Startup sueca lanza el primer seguidor solar vertical del mundo optimizado para latitudes superiores a 30°, sobreviven a las tormentas ‘balanceándose’ como árboles

El solar tradicional falla en el norte azotado por el viento. Dos inventores suecos apuestan por la resiliencia aerodinámica para resolver la brecha de latitud.

  • VajaTrack: primer seguidor solar vertical realmente rentable.
  • Ideal para latitudes altas donde los horizontales rinden peor.
  • Innovaciones clave: menos carga de viento, un solo motor, diseño simple y eficiente.
  • Produce más energía en mañanas, tardes e invierno.
  • Abren pilotos 2026 y pequeñas instalaciones en Suecia.

En un momento en el que Europa acelera su independencia energética y busca exprimir cada kilovatio renovable posible, la empresa sueca Vaja AB ha presentado VajaTrack™, un sistema de seguimiento solar vertical que promete cambiar las reglas del juego en regiones situadas por encima de los 30° de latitud. Es decir, buena parte del continente europeo, Canadá, el norte de Estados Unidos y amplias zonas de Asia.

La propuesta no llega solo como una innovación técnica, sino como una respuesta directa a una limitación histórica de la energía solar en climas templados y fríos: los seguidores horizontales pierden rendimiento cuando el sol se mantiene bajo en el horizonte durante gran parte del año. En esas condiciones, los paneles verticales pueden capturar más radiación, sobre todo al amanecer, al atardecer y durante los meses de invierno. El problema, hasta ahora, era el coste estructural y mecánico de mantener estos sistemas en pie frente al viento.

Ahí es donde entra la apuesta de Vaja. Su nuevo diseño, que ha llamado la atención incluso de publicaciones científicas internacionales, introduce un concepto poco habitual en el sector solar: un sistema pasivo que “cede” ante el viento en lugar de resistirlo. En lugar de sobredimensionar estructuras con acero y hormigón, el seguidor se adapta, se orienta y reduce la carga aerodinámica de forma automática.

Cuando el viento deja de ser el enemigo

El corazón tecnológico de VajaTrack se basa en lo que la empresa denomina mecánica de “pluma pasiva”. En términos simples, los paneles pueden cambiar su orientación cuando detectan ráfagas fuertes, reduciendo la superficie expuesta al aire. Según la compañía, este enfoque logra disminuir la carga de viento en más del 80% frente a sistemas convencionales.

Esto tiene dos consecuencias muy concretas en el terreno: Primero, menos material estructural, menos acero, menos cimentación profunda. Segundo, instalaciones más rápidas y baratas, algo clave en un mercado donde los márgenes de los grandes parques solares son cada vez más ajustados.

A esa lógica se suma el llamado diseño de par mínimo, pensado para evitar acumulaciones de tensión en el eje de giro. En la práctica, se traduce en menos vibraciones, menos fatiga de materiales y una vida útil más larga. No es una mejora “de laboratorio”, es una de esas decisiones que se notan al cabo de diez inviernos y varias tormentas.

Un motor para muchos paneles, no al revés

Otro de los elementos que diferencia a VajaTrack es su sistema de accionamiento centralizado. En lugar de instalar un motor y un controlador por cada fila de paneles, un solo conjunto puede mover varias unidades a la vez. Esto reduce el número de componentes electrónicos expuestos al clima y simplifica el mantenimiento.

En grandes instalaciones, donde los costes operativos se miden en céntimos por kilovatio-hora, esta arquitectura puede marcar la diferencia entre un proyecto viable y uno que se queda en el papel. Menos piezas, menos fallos. A veces la innovación va por ahí, por quitar en vez de añadir.

Energía cuando más vale

Uno de los puntos más interesantes del enfoque vertical es que no solo produce más energía, sino que la produce en los momentos en que la red suele pagar mejor. En muchas regiones del norte de Europa, el pico de consumo eléctrico se da a primera hora de la mañana y al caer la tarde, justo cuando los sistemas fijos o los seguidores horizontales rinden peor.

Con VajaTrack, la orientación vertical permite captar mejor la luz rasante. En invierno, cuando los días son cortos y la radiación solar llega en ángulos muy bajos, esta ventaja se vuelve especialmente visible. No es solo una cuestión de más kilovatios, es una cuestión de kilovatios en el momento adecuado.

Del parque solar al campo agrícola

Vaja ha anunciado que abrirá 10 proyectos piloto en 2026 para desarrolladores de grandes plantas solares, pero también ha puesto el foco en instalaciones agrícolas a pequeña escala. Aquí entra en juego un concepto cada vez más presente en la planificación energética europea: la agrivoltaica.

Los sistemas verticales ocupan menos superficie horizontal y dejan más espacio para el paso de maquinaria, ganado o cultivos. En regiones del norte, donde la radiación no es extrema, la sombra proyectada puede incluso ayudar a reducir la evaporación del suelo en verano. Un equilibrio delicado, pero con potencial real.

Ya se están viendo proyectos similares en países como Alemania, Francia y los Países Bajos, donde los incentivos públicos empiezan a valorar no solo cuánta energía se genera, sino cómo convive esa energía con el paisaje y la producción de alimentos.

Potencial

Si tecnologías como VajaTrack cumplen lo que prometen, podrían democratizar el uso de seguidores solares en regiones donde hasta ahora no salían las cuentas. Más producción en el norte de Europa significa menos dependencia de gas importado en invierno, justo cuando la demanda se dispara.

En el ámbito rural, la combinación de agricultura y energía puede ofrecer nuevas fuentes de ingresos para pequeños propietarios, estabilizando economías locales sin transformar el paisaje en un mar continuo de paneles.

A medio plazo, este tipo de soluciones también encaja con las nuevas políticas energéticas europeas, que empiezan a premiar proyectos que integran eficiencia, bajo impacto ambiental y uso compartido del suelo. No es solo generar más, es generar mejor. Y, en tiempos de transición climática, eso importa tanto como los megavatios instalados.

Fuente: ecoinventos.com

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