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Ufólogos, antivacunas, illuminati y extrema derecha: los conspiracionistas niegan el coronavirus en YouTube

YouTube prohíbe los contenidos que nieguen la existencia del virus o sus efectos, pero este tipo de vídeos acumulan decenas de miles de visualizaciones y las suscripciones a los canales que los publican han crecido durante la pandemia

Dicen que el virus no existe, que es todo una campaña de distracción. O que es una maniobra de las élites para alterar la economía y “crear un Nuevo Orden”. O que el único objetivo es convencer a la ciudadanía de que necesita ponerse la vacuna, inoculando a través de ella compuestos químicos que servirán para el control social y los más oscuros fines. Existen múltiples variantes, pero lo más relevante es que hay cientos de miles de personas escuchando estas teorías de la conspiración en YouTube.

La pandemia de coronavirus ha multiplicado las consultas de información en los medios de comunicación, pero también en las redes sociales. Desde antivacunas a ufólogos, pasando por comunidades digitales españolas que copian a la alt right (derecha alternativa o extrema derecha) pro-Trump estadounidense, ninguno ha perdido la oportunidad de intentar ganar visibilidad aprovechando el miedo y el desconocimiento sobre el virus. YouTube está entre las más afectadas y ha tenido que tomar medidas excepcionales para frenar a los conspiracionistas y los vídeos que promocionan remedios milagrosos.

Una de las líneas rojas que ha fijado la plataforma es la negación de la existencia de coronavirus, su peligrosidad o el llamamiento a desobedecer las recomendaciones de la OMS o las autoridades sanitarias. Saltarse esta regla puede suponer la retirada del vídeo o la limitación de su visibilidad en el buscador y en los contenidos recomendados. Sin embargo, no es difícil encontrar contenidos que violen estos principios que acumulan decenas de miles de visualizaciones, con casos en los que llegan a los centenares de miles.

Además, muchos de los canales conspiracionistas tienen amplios grupos de seguidores que no necesitan estos mecanismos para llegar a estos contenidos. “Más que un canal somos una gran comunidad”, explica en un vídeo centrado en el coronavirus el responsable del canal centrado en ufología y avistamiento de ovnis “Verdad Oculta”, que cuenta con 932.000 suscriptores.

“Voy a hablar con palabras un poco en clave”, avisa el youtuber en el vídeo, empleando el término “corona” en vez de “coronavirus” o “COVID-19” para evitar que YouTube detecte que está hablando sobre la enfermedad y pueda penalizar la visibilidad del vídeo. Pese a ello, casi al instante suena una notificación y el responsable del canal reconoce que la plataforma acaba de enviarle un aviso que recoge las medidas especiales que ha tomado ante la pandemia. En su vídeo sobre el coronavirus, este ufólogo conversa con un “investigador” y ambos hacen referencia a que la pandemia supone un “reseteo mundial orquestado” por parte de “las élites”, como el “Club Bildelberg”.

Todo apunta a que en este caso YouTube detectó el vídeo como sospechoso, ya que se encuentra muy por debajo de la media de visualizaciones del canal. En vez de acumular varios cientos de miles de visionados como otros vídeos de “Verdad Oculta”, “El reseteo mundial orquestado” suma unas 70.000. Pese a ello, la herramienta de análisis Social Blade muestra que este canal ha aumentado su base de suscriptores un 44% más rápido durante el último mes. Esto significa que el público potencial de sus vídeos ha aumentado de forma significativa pese a las restricciones de YouTube. Según la misma fuente, sus ganancias a través de la monetización de los vídeos en ese mismo período estarían entre los 1.100 y los 17.000 euros.

eldiario.es ha podido comprobar que la limitación algorítmica de la visibilidad de los vídeos conspiracionistas no siempre entra en acción, por muy evidentes que estos sean. “El coronavirus actual estaba organizado desde hace más de 17 años. De hecho el SARS de 2003 fue su prueba a pequeña escala para comprobar cómo reaccionaría la población. Las familias de illuminati de más alto nivel del mundo han vuelto a demostrar el conocimiento y la capacidad que tienen para manipular los procesos cognitivos de la población”, se afirma en un vídeo que achaca la pandemia a una maniobra masónica y llama a no vacunarse.

El canal que publica este vídeo recibe el nombre de “Exponiendo la verdad” y tiene 61.800 seguidores. Recoge habitualmente contenidos sobre numerología y conspiraciones de los illuminati. El vídeo sobre el coronavirus, “3X11 33 Coronavirus”, activo desde hace un mes, supera ya las 80.000 visualizaciones. Esta cifra es 10 veces superior a la media que registran los vídeos del canal publicados en el último año, que rara vez superan las 5.000.

Las comunidades conspiracionistas se promueven unas a otras en YouTube, espoleadas por las ideas de que hay fuerzas que “nos mienten” u “ocultan la verdad”, haciendo de la plataforma de vídeo una vía para sortear esa supuesta censura. En el vídeo que defiende que la pandemia es parte de una estrategia de control social por parte de los illuminati, el youtuber reconoce que no es un experto sanitario, por lo que recomienda ver las entrevistas al biólogo alemán Stefan Lanka. Este ha resurgido como referencia de los conspiracionistas y los antivacunas en las últimas semanas tras ganar relevancia hace años negando la existencia del virus de sarampión y del VIH. Sus tesis son utilizadas como argumento por aquellos que cuestionan que el coronavirus sea real. El problema es que Lanka ha sido completamente desacreditado por la comunidad científica.

En 2011 Lanka prometió dar 100.000 euros a quien le demostrara la existencia del virus del sarampión con un estudio con una serie de requisitos. Un estudiante de medicina le envió seis publicaciones científicas con las pruebas que pedía, pero Lanka se negó a aceptarlas. El estudiante lo denunció y aunque el biólogo fue condenado a pagar en 2015, una instancia judicial alemana superior anuló más tarde esa resolución basándose en que, en las condiciones del reto, Lanka había exigido un solo artículo que demostrase lo que pedía, mientras que el estudiante de medicina le envió seis que, unidos, daban esa misma información.

Esta resolución otorgó a Lanka el título de “virólogo que ha demostrado judicialmente que los virus no existen” por parte del movimiento antivacunas y las comunidades conspiracionistas en general. La pandemia de coronavirus ha revivido su figura, lo que ha obligado a medios independientes de verificación tanto alemanes como españoles a desmentir que ningún tribunal alemán haya reconocido que los virus no existen. La acción de los verificadores no ha evitado que los vídeos con entrevistas a Lanka y sus desacreditadas ideas sigan replicándose en YouTube, donde son fácilmente accesibles.

El submundo conspiracionista de YouTube está tan consolidado (gracias también a las herramientas de suscripción y notificación de nuevos contenidos que proporciona la plataforma) que para que un vídeo logre un impacto considerable ni siquiera es necesario que lo publique un canal con una comunidad consolidada detrás. En los últimos días circula por grupos de WhatsApp y Telegram conspiracionistas un vídeo de Enrique Costa Vercher, un reconocido antivacunas, titulado “Desmontando la falsa pandemia del COVID-19”. Es el primer vídeo que sube el canal que lo ha publicado (nombrado también ‘Enrique Costa Vercher’) y en una semana ha superado las 27.000 visualizaciones.

Costa Vercher ha publicado un libro en el que defiende que “las vacunas no tienen sentido biológico”. En YouTube hay varias entrevistas donde expresa esta misma idea. En el vídeo publicado la semana pasada se dirige directamente a la cámara y denuncia que el coronavirus “es una opinión, un dogma científico que tenemos que aceptar todos, estemos de acuerdo o no, creamos en él o no” y que su mera existencia “está todavía por probar”. “En el caso de que exista”, añade, “es de lo más inofensivo y que en todo caso puede llegar a producir un catarro, un resfriado o una neumonía”.

El trumpismo se hace fuerte en España vía YouTube

Naciones Unidas y la OMS han alertado de la “infodemia” que representa esta oleada de negación del virus y las repercusiones que puede tener a la hora de que los ciudadanos tomen las precauciones adecuadas o el peligro de que se administren remedios que pueden ser dañinos para su salud. “El tsunami de contenido desinformativo y falso sobre el coronavirus no es un brote aislado de desinformación, es parte de una plaga mundial”, avisó en una carta abierta un grupo de 100 profesionales sanitarios internacionales, entre los que se encuentra por ejemplo Christian Drosten, el virólogo que está aconsejando al Gobierno de Alemania.

En YouTube puede verse una muestra muy clara de cómo se produce ese contagio de desinformación entre unos países y otros. En una situación similar a la que se ha producido con Stefan Lanka en España y Alemania, las redes de la alt right estadounidense viralizaron la pasada semana un vídeo de la doctora Judy Mikovits en el que afirma que la pandemia es un plan de las élites mundiales y de Bill Gates (fundador de Microsoft) para aumentar sus beneficios y su poder. El vídeo de YouTube, de 26 minutos, suma más de 8 millones de reproducciones.

Como explica el New York Times, Mikovits dirigió el Instituto Whittemore Peterson para Enfermedades Neuroinmunes (EEUU) de 2006 a 2011. Ese año fue despedida después de que una de sus investigación sobre el síndrome de fatiga crónica fuera desacreditada. En el vídeo, que forma parte del documental ‘Plandemic’, Mikovits denuncia que el director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EEUU, Anthony Fauci (que desempeña un rol similar en la gestión de la pandemia al que juega el doctor Fernando Simón en España) silenció su investigación sobre cómo las vacunas han debilitado el sistema inmune de la gente, favoreciendo la infección de coronavirus.

La explosión de atención sobre denuncias si pruebas de Mikovits han reabierto el debate en EEUU sobre cómo frenar este tipo de teorías de la conspiración en las redes sociales. “Los antivacunas utilizan una mezcla de jerga pseudocientífica que a menudo ya ha sido desacreditada y grandes cifras completamente descontextualizadas diseñadas para asustar a la gente”, explica Renee DiResta, investigadora del Observatorio de Internet de Standford especializada en este tipo de desinformación. “El público que no tiene constancia de los hechos y no está familiarizado con los juegos retóricos de los antivacunas, cree que está escuchando algo escandaloso. Y luego se lo cuentan a sus amigos, o comienzan a seguir al influencer anticunas”, detalla en la revista Technology Review del MIT.

El vídeo de Mikovits ha sido un foco de infección de la “infodemia” que describen la ONU, la OMS y los profesionales sanitarios, contagiado desde EEUU a España. Extractos del documental ‘Plandemic’ fueron compartidos en grupos de Facebook de temática conspiracionista y aunque muchos de estos vídeos han sido borrados por YouTube, su eco permanece. Además, muchos de los vídeos de influencers conspiracionistas que reprodujeron las afirmaciones de Mikovits siguen activos. En esta categoría destaca el caso de Rafael Palacios, Rafapal, que tras varios años dedicado al “periodismo para mentes cósmicas”, avistamientos extraterrestres e historia oculta, ha encontrado un nicho de atención en reproducir todo tipo de teorías de la conspiración sobre el coronavirus.

En esta pandemia, Palacios se ha convertido en uno de los mayores distribuidores de desinformación relacionada con la COVID-19. Desde la conexión de esta enfermedad con el 5G hasta la implicación del Bill Gates en la pandemia. Tiene presencia en casi todas las redes sociales, pero su principal escaparate es YouTube. Su vídeo comentando el caso de Mikovits acumula más de 670.000 reproducciones. En él emplea el vocabulario de la alt right estadounidense que ha sido asumido por la extrema derecha en España: “Los buenos, los patriotas, los obreros blancos en Estados Unidos y en Rusia han decidido soltar toda la verdad y que les explote en la cara a estos globalistas, a estos gays, a estos Fauci, a toda esta gentuza”.

“Nos están contando mentiras, como decía Judy Mikovits”, afirma Palacios en el vídeo, justo antes de promocionar el grupo de Telegram StopConfinamientoEspaña, al que la Comisaría General de Información de la Policía sigue de cerca por los llamamientos que se están produciendo a través de él para saltarse el confinamiento. Como justificación, los administradores del grupo (que no se han identificado), envían entre otros los mensajes y vídeos de Rafapal.

Palacios ha aprovechado como pocos otros conspiracionistas la pandemia de coronavirus para ganar relevancia en YouTube. Según ha herramienta Social Blade, la velocidad a la que gana suscriptores para su canal ha aumentado casi un 300% en los últimos 30 días. Actualmente tiene 119.000. La horquilla de monetización estimada para su canal está entre los 373 y los 6.000 euros mensuales, según esta misma fuente.

En su comunicación pública sobre cómo combate la desinformación, YouTube explicó que hay varias formas en las que puede penalizar un vídeo sin llegar a borrarlo. Una es la citada disminución de la visibilidad por vía algorítimica, mientras que otra es la demonetización del vídeo: impedir que sus autores saquen beneficio económico de él.

Lo que proponen los médicos firmantes de la carta en la que avisan de los peligros de la “infodemia” del coronavirus es que estas plataformas envíen una alerta a los usuarios cuando un contenido con el que hayan interactuado se desmienta o sea etiquetado como falso por las autoridades sanitarias. De momento, YouTube no se ha posicionado sobre esta opción. En cambio, la plataforma pide a sus usuarios que reporten los vídeos que consideren que van contras sus normas de uso.

Fuente: eldiario.es