IBERO desarrolla tecnología para operar desde México un brazo robótico ubicado en Suecia
El proyecto con la Universidad de Linneo emplea realidad extendida, un gemelo digital y gafas HoloLens 2 para diseñar y validar los movimientos de un robot antes de ejecutarlos físicamente y sin importar la distancia
Programar desde México los movimientos de un brazo robótico ubicado en Suecia, observar anticipadamente cómo se comportará y comprobar que cada trayectoria sea segura antes de ejecutarla en la máquina real: esa es la posibilidad que abre un proyecto de colaboración entre la Universidad Iberoamericana Ciudad de México y la Universidad de Linneo, en Växjö.
La iniciativa surgió a partir del diálogo entre representantes de ambas instituciones, cuyo contacto inicial se estableció con la Dra. Ares Argelia Gómez. Durante el encuentro se exploraron alternativas para apoyar a la universidad sueca en el uso y la teleoperación de su robot colaborativo Yaskawa HC10.
El proyecto plantea desarrollar una aplicación de realidad extendida que reproduzca digitalmente el brazo robótico. Esta réplica virtual, conocida como gemelo digital, permitirá experimentar con sus movimientos sin manipular directamente el equipo físico.
Mediante las gafas HoloLens 2, las y los usuarios podrán visualizar el robot dentro de un entorno de realidad extendida, crear trayectorias y observar previamente su ejecución. Después de verificar que los movimientos sean correctos y seguros, las instrucciones podrán enviarse al robot real para que las reproduzca.
Un espacio virtual para anticipar errores
Uno de los principales aportes del proyecto es la posibilidad de validar las operaciones antes de llevarlas al mundo físico. Probar una trayectoria directamente sobre un robot puede implicar riesgos para el equipo, los objetos de su entorno o las personas que trabajan cerca de él.
El gemelo digital funciona como un espacio de ensayo: permite visualizar la secuencia completa, detectar posibles fallas, ajustar movimientos y confirmar su viabilidad antes de ordenar al brazo robótico que los ejecute.
La aplicación también empleará cinemática inversa, un procedimiento que permite determinar cómo deben moverse las articulaciones del robot para que su brazo alcance una posición específica. En lugar de programar individualmente cada articulación, la persona usuaria podrá establecer el punto al que desea llevar el brazo y el sistema calculará los movimientos necesarios.
Una vez creada y validada, la trayectoria podrá grabarse para su posterior ejecución. Así, la realidad extendida no se limitará a mostrar una representación visual del robot, sino que se convertirá en una herramienta para programarlo y operarlo de manera más intuitiva.
Robótica sin fronteras
La conexión con bases de datos en tiempo real permitirá comunicar el gemelo digital con el robot Yaskawa HC10. Gracias a esta infraestructura, el equipo podrá recibir trayectorias generadas desde otra ubicación, lo que abre la puerta a su teleoperación desde México o cualquier otro lugar con acceso al sistema.
Esta capacidad podría facilitar la colaboración científica y académica a distancia. Investigadoras, investigadores y estudiantes de distintos países tendrían la posibilidad de trabajar sobre un mismo equipo sin encontrarse físicamente en el laboratorio donde está instalado.
La tecnología también permitiría desarrollar prácticas educativas, realizar demostraciones remotas y compartir infraestructura especializada entre universidades. Antes de activar el robot real, cada movimiento pasaría por una validación digital, lo que añadiría una capa de seguridad al trabajo colaborativo.
Una colaboración que podría sumar a otra universidad sueca
El proyecto representa el inicio de lo que se espera sea una colaboración de largo plazo entre la IBERO y la Universidad de Linneo. Además del desarrollo tecnológico, el acercamiento abre posibilidades para intercambiar conocimientos y explorar nuevas aplicaciones de los gemelos digitales, la realidad extendida y la robótica colaborativa.
A este diálogo podría incorporarse la Escuela Superior de Malmö, también ubicada en Suecia. Tras conocer el potencial de la tecnología, representantes de esa institución manifestaron interés en impulsar una interacción entre las tres universidades.
La iniciativa muestra cómo las tecnologías inmersivas pueden trascender la simulación y convertirse en herramientas para intervenir sobre sistemas físicos reales. En este caso, un brazo robótico localizado a miles de kilómetros podría ser programado desde la IBERO, pero únicamente después de que sus movimientos hayan sido observados, corregidos y validados en un entorno digital seguro.
Fuente: prensa.ibero.mx
