Un equipo de investigadores chinos y estadounidenses ha estudiado el papel crucial que tiene el sistema digestivo en la modulación de la función cerebral y del comportamiento
Los trastornos del sueño afectan a millones de personas en todo el mundo, con afecciones que van desde el insomnio crónico y la apnea obstructiva del sueño hasta las alteraciones del ritmo circadiano, impactando significativamente en la salud física, la función cognitiva y el bienestar emocional. Sin embargo, a pesar de la importancia que tiene el sueño en la vida de los seres humanos, su complejidad aún no se entiende del todo, lo que ha llevado a un grupo de investigadores internacionales a estudiar el papel crucial de los órganos periféricos, en especial el sistema digestivo, en la modulación de la función cerebral y del comportamiento.
Y es que el intestino humano alberga un ecosistema diverso de microorganismos que se comunican bidireccionalmente con el sistema nervioso a través de múltiples vías, entre las que se incluyen conexiones neuronales directas mediante el nervio vago, la señalización del sistema inmunitario y la producción de metabolitos bioactivos que pueden cruzar la barrera hematoencefálica. En concreto, asegura el director del estudio, el profesor Lin Lu, de la Universidad de Pekín, han demostrado que las alteraciones en la composición de la microbiota intestinal están “estrechamente relacionadas” con trastornos del sueño en varias afecciones.
Para ello, su equipo, formado por colaboradores de instituciones tanto chinas como estadounidenses, examinó la evidencia de estudios clínicos en humanos y modelos animales, revelando patrones consistentes de disbiosis microbiana -un desequilibrio que se produce en las comunidades bacterianas intestinales- en personas con trastornos del sueño. Los pacientes con insomnio crónico mostraban una menor diversidad microbiana y una abundancia alterada de familias bacterianas específicas en comparación con los controles sanos, patrones que se observaban similares en pacientes con apnea obstructiva del sueño, donde la reducción de los niveles de bacterias beneficiosas se correlaciona con la gravedad de la enfermedad.
Recientes avances en la investigación del microbioma han trascendido los simples estudios correlacionales para dar paso a investigaciones basadas en hipótesis que indican conexiones a nivel molecular entre el microbioma y los trastornos del sueño. Dichos avances resultan esenciales para comprender cómo la microbiota influye en el sueño y para desarrollar terapias específicas que permitan tratar eficazmente los trastornos del sueño.
Los ácidos biliares también representan otra clase importante de metabolitos microbianos que afectan al sueño. En este caso, la investigación muestra que el insomnio crónico se asocia con niveles elevados de ácidos biliares primarios, como el ácido murocólico o el ácido norcólico, junto con una reducción de ácidos biliares secundarios, como el ácido isolitocólico, el ácido litocólico y el ácido ursodesoxicólico.
Este último patrón se correlaciona con poblaciones específicas de bacterias intestinales, en particular con una menor abundancia de especies de Ruminococcaceae, y puede contribuir al riesgo de enfermedades cardiometabólicas en personas con privación de sueño. Así, los hallazgos sugieren que el eje microbiota-ácidos biliares desempeña un papel fundamental en el impacto del insomnio crónico sobre la salud cardiovascular y metabólica.
Más hallazgos
Pero es que, además de esto, más del 90% de la serotonina del cuerpo se sintetiza en el intestino, siendo las bacterias intestinales las principales productoras, especialmente en el intestino neonatal. Las concentraciones de serotonina fluctúan rítmicamente durante el ciclo sueño-vigilia, alcanzando su punto máximo durante la vigilia y sus niveles mínimos durante el sueño REM. Los ratones a los que se priva del sueño, analizaron los investigadores, presentan alteraciones en el metabolismo del triptófano, precursor tanto de la serotonina como de la melatonina, que dependen del microbioma y se localizan en el intestino.
El tracto gastrointestinal es también la fuente extrapineal más importante de melatonina, con concentraciones hasta cuatrocientas veces superiores a las encontradas en el plasma, lo que subraya el papel crucial del intestino en la regulación de los ritmos circadianos y el sueño. Por todo ello, destacan los investigadores, una comprensión más profunda de las relaciones entre la microbiota intestinal y el sueño abrirá el camino a enfoques innovadores para el manejo de los trastornos del sueño y la mejora de la salud cerebral en general, transformando potencialmente la forma en que los médicos abordan estas afecciones prevalentes y debilitantes.
“Aunque se han logrado avances significativos, aún quedan retos importantes. Necesitamos ensayos clínicos más amplios y bien controlados, con metodologías estandarizadas, para validar los enfoques terapéuticos y comprender la variabilidad de la respuesta individual. La armonización de las técnicas entre los estudios, desde la recogida de muestras y la extracción de ADN hasta las herramientas de evaluación del sueño, permitirá realizar comparaciones significativas entre estudios y acelerará su traslación a la práctica clínica”, reivindica el profesor Lu.
Fuente: consalud.es


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