Navegar en modo incógnito no garantiza en absoluto el anonimato

Google conoce a la perfección el historial de navegación de cada usuario. También sabe todo lo que compra en la red e incluso el porno que ve aunque lo haga en modo incógnito. Navegar por Internet sin dejar ningún tipo de rastro es prácticamente imposible con los buscadores tradicionales. Pese a que tanto Google como Mozilla posibilitan al usuario la opción de realizar búsquedas en una sesión privada, esta función no garantiza en absoluto el anonimato. ¿Qué significa exactamente navegar en modo incógnito? ¿Quién puede recopilar información sobre la actividad del usuario? ¿Qué diferencias hay con respecto a navegar de forma tradicional?

“El modo incógnito es eficaz cuando queremos que nuestra actividad en la web no sea conocida por otros usuarios del mismo equipo. Por ejemplo, si estamos buscando un regalo para nuestra pareja o si queremos que las sesiones que tenemos activas en nuestros navegadores sean ignoradas. Pero, aparte de esto, no proporciona una gran protección de nuestra privacidad”, explica Javier Tallón, miembro del Grupo de Seguridad Informática y para la Defensa del Consejo General de Colegios de Ingeniería Informática(CCII).

Cuando un usuario navega en modo incógnito, el navegador le protege de dos maneras. Por un lado, deja de guardar en el historial de navegación información sobre los sitios webs a los que accede. De esta forma, otros usuarios con acceso al equipo no pueden ver qué páginas ha visitado.

Por otro, el navegador no utiliza las cookies que el usuario tiene previamente almacenadas: “Las cookies son pequeños elementos de información que las páginas web guardan en nuestros navegadores y que les permiten recordar qué acciones hemos realizado previamente: qué tenemos en nuestro carrito de la compra en Amazon, quienes somos en Instagram o por dónde nos quedamos viendo el último capítulo en Netflix”. Tallón, que también es cofundador y director técnico y de operaciones de jtsec Beyond IT Security, añade que las cookies se utilizan para “ofrecernos publicidad dirigida o estudiar nuestro comportamiento”.

Google explica en su web que al navegar en una ventana privada “Chrome no guarda tu historial de navegación, las cookies, los datos de sitios web ni la información introducida en los formularios”. Por su parte, Mozilla indica que “la navegación privada elimina automáticamente tu información de navegación como contraseñas, cookies e historial”. Además, Firefox incluye elbloqueo de contenido. Con esta función, pretende evita que los rastreadores ocultos recopilen datos de los usuarios en sitios web y ralenticen su experiencia de navegación.

Ambas compañías reconocen que al navegar en modo incógnito, la actividad del usuario sigue siendo visible para los sitios web que visita, su empresa, centro educativo o proveedor de servicios de Internet. “El modo de navegación privada no te asegura el anonimato en Internet”, explica Mozilla en su web.

Es decir, el uso del modo incógnito básicamente libra al usuario de los curiosos domésticos, pero no enmascara su identidad o actividad en línea. Al navegar por Internet, los datos pasan antes de llegar a su destino por la red del hogar o lugar de trabajo del usuario y por la compañía que le da acceso a Internet. “Debemos ser conscientes de que utilizando el modo incógnito no evitaremos que nuestro jefe sepa qué páginas web hemos visitado desde nuestro ordenador de trabajo. Tampoco podremos impedir que nuestro proveedor de internet identifique y posiblemente registre nuestra actividad de navegación”, afirma Tallón. Incluso aunque se renuncie al uso de cookies, “las grandes compañías utilizan avanzadas técnicas mediante las que son capaces de crear perfiles de nuestros dispositivos, lo que les permite identificarnos unívocamente o con un escaso margen de error”.

Una huella digital imborrable

Al navegar por Internet, los usuarios dejan una huella digital que las compañías que viven de los datos aprovechan. Recopilan todo tipo de información: “Las páginas que visitamos, la ciudad donde vivimos, el lugar donde trabajamos, con quién estamos, los programas que tenemos instalados en nuestro equipo junto a su marca y modelo, nuestras redes sociales, si estamos de pie, sentados o tumbados o incluso otros equipos en nuestra misma red local”.

Hay ciertos hábitos que pueden ayudar al usuario a proteger su privacidad cuando navega por Internet —independientemente de que lo haga en modo incógnito o no—. Por ejemplo, “comprobar los ajustes de privacidad en sus redes sociales, no conectarse a redes públicas, fijarse en si está activado el candado en la barra de direcciones cuando navega por una web y sobre todo asumir que la información que comparten no es tan privada como creen”.

El usuario también puede optar por utilizar una VPN (Virtual Private Network). Se trata de un servicio que crea un túnel entre el ordenador y la máquina de destino por el cual los datos viajan encriptados. “Puede ser utilizado para proteger nuestros datos en tránsito desde nuestro terminal hasta los servidores de la compañía que ofrece el servicio evitando que podamos ser espiados por nuestros proveedores de Internet o por otros equipos en nuestra red y escondiendo nuestra dirección IP. Los servicios de VPN además filtran nuestra actividad en Internet y las compañías están radicadas en países donde la legislación aporta una especial protección de la privacidad, como por ejemplo Suiza o Panamá”, explica Tallón.

Para los navegadores de escritorio, pueden resultar útiles diferentes extensiones que se pueden instalar rápidamente. Privacy Bagder bloquea rastreadores en Mozilla Firefox, Facebook Container impide que Facebook rastree a un usuario por Internet y Cookie AutoDelete borra las cookies cuando se cierra una pestaña de Firefox. Además existen servicios alternativos que puedan ayudar al usuario a salvaguardar su privacidad. Tallón mencionaDuckDuckGo para realizar búsquedas en la web, Protonmail para almacenar el correo electrónico, OsmAnd para los mapas, Signal para la mensajería instantánea o Sync y OwnCloud para almacenamiento en la nube.

Fuente: elpais.com

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