El ‘quitanieves’ de la metástasis

Como si de un explorador se tratara, el cáncer logra en muchos casos abrirse camino en el organismo y colonizar órganos distantes al lugar donde se originó el primer tumor. Aún no se ha podido determinar, sin embargo, cuáles son exactamente las vías que utiliza ni de qué forma elabora sus ‘mapas’ para las metástasis, aunque la investigación avanza.

Un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) acaba de arrojar más luz sobre todo el proceso, demostrando cómo los tumores ‘pavimentan’ el camino para la difusión del cáncer e identificando una proteína que podría ser clave para que algunas metástasis se produzcan. Sus estudios, que se publican en la última entrega de Nature, se han hecho en modelos de melanoma, aunque los resultados podrían ser extensibles a otro tipo de tumores.

“Hemos hallado mecanismos desconocidos del desarrollo del melanoma y hemos identificado nuevos marcadores de metástasis que pudimos validar en muestras de pacientes y que podrían abrir nuevas vías terapéuticas”, señala Marisol Soengas, directora del Grupo de Melanoma en el CNIO y una de las responsables de la investigación, que ha involucrado a gran parte de los departamentos que trabajan en el centro.

El trabajo partió, de hecho, de un trabajo previo realizado por el grupo en el CNIO de Sagrario Ortega, que, según explica Soengas, había logrado, mediante ingeniería genética, modelos de ratón bioluminiscentes, es decir, con marcadores que se iluminan cuando se ponen en marcha procesos anormales de generación de vasos linfáticos, algo que ocurre en muchas metástasis.

La observación constató por un lado que algunas suposiciones previas que se barajaban sobre la diseminación del melanoma no eran acertadas. Así, los científicos comprobaron que, para iniciar la metástasis, el tumor no necesita generar nuevos vasos linfáticos en las proximidades del tumor y que algunas proteínas que se consideraban fundamentales en el proceso, como VEGFC, no son, en realidad “ni esenciales ni suficientes” para que la metástasis se ponga en marcha.

En cambio, tras detectar cuatro patrones diferentes relacionados con la progresión de las metástasis, hallaron un nuevo mecanismo del que el cáncer se vale para actuar a distancia, promoviendo esta generación de vasos linfáticos en los órganos que ‘planea’ colonizar. Este dato encaja en la teoría que previamente ya había avanzado cómo el cáncer es capaz de ‘allanar el camino’ a las metástasis antes de que estas se produzcan.

Nuevos datos

Los investigadores quisieron averiguar entonces de qué forma lograba el cáncer desbrozar y pavimentar sus vías de metástasis, por lo que analizaron distintas sustancias secretadas por el tumor. Este estudio sacó a la luz el papel de una proteína soluble, denominada MIDKINE, que, según Soengas, “tiene un papel clave en la metástasis, hasta el punto de que su activación determina la capacidad del tumor para diseminarse por el organismo”.

En modelos de ratón, los investigadores comprobaron que, cuando MIDKINE se bloqueaba, las metástasis también se inhibían. En cambio, una sobreexpresión de la proteína convertía a un tumor con bajo potencial de metástasis en un cáncer que se diseminaba con agresividad. Los modelos también permitieron describir toda la cadena de señales que median en el proceso y demostrar el papel de la proteína a la hora de favorecer la formación de vasos sanguíneos y linfáticos que abren el camino al cáncer.

Posteriormente, los científicos estudiaron la presencia de MIDKINE en pacientes con distintos tipos de melanoma, así como lesiones beningas. Gracias a la colaboración de especialistas del Hospital 12 de octubre de Madrid y Clínic de Barcelona, los investigadores pudieron demostrar que los pacientes con altos niveles de la proteína en los ganglios linfáticos tenían peor pronóstico que el resto, lo que confirma que la proteína “podría usarse como biomarcador” para intentar adelantarse a la evolución de la enfermedad.

Además, el hallazgo de MIDKINE también abre una nueva puerta para las terapias contra el melanoma que serían fundamentales, ya que frenarían la capacidad del tumor para diseminarse. En el CNIO, explica Soengas, ya se han identificado algunos fármacos que podrían ser útiles para bloquear la acción de la proteína y, de hecho, ya se trabaja con algunos inmunomoduladores y moléculas como B0-110, desarrolladas en el centro de investigación.

Por otro lado, el equipo también está estudiando ya el papel que cumplen otras sustancias que, como MIDKINE, son secretadas por el tumor antes de que se inicie el proceso de metástasis.

La investigación, tal y como señala un comentario que acompaña al trabajo en la revista científica, es muy importante ya que abre “la puerta a estrategias diagnósticas y terapéuticas que se enfoquen a enfrentarse a las metástasis antes de que tengan la oportunidad de aparecer”.

Fuente: elmundo.es

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