Primera impresora 3D capaz de producir imanes

Científicos de la Universidad Técnica de Viena han logrado, por primera vez, producir imanes permanentes –con una forma y campo magnético predeterminados– usando la tecnología de impresión 3D.

Este avance permite que los imanes se produzcan en formas complejas y con campos magnéticos precisamente personalizados, necesarios, por ejemplo, en sensores magnéticos.

«La fuerza de un campo magnético no es el único factor», dice Dieter Süss, jefe del laboratorio Christian-Doppler Advanced Magnetic Sensing and Materials de la Universidad Técnica de Viena. «A menudo se requieren campos magnéticos especiales, con líneas de campo dispuestas de una manera muy específica, como un campo magnético que es relativamente constante en una dirección, pero que varía en intensidad en otra dirección.»

Para lograr tales requisitos, los imanes deben ser producidos con una forma geométrica sofisticada. «Un imán puede diseñarse en un ordenador, ajustando su forma hasta que se cumplan todos los requisitos para su campo magnético», explica Christian Huber, un estudiante de doctorado miembro del equipo.

Pero una vez que se logra la forma geométrica deseada, ¿cómo implementar el diseño? El proceso de moldeo por inyección es una solución, pero esto requiere la creación de un molde, que requiere mucho tiempo y es caro, lo que hace que este método sólo sea útil para la producción de pequeñas cantidades.

Ahora, hay un método mucho más simple: la primera impresora 3D que puede ser utilizada para producir materiales magnéticos, creada en la Universidad Técnica de Viena. Las impresoras 3D que generan estructuras plásticas han existido desde hace algún tiempo, y las funciones de la impresora de imanes trabajan fundamentalmente de la misma manera.

La diferencia es que la impresora imán utiliza filamentos de granulado micromagnético, que se mantiene unido por un material aglutinante a base polímero especial. La impresora calienta el material y lo aplica punto por punto en las posiciones deseadas utilizando una boquilla. El resultado es un objeto tridimensional compuesto de aproximadamente 90 por ciento de material magnético y 10 por ciento de plástico.

Fuente: Europa Press