14 claves para entender la inminente llegada de los coches voladores

Hace un mes, cualquiera (incluido yo) hubiera dicho que los coches voladores seguían perteneciendo al fantástico reino de la tecno-utopía, como lo llevan haciendo desde hace décadas. Pero ahora ya no estoy tan seguro.

En los próximos años, si todo va según lo planeado, cerca de 20 pequeños vehículos aéreos llegarán al mercado (ver tabla). Algunos son una especie de dron, con entre cuatro y 18 rotores que lo mantienen en el aire. La mayoría son de ala fija con hélices que apuntan hacia arriba para despegar y aterrizar en vertical (VTOL), y se inclinan hacia adelante durante el vuelo.

14 claves para entender la inminente llegada de los coches voladores

Desde luego hay enfoques más realistas que otros. Mientras Airbus y Boeing tienen proyectos en marcha, varias compañías más pequeñas también están avanzando a un ritmo muy enérgico. La empresa alemana Volocopter planea comenzar este año con las pruebas de un taxi volador en Singapur. Uber ha afirmado que el próximo año empezará a probar otro servicio similar entre Texas y el aeropuerto de Dallas-Fort Worth (ambos en EE.UU.), y que espera que los primeros vuelos comerciales tengan lugar en 2023. La empresa ya ha firmado acuerdos con cinco fabricantes de coches voladores.

Pero, ¿llegarán a ser lo suficientemente seguros y asequibles para el consumidor medio? El mes pasado, en el Foro Económico Mundial en Davos (Suiza), moderé un panel de expertos que defendieron con muy buenos argumentos que sí lo conseguirán. Pero, para ser justos, la mayoría de los ponentes tenía interés en que así fuera.

Los expertos eran: el CEO de Airbus, Dirk Carsten Hoke; el magnate del sector inmobiliario de Texas (EE.UU.), Ross Perot Jr., que está ayudando a Uber a lanzar el servicio de taxi aéreo en Dallas; el director general de la Organización de Aviación Civil Internacional, Liu Fang; y el socio gestor de Capricorn Investments, Ion Yadigaroglu, que tiene participaciones en Joby Aviation. El panel se ejecutó bajo la Regla de Chatham House, lo que significa que no puedo informar sobre declaraciones específicas, pero sí sobre las claves del panel.

1 ¿Por qué hay tantas iniciativas para lanzar coches voladores en los próximos años?

Gracias a los materiales compuestos más ligeros, a los mejores sistemas de comunicación y orientación, y al software que permite a los vehículos volar por sí solos (algo que se volverá esencial si llega a haber muchos en el aire). Todos estos elementos han jugado un papel importante en la explosión de esta tendencia. Pero lo más importante es la tecnología de las baterías, que está a punto de lograr que los vuelos eléctricos se hagan realidad. Todavía estamos lejos de conseguir la densidad de energía necesaria para los vuelos de larga distancia, pero los trayectos cortos no son tan impensables.

2 Pero a ver, ¿se trata literalmente de coches voladores?

Realmente no. Algunos, como el Aeromobil y el de Terrafugia Transition, tienen pinta de coches para conducir por autopista, pero la mayoría se parecen más a vehículos voladores personales.

3 Entonces, ¿son helicópteros?

No. La mayoría tiene alas para elevarse, como los aviones ordinarios. Algunos tienen rotores múltiples, como los drones. De cualquier forma, son, al menos en teoría, más seguros que los helicópteros (ver más abajo).

4 ¿Cuándo podría comprar un coche volador?

Lo siento, probablemente nunca pueda. Al menos de momento será necesaria una licencia de piloto para usar uno de estos vehículos. Además, ¿dónde lo estacionaría? La mayoría serán de empresas de viajes compartidos y tendrán rutas fijas.

5 ¿Serán autónomos los coches voladores?

Con el tiempo, probablemente acabarán siéndolo. Los pilotos humanos son caros y podrían no ofrecer tanta seguridad en un cielo abarrotado. El vuelo autónomo es un problema técnico más fácil que la conducción autónoma: hay pocos obstáculos en el cielo y pueden detectarse con un simple radar, mientras que un coche autónomo requiere múltiples sensores y algoritmos altamente capacitados para reconocer personas, otros vehículos, señales de tráfico, carriles, etcétera. Un sistema automatizado de gestión del tráfico aéreo en comunicación constante con cada vehículo volador podría darles indicaciones para evitar colisiones, con operadores humanos en tierra listos para tomar el control remoto en caso de emergencia. Pero, las leyes existentes y los temores de la sociedad implican que probablemente tendrá que haber pilotos al mando al menos por un tiempo, aunque solo sea para dar apoyo a un sistema autónomo.

6 ¿A dónde volarán los coches voladores?

A los lugares donde la demanda es alta y el tráfico vial es malo, dentro de las grandes ciudades o desde los centros urbanos hasta los aeropuertos. Los viajes rurales o interurbanos probablemente no tengan sentido económico.

7 ¿Dónde estarán ubicados?

En “vertistops” y “vertipuertos” más grandes situados en los techos de los edificios, lo que generará algunos ingresos adicionales a los propietarios de esos edificios. Allí también habría cargadores o estaciones de intercambio de baterías. Así es como lidiaremos con el problema de encontrar espacio en las ciudades saturadas.

8 ¿Los trayectos serán increíblemente caros?

Una vez más, la mayoría de estos vehículos no son helicópteros, sino aeronaves con alas, por lo que toda la energía de las hélices los empujará hacia adelante tras el despegue, pero no los mantendrá en el aire. El consumo de energía por kilómetro de un vehículo volador eléctrico tipo VTOL es teóricamente comparable al de un coche eléctrico. Con el tiempo, la producción masiva debería reducir los precios de los vehículos. El problema del coste real podría depender de los pilotos (mientras hagan falta).

Aún así, el panel de la conferencia calculó que un viaje de un par de kilómetros podría costar a entre 35 euros y 45 euros por pasajero, algo más que un taxi terrestre tradicional, pero en una ciudad congestionada llegaríamos a nuestro destino mucho más rápido. En un libro blanco de 2016, Uber presentó algunas proyecciones muy positivas (pdf, p. 1 y p. 95) que muestran que en ciertas rutas, los trayectos en coche volador serán mucho más baratos y varias veces más rápidos que a bordo de un coche con ruedas.

9 ¿Es seguro tener cientos de coches voladores sobrevolando los abarrotados centros urbanos?

Para despegar en vertical, estos vehículos necesitan múltiples motores capaces de producir mucha más potencia que la necesaria para un vuelo normal. Eso significa que si uno o dos fallan, el vehículo todavía podría volar o planear hasta un lugar seguro. Los nuevos sistemas de gestión del tráfico aéreo probablemente dependerán más de algoritmos que de humanos para gestionar las rutas, otra razón por la cual será mejor que los coches voladores vuelen de forma autónoma.

10 Vale, pero ¿qué pasa si un terrorista toma el control de un taxi volador y lo estrella contra un edificio?

Al igual que en los aviones, se puede separar la cabina del piloto de la cabina del pasajero para dificultar un asalto. De no ser así, tal vez habría un sistema para que los controladores desde tierra tomen el control de forma remota, bloqueando el piloto, si se desvía de su ruta planificada. En cualquier caso, uno de estos pequeños coches voladores probablemente no podría causar daños suficientes para convertirse en un objetivo atractivo para terroristas.

11 ¿Y qué pasa con los hackers?

Esa sí es una amenaza real. Los coches voladores van a necesitar una ciberseguridad increíblemente buena.

12 ¿No serán ruidosos los coches voladores?

Una vez más, no son helicópteros, por lo que no tienen esas enormes cuchillas que perturban el aire. Además, los motores serán eléctricos.

13 Los países se están volviendo locos tratando de regular los drones. ¿Cómo regularán los coches voladores?

Son dos temas bastante diferentes. Dado que los drones son baratos y cualquiera puede comprar uno, los reguladores deben evitar que las personas hagan cosas maliciosas o estúpidas con ellos. Por otro lado, los VTOL y sus pilotos podrían estar certificados de manera muy parecida a los aviones regulares, por lo que las regulaciones existentes podrían no necesitar mucha modificación. Una pregunta más importante será si las ciudades aceptarán otorgar permisos para usar su espacio aéreo.

14 Entonces, ¿cuánto tiempo pasará antes de que los taxis voladores se conviertan en una opción común en las principales ciudades?

Las estimaciones del panel oscilaron entre “de dos a cinco años” y la más probable, “de cinco a diez años”.

¿Es eso plausible? Si la capacidad de las baterías logra dar el gran salto que se necesita, probablemente el mayor obstáculo será la regulación. Si los coches voladores requieren licencia y pueden volar bajo las mismas reglas que otras aeronaves, podrían comenzar a aparecer lugares muy pronto en algunos, pero para gestionar un gran número de ellos hará falta un enfoque completamente nuevo para gestionar el tráfico aéreo. Y tal y como advirtió el año pasado un panel de expertos algo menos optimista, esto será un problema.

Fuente: technologyreviews.com