Descubren un agente químico con capacidad para matar las células agresivas de tumores cerebrales

Un equipo de investigadores ha descubierto como un agente todavía en pruebas puede acabar con las células agresivas de tumores cerebrales como el glioblastoma. El estudio, publicado en Science Translational Medicine, podría ser el primer paso para abordar este tipo de cánceres, que afecta en España a más de 4.000 personas cada año.

Dirigida por la Universidad de Leeds (Reino Unido), los investigadores han visto que el agente KHS101 es capaz de cortar la fuente de energía de las células tumorales de glioblastoma, llevándolas así a la muerte.

Heiko Wurdak, encargado de dirigir el equipo de investigación internacional, asegura que “cuando comenzamos esta investigación pensábamos que el agente podía ralentizar el crecimiento, pero nos sorprendió descubrir que las células básicamente se destruyeron”. “Este es el primer paso de un proceso largo, pero nuestro descubrimiento allana el camino para que los desarrolladores de fármacos comiencen a investigar los usos de este agente y esperamos que algún día ayude a aumentar la esperanza de vida de estos afectados”, explica.

Por el momento, el compuesto se ha probado en ratas a los que se les inyectaban células tumorales de humanos. Hasta ahora, la barrera hematoencefálica impedía que las moléculas entrasen en el cerebro y limitaba severamente las opciones de tratamiento, pero los investigadores comprobaron que este agente sí cruzó con éxito y disminuyó enormemente el crecimiento tumoral. Además, para los investigadores es importante destacar que las células cerebrales normales no se vieron afectadas por este tratamiento.

Richard Gilbertson, experto en tumores cerebrales de Cancer Research, que no participó en la investigación, asegura que “el tratamiento para el glioblastoma se ha mantenido prácticamente sin cambios durante décadas, por lo que existe una necesidad de investigación preclínica para identificar y caracterizar nuevos medicamentos potenciales”. Así, esto puede llevar a los científicos a descubrir nuevos fármacos que alteren las fuentes de energía y provoquen la autodestrucción de las células tumorales para ampliar el rango de opciones a la hora de aplicar un tratamiento.

Fuente: diarioenfermero.es

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