto Grin.

Mimble Wimble utiliza técnicas criptográficas tanto para mantener las transacciones privadas como para reducir drásticamente el tamaño de la cadena de bloques. En Bitcoin, cada transacción es una colección de datos que incluye lo que se llama entradas (inputs) y “salidas no gastadas” asociadas (unspent outputs). Cuando se gastan las salidas, se convierten en entradas para la próxima transacción, y así sucesivamente. La validación de la cadena de bloques requiere la descarga y el almacenamiento de todos los datos de seguimiento de cada entrada y salida desde que se creó Bitcoin. Los validadores repiten cada transacción, ejecutando la cadena de principio a fin. Eso significa que deben almacenar y procesar alrededor de 200 gigabytes de datos de blockchain, un número que no hace más que crecer. Bitcoin ha sido criticado por la inmensa cantidad de energía que consume para procesar las transacciones.

La matemática subyacente de Mimble Wimble permite eliminar la “gran mayoría” de los datos históricos de la cadena de bloques al tiempo que los usuarios siguen pudiendo verificar la cadena al completo, escribió Poelstra. Para ello, combina los datos de múltiples transacciones en conjuntos de datos más pequeños que los participantes de la red pueden verificar criptográficamente, sin necesidad de ver las cantidades que se transfieren o cualquier información que identifique públicamente a los remitentes y los destinatarios. Mimble Wimble logra la privacidad sin agregar mucha más información a la cadena, a diferencia de las llamadas monedas anónimas como Monero y Zcash, por lo que sus defensores sugieren que las monedas basadas en esta técnica podrían ser más escalables.

Sea cual sea la razón, Mimble Wimble y Grin han generado mucho interés dentro de la comunidad de las criptomonedas. Incluso han recibido elogios de algunos destacados “maximalistas de Bitcoin”, un término que se refiere a aquellos que no suelen aprobar cualquier otra criptomoneda que no sea esa.

Pero no todo el mundo está convencido. El investigador de la Universidad de Cornell (EE. UU) y fundador de Zcash, Ian Miers, ha destacado algunas formas en las que los adversarios podrían realizar ingeniería inversa de los registros de transacciones de Mimble Wimble para identificar a los usuarios. Y otros critican el hecho de que Grin nunca podrá limitarse. Eso va en contra de la ideología popular que defiende la idea de limitar el suministro (el suministro de Bitcoin está limitado a 21 millones).

Por muy intrigante que resulte la historia de fondo y la propia tecnología, todavía es muy pronto para Mimble Wimble. Ahora que está funcionando podrá demostrar sus capacidades. Pero si no cumple con lo que promete, las comparaciones con Bitcoin pronto serán cosa del pasado.

Fuente: technologyreview.es