Moléculas personalizadas permiten editar genes hasta ahora inaccesibles para combatir la enfermedad

Los asistentes en la edición de proteínas están despejando el camino para que las técnicas de ADN de corte y pegado, como el CRISPR, accedan a genes de interés hasta ahora inaccesibles. Abrir estas áreas del código genético es fundamental para mejorar la eficacia de CRISPR y avanzar hacia futuros ataques a la enfermedad basados en la genética.

Los asistentes de la edición de unión al ADN fueron diseñados por un equipo de bioingenieros con sede en Estados Unidos, que describen su diseño en la revista ‘APL Bioengineering’.

“La innovación de este trabajo es tener otra proteína conjuntamente entregada con el CRISPR, retirando el envoltorio de cromatina para que el editor de genes tenga mayor acceso al ADN”, explica la autora principal Karmella Haynes, de la Universidad Estatal de Arizona y la Universidad de Emory, ambas en Estados Unidos.

El ADN generalmente no se encuentra dentro de las células como una doble hélice de libre acceso, sino que está fuertemente envuelto en un paquete protector llamado cromatina, que controla qué genes son activados o silenciados por una célula en cualquier momento. Desafortunadamente, este paquete impide que los científicos que acceden al ADN corrijan las mutaciones que causan enfermedades.

Haynes describe el bloqueo de la cromatina como “el elefante en la habitación”, pero no se probó directamente hasta 2016, cuando el equipo de Haynes realizó algunos experimentos que comprobaron el efecto. Su equipo está tratando de solucionar el problema investigando diferentes métodos de interrupción de la cromatina.

Utilizaron un sistema artificial bien establecido, en el que el empaquetado de cromatina puede activarse o desactivarse para un gen, la luciferasa, que codifica una proteína luminosa fácil de detectar. Al examinar el estado de la envoltura de la cromatina, el equipo encontró que varios asistentes editoriales, que se llaman proteínas asociadas a la activación (AAP) de expresión transitoria de la unión de ADN, perturbaban la cromatina y permitían al CRISPR editar con éxito el gen de la luciferasa.

“La idea es que si el CRISPR necesita unirse en medio de un gen pero no puede unirse lo suficientemente cerca para editar la mutación, se podría enviar nuestra proteína de apertura de la cromatina justo fuera de esa región difícil de unir, reorganizar la cromatina y hacer que el ADN de ese gen sea más accesible para que el CRISPR edite el gen”, explica Haynes, quien está deseando que otros utilicen su sistema para mejorar la eficiencia de CRISPR. Señala, además, que las AAP pueden ser adaptadas para dirigirse a diferentes genes, simplemente cambiando las regiones de unión del ADN.

“Sería interesante saber si un tipo de AAP es más efectivo para alterar la cromatina en algunos genes en comparación con otros. O si la combinación de proteínas podría mejorar aún más la edición CRISPR –señala Haynes–. Preveo que habrá un catálogo completo de cofactores CRISPR que se pueden utilizar para mejorar la actividad del editor de genes”.

Fuente: infosalus.com

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